Sociedad / 11 de febrero de 2016

Madres solas por elección

Famosas como Juana Repetto y Carmela Bárbaro hacen visible un fenómeno que se extiende.

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Cuando las famosas piden pista, todos miran. Quizá sucedía a la luz del día pero era protagonizado por comunes y sólo observado por especialistas. De pronto, cae la bomba desde la estratósfera, cobra masividad y al objeto extraño se lo denomina “el nuevo fenómeno”. Si a fines de los 90, super Madonna había desasnado pacatos con la decisión de maternidad a solas, previo affaire con su bello personal trainner, hoy en la Argentina, las noticias del nacimiento de Manuel, hijo de la periodista Carmela Bárbaro, y el embarazo de la actriz Juana Repetto, revolotearon a justos y pecadores con un detalle: en ambos casos, fueron fecundadas artificialmente a través de un donante. Más clarito: maternidad sin padres, un hecho social que no nació de un repollo sino que se gestó por decisión de las mujeres rompiendo la barrera de las convenciones.
Primero, los datos duros: el Censo 2010 mostró que un tercio de los hogares argentinos (el 34,2%) tiene una jefa mujer. El porcentaje asciende a 82,7 si se toma el universo de los “hogares con núcleo incompleto o monoparentales” (madre o padre y, al menos, un hijo). La proporción de estos hogares, más precisamente llamados monomarentales, se duplicó en los últimos 25 años. Y no se trata solamente de algo que pasa en los sectores vulnerables. Según “Madres solas en la Argentina”, publicado en 2011 por el Observatorio de la Maternidad, el 50,6% de las mamás solteras no son pobres sino que pertenecen a sectores medios y medios altos.
“Esperábamos el amor, el hombre, la familia tradicional, pero no se dio. ¿Por qué, entonces, no podemos ser madres?”, pregunta la psicóloga Silvina Agüero, 45 años, soltera, en la búsqueda de embarazarse y administradora del grupo de Facebook Madres solteras por elección Argentina. “Armé la página para ayudar a desmitificar, a buscar información, a sentirse acompañadas en esta decisión, porque hay que animarse a salir del anonimato”, dice Agüero que vivió cuatro años en los Estados Unidos donde el tema hace rato que está instalado: el libro guía sobre el tema, “Single mothers by choice”, de Jane Mattes, es de 1994.
“La mujer ya es independiente, autónoma, no necesita de un hombre para vivir, tener trabajo, viajar, e incluso formar una familia. Las técnicas de reproducción asistida y la adopción han hecho posible que la mujer no tenga que recurrir a una pareja o hasta un mal matrimonio porque se le pasa el tiempo de tener hijos para formar una familia”, dice la española Rosa Maestro, la creadora de Masola.org, un canal informativo para las que entendieron que el príncipe azul y la maternidad no tienen por qué ir juntas. “Somos mamás comunes, exactamente iguales que las demás, igual que cualquier familia, independientemente de cómo esté compuesta. El principal problema es que todo el peso recae en una sola persona aunque eso tampoco difiere de muchas familias biparentales donde la mujer lleva todo el peso de la economía. Por el contrario –compara Maestro–, las familias monoparentales por elección también tienen muchos pros: la educación es sólo en una dirección y la estabilidad emocional de los hijos no depende de la estabilidad emocional de dos adultos ni de sus diferencias de opinión”.
Es ahora. Sin pareja estable a los 37 y el deseo intacto de ser mamá. Cuando, una vez más, el impulso del famoso llegó. En el diario, la contadora pública Carina Galante leyó una nota de una actriz de 50 que se arrepentía por no haberse animado a tener hijos sola. Y se lo contó a la ginecóloga. Hoy, a los 43, tiene a Agostino, de 5. “Fue la mejor decisión de mi vida”, dice sobre el camino que la llevó, en 2007 y después de nueve inseminaciones, a embarazarse en el último intento.
“Cómo fue cambiando todo. Pensar que primero fui al IFER (Instituto dirigido por Gerardo Young) y me respondieron que no atendían a mujeres sin pareja. Después, al CEGyR donde me atendían sin problemas. Pero como no contaban con banco de semen propio (ahora sí), preferí hacer todo en Cryobank (dirigida por Raymond Oses), para simplificar y no tener que ser yo la que retire la muestra del banco el mismo día de la inseminación y llevarla al lugar donde se haría el procedimiento”, cuenta Galante. Parece de comedia pero es la realidad en muchos casos: Silvina Agüero tuvo que llevar en el corpiño el tubito con semen recién comprado en Reprobank, otro de los muy serios bancos de esperma del país, y corrió en taxi hasta la clínica donde sería inseminada, lamentablemente sin final feliz. Porque aunque la ciencia lo permita, no siempre los resultados son exitosos.
En esa dirección apunta la ginecóloga Marisa Geller, especialista en medicina reproductiva, afiliada a Procrearte y docente de la Universidad Favaloro: “Mujeres sanas y que están bárbaras vienen al consultorio creyendo que con el semen de un superhombre pueden embarazarse en cualquier momento y no es así. ‘Si tal famosa lo hizo, por qué yo no’, te dicen. Porque siempre se hace público lo que salió bien, no los fracasos. La tasa de embarazo no es alta entre los humanos. Una pareja joven y sana tiene una chance de un 20 por ciento de embarazo por ciclo. Y este porcentaje no se supera de manera artificial porque las muestras de semen que se utilizan no son frescas sino congeladas, necesario porque la ventana del HIV tiene seis meses por lo que pasado ese tiempo se repite la serología”, afirma la doctora. No es tan fácil embarazarse y a medida que pasa el tiempo, con óvulos propios se complica. Después de los 35 y decididamente, a partir de los 40 es muy difícil. A los 44 o 45 casi imposible. Más allá, la noche y un cartel luminoso que dice “ovodonación”, aunque algún milagro entre millones exista. Pero para no prender velas inútiles, mejor prevenir: “Hay que concientizar a la población para que se congelen los óvulos entre los 30 y 35 años. Para evitar acordarse tarde”, remarca Geller.
El caso de Juana Repetto y su personalísima inseminación a los 27 años no entra en los promedios generales aunque quizá marque tendencia. Volvamos al caso típico de hoy: mujer rondando los 40 que con los últimos cartuchos sale a conquistar el mundo porque quiere ser madre. Esa mujer, que evitó arriesgarse al encuentro íntimo y sin protección, claro, con un señor equis de quien al otro día no querría acordarse, va al médico, le hacen estudios y análisis para después, con el apto físico y todas las prevenciones, avisos y recomendaciones de que “puede fallar”, empezar con el paso de menor complejidad, lo más simple, una inseminación. Pero para eso hace falta comprar semen. Seguro y limpito.
Voy al banco. La mujer embarcada hasta el cuello en este baile de una vez en la vida y nada más, seguramente esté decidida a gastar unos cuantos pesos. En total, por ejemplo en Reprobank, dirigido por Vanesa Rawe, la inseminación incluida la muestra cuesta desde 8.500 pesos en adelante, según cada caso. Como hizo Carina Galante, otros lugares ofrecen combos de varias inseminaciones porque es difícil que con la primera se dé en el blanco.
Por supuesto, son cifras a nivel particular porque las obras sociales y prepagas están obligadas a cubrir estos gastos, según lo establece la ley 26.862, de 2013, de Acceso Integral a los procedimientos y técnicas médico- asistenciales de Reproducción médicamente asistida. “La trampa está en la palabra ‘integral’, en lugar de ‘total’ –dice Guillermina Pieroni, asesora legal de la asociación civil Concebir–. Hay que reclamar en la Superintendencia de Servicios de Salud o, si el tiempo apremia, pagar y exigir el reintegro”.
La fantasía que sobrevuela a los bancos de esperma es la de la elección por catálogo. En los Estados Unidos, es así porque la donación no es anónima y se puede tener una entrevista con el donante y conocer sus hobbies. Pero no (reitero el “todavía”) en nuestro país donde no hay ningún tipo de contacto entre donante y receptora.
“Se escuchan ese tipo de cosas, la que quiere al rubio o al pelirrojo con pequitas ‘como mi abuelo’ pero las desestimamos. La que quiere y puede, encarga en los Estados Unidos a gusto. Acá tratamos de buscar muestras de fenotipos similares a la mujer receptora, pero no es un book”, dice la doctora Martina Carro, integrante de CEGyR. “Entre un 10 y 30 % de las consultas a bancos de esperma en los últimos tres años son de mujeres solas que quieren ser madres tanto por el reloj biológico –porque fueron postergando la maternidad– como por la aceptación de todo tipo de familias, hetero y homosexuales”, concluye.
¿Querés ser donante?: Por Internet hay mucha información pero básicamente, pueden participar varones mayores de edad y menores de 40 años, que pasen con felicitado los exámenes físicos y psicológicos. Nadie se hace millonario donando esperma. Ni siquiera aplica para sueldo, de modo que nadie se tiente ocultando información en búsqueda de dinero. Apenas un lucro cesante y viáticos por los días dedicados a análisis y a la masturbación con tres jornadas de abstinencia: 700 pesos. La cifra se multiplica varias veces en caso de las donantes de ese tesoro llamado óvulos que implica muchos más estudios, medicación y compromiso del cuerpo.
Otra fantasía es que la donación del esperma que nunca se acaba genere hermanitos por todo el mundo. Las leyes internacionales permiten unos seis embarazos cada 800.000 habitantes, lo que en la Ciudad de Buenos Aires representa no más de 15 embarazos por cada donante. Por lo que el riesgo de cruzarse con alguien sospechosamente parecido a uno es inexistente: 0,00075%.
A veces, en lugar de acudir a un banco, las personas proponen utilizar el esperma de un conocido, un familiar o amigo gay, alguien de confianza que de buena voluntad se ofrece. Para Geller no es recomendable: “Te ahorrás unos pesos pero te comprás un problema a futuro. No suma porque no está bueno si querías ser madre sola que toda la vida vos y tu hijo le vean la cara a alguien que una vez donó una célula”. Porque un donante es un donante, nada más ni nada menos. Pero jamás un padre ni una madre: no hay confusión posible. El donante no tiene ni tendrá ningún derecho ni obligación relativos a la paternidad.
Gracias a la ley. En vigencia desde agosto de 2015, el nuevo Código Civil indica tres formas de filiación: por consanguinidad, por adopción y por voluntad procreacional, es decir, los padres son los que manifiestan la voluntad de paternidad y maternidad y no por una cuestión genética. Estos padres, solos o en pareja, deben firmar un consentimiento informado que será presentado en el Registro civil cuando se anote al bebé. “Forma parte del legajo del nacido para su información si acaso quisiera solicitarla. Pero no consta en ningún documento, es información íntima”, dice la abogada Pieroni.
Es decir, la persona nacida por donación de gametos puede, si así lo desea, solicitar a un juez los datos de su donante y conocerlo si este estuviera dispuesto. Sin embargo, existe un Programa de Identidad Abierta (PIA), optativo e incorporado por Reprobank pero no aún por todos los bancos de semen, por el cual el donante firma con anterioridad el consentimiento para que el nacido con sus genes tenga derecho a conocerlo, cumplidos los 18 años. Este plan es el que eligió para su hijo Juana Repetto. Esta norma podría ser para todos cuando se apruebe en Senadores la Ley regulatoria que conforme el registro único de donantes para preservar la identidad de estos chicos.
Para los varones que desean ser padres –en general, en pareja igualitaria– la chance es más complicada pero no imposible. La salida es la subrogación o alquiler de vientres, tema sobre el que la ley nada dice. Es un vacío ni prohibido ni permitido. Por lo tanto se hace con permiso del juez, no sólo para parejas gay sino para mujeres que por razones de salud lo necesiten, como pasó con la modelo estadounidense Tyra Banks, flamante madre gracias a este método.
Las parejas de lesbianas tienen la opción de la técnica Ropa (Recepción de Ovocitos de la Pareja), o maternidad compartida, por la cual una provee los óvulos y la otra, el útero. Otra forma eligieron la cineasta Albertina Carri, la periodista Marta Dillon y el diseñador Alejandro Ros que anotaron a su hijo con triple filiación: Furio Carri Dillon Ros.
La ciencia lo permite y la sociedad argentina les da lugar a estos hijos nacidos por voluntad procreacional. Madonna, que como siempre lo hizo antes, compuso un rap a la madre soltera, “I don’t give a”, o “Me importa un…”: Voy a estar bien / No me importa lo que la gente diga / Voy a estar bien / Voy a vivir rápido / Y voy a vivir bien.

 

4 comentarios de “Madres solas por elección”

  1. Tener un hijo es la ley de la vida. Punto a favor para esa madre soltera que -por medio de las herramientas de la ciencia de hoy, puede quedar embarazada. Pero falta lo mas importante. Pensar en ese hijo sin padre conocido. Alegan que es mejor que un padre golpeador. Y porque no se piensa en las muchas madres abandónicas que a diario vemos (cuantos bebés aparecen en condiciones infrahumanas). Ningún animal -por mas salvaje que sea- abandona a sus crias.

  2. que pena descubrir que Revista Noticias censura opiniones no por ser insultantes u ofensivas o contener lenguaje soez, ni por ser diferente a los de la línea editorial.

  3. Todos piensan en el derecho de los adultos a se padres pero nadie en el derecho a la identidad de los niños. Es como si el Art 1 de la Declaración de Derechos del Niño no existiere. Hay mil situaciones diferentes pero que ciertas niñatas aburridas de hacer shopping proclamen los beneficios de tener hijos sin padres no deja de ser un robo a la mitad de la historia de un nuevo ser. Tristísimo que quienes defienden el derecho a la identidad de las personas por un lado lo olviden por otro.

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