Teatro / 12 de febrero de 2016

Una propuesta fallida

“Filomena Marturano” de Eduardo De Filippo. Con Claudia Lapacó y elenco. Dirección: Helena Tritek. 25 de Mayo, Av. Triunvirato 4444.

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CON GUSTO A POCO. Canciones en vivo, escenografía inarmónica y ausencia de conducción en un espectáculo fallido.

★★ Estrenada en 1946, “Filomena Marturano” es un clásico de la dramaturgia universal, con un protagónico codiciado por cualquier gran actriz del mundo. Quien esto suscribe, recuerda la admirable composición de Judy Dench, en la temporada londinense de 1998, como la humilde prostituta napolitana, madre soltera de tres hijos, quien intenta atrapar en el matrimonio legal, con una argucia emocional, al millonario Domenico Soriano, su amante durante 30 años. Claudia Lapacó se une a otras ilustres antecesoras como Tita Merello o Sofía Loren, para dar vida al personaje imaginado por Eduardo De Filippo.
La versión que se ofrece en el bello teatro oficial 25 de Mayo, de Villa Urquiza, tiene la firma de su productor, Dany Mañas, y ahí radica el primer problema: sin que nada lo justifique, suma populares canciones italianas cantadas en vivo. Quizás la presencia en el elenco de nombres destacados del género musical haya impulsado ese innecesario agregado. Lamentablemente, son quienes más flojos se muestran a la hora de decir los textos.
Tampoco luce sensata la barroca escenografía de Eugenio Zanetti, cuya belleza no se discute, aunque en este caso, al atiborrar el escenario de muebles, alfombras y un sinnúmero de objetos que nunca se usan, termina por distraer la atención. Es más, hasta empequeñece la labor de los actores.
De todos modos, el mayor obstáculo que se advierte, a lo largo de toda la obra, es la total ausencia de una mano firme en la conducción. La directora Helena Tritek parece haber confiado en el oficio de sus intérpretes y no los dotó de las necesarias acciones que requiere una trama donde los sentimientos están a flor de piel. Basta como ejemplo, el primer enfrentamiento entre Filomena y Domenico que roza el estatismo de modo exasperante.
Librados a su suerte, Grimau acierta en la visceralidad que imprime a Domenico y son convincentes las breves intervenciones de Milagros Almeida y Victorio D’Alessandro. Lapacó, en tanto, luce contemporánea y algo sofisticada, todavía lejos de esa criatura sencilla, tan apasionada como frágil, que es Filomena.
No obstante, el público festeja la comicidad y el melodrama de la pieza original, inmune a esta fallida propuesta. En resumen, para ser un auténtico plato “all’italiana”, aún le falta salsa.

 

3 comentarios de “Una propuesta fallida”

  1. Es hermoso al fin ver una critica y no una publicidad disfrazada. Comparto en su totalidad con el autor, obras como está es la que hacen que la gente “común”, los no-artistas, piensen que el teatro es algo solemne, culto y lejano a sus vidas cotidianas. Algo donde aburrirse es sinonimo de cultura. Admiré siempre el trabajo de Lapacó, pero en esta obra el mayor momento que sentí coneción con la gente sobre el escenario fue durante el saludo final.

  2. No estoy de acuerdo con la crítica. Me parecieron bellísimas las canciones y las actuaciones. Criticar la escenografía porque hay objetos que no se usan es una gilada insoportable. Muy buena obra, la recomiendo.

  3. El autor de la nota no entendió nada. El público no es inmune a defectos sino que valora una Lapaco que si es sencilla y frágil. Un público que valora esas bellas canciones y una escenografía tan bella que no puede este crítico discutirla. Tiene mala fe cuando crítica pero aun así no deja de trasuntar admiración por todo el conjunto que es bello y conmovedor

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