Clásica / 7 de febrero de 2016

Bajo las estrellas

La tempestad, de William Shakespeare, música de Henry Purcell. Con Nacho Gadano y elenco.

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★★★★ Por segundo año consecutivo, el Festival Ópera Tigre propone un oasis en medio de la sequía de actividades musicales que suele producirse en cada verano porteño. Con una programación ecléctica, el ciclo se distingue, además, por su original sede. Presenciar cualquier función implica disfrutar una encantadora travesía por el Delta hasta llegar al destino.
En esta edición, adhiriendo a los homenajes por los 400 años del fallecimiento de William Shakespeare, el festival presentó “La Tempestad”, un espectáculo que incluyó música atribuida a Henry Purcell, y algunas páginas de Handel, Monteverdi y Pergolesi. Michał Znaniecki, a cargo de la dirección escénica, aprovechó hábilmente la sede elegida para la ocasión: un parque en torno al Convento de San Francisco. El inicio y el final se ambientaron sobre la fachada de la abadía, empleando escaleras, balcones y ventanas del edificio como elementos vitales de la puesta. Pero el desarrollo de la acción fue itinerante, con algunos rincones del parque adaptados como escenografías para los diferentes cuadros. Así, el público se desplazó, siguiendo las aventuras de los personajes en un barco, un arroyo, un pequeño muelle y un bosque.
Entre actores, cantantes, músicos, bailarines y acróbatas, que aportaron talento y compromiso en cada intervención, se destacaron Nacho Gadano como Próspero, la soprano Natalia Quiroga Romero como Miranda y el bailarín Andrés Rosso en el papel de Fernando, además del coro, dirigido por Juan Casasbellas. Los impecables trabajos de la coreógrafa Diana Theocharidis y del iluminador Bogumil Palewicz fueron esenciales para que el espectáculo alcanzara momentos de singular belleza, con la ayuda de la naturaleza y del cielo estrellado en una cálida noche de verano.

 

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