Televisión / 9 de febrero de 2016

Pasapalabra

Entretenimientos. Jueves a las 21.15 por El Trece. Conductor: Iván de Pineda. Producción: Eyeworks para El Trece. Dirección: Fernando Espinosa.

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★★★★ Los juegos y la televisión son un matrimonio para toda la vida. Nacieron para estar juntos aunque a veces no se soporten hasta que la atracción renace y vuelve a sellar ese compromiso de tal para cual. Con “Pasapalabra” sucedió otra vez. Sencillo, limpito, sin mojar ni pisar a nadie y con más ingenio que destreza, demuestra que se puede competir con juegos que entendemos todos. Y que, además, vienen con el plus del boom del cerebro y los ejercicios para mantenerlo despierto. Al programa no lo auspicia Facundo Manes, pero podría.
No es un “nuevo programa” sino la versión del inglés “The alphabet game”, a su vez adaptado para la televisión española como “Pasapalabra” y que continúa hasta hoy. Pero además ya se había hecho en nuestro país: estrenó en enero de 2002, por Azul TV (Canal 9), con producción de Ideas del Sur y conducción de Claribel Medina.
Lejos de ese recuerdo, de la mano de Eyeworks y en El Trece, comenzó este ciclo ideal para quienes aman los crucigramas y el diccionario. Se enfrentan dos equipos, integrados por un participante “desconocido” y dos “famosos” que lo secundan. Tendrán que responder las consignas del conductor: Memoria (recordar palabras en orden), Ahorcado (todos lo conocen) y otros desafíos que proponen asociación, conocimiento del idioma y, en especial, rapidez en la respuesta porque el tiempo corre y hay que sumar segundos. ¿Para qué? Para el “rosco” –en 2002, Claribel lo llamaba “rueda”–, un collar de 25 letras de la A a la Z con definiciones que el concursante deberá acertar en el tiempo justo. El premio son 100.000 pesos que irán engrosándose en las siguientes emisiones. Aunque no haya ganador, quien tenga más aciertos continuará en el próximo programa.
No hay otro misterio. Juegos de la mente aptos para todo público. Pero tiene que haber un buen croupier que reparta, acote y calle cuando el ritmo exige. Iván de Pineda es ideal en este rol de conductor, bastonero y referí de famosos alzados. Es simpático, amable, querible para abuelas y hasta adolescentes; no habla de más, no intenta ser más vivo que los participantes, no se pone por encima, ufff, es humano, luce “tipo normal”; y mi mamá y mi papá no se sienten estafados: Iván logró convencer a las familias del mundo que sabe todo lo que pregunta. Y sin el sobreprecio que nadie necesita (perdón Gerardo, que estés bien): no es presuntuoso sino que desborda empatía, la virtud menos pensada de la televisión.
El condimento de cada programa dependerá de los invitados famosos. Al primer envío fueron Silvia Fernández Barrio y Benito Fernández, para un equipo, y Nazareno Casero y Silvina Escudero, para el otro. Mientras jueguen, todo bien, porque De Pineda no alienta las sobreactuaciones sino los aciertos. Instaló una frase que repite ante las respuestas correctas: “Ahí está”, como un maestro feliz por el avance de sus discípulos.

 

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