Teatro / 19 de febrero de 2016

El cabaret del siglo XXI

“The hole” de Paco León, Yllana y Letsgo. Con Moria Casan y elenco. Dirección: Yllana. Maipo, Esmeralda 443.

Por

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES. Extensos monólogos autorreferenciales y ausencia del anunciado erotismo.

★★★ “Si debo elegir entre dos tentaciones prohibidas, prefiero la que nunca probé”, dijo Mae West (1893-1980), la actriz estadounidense cuyo natural desparpajo escandalizó a los puritanos de su tiempo y se transformó en epítome del desprejuicio teñido de sexualidad. ¿Quién hubiera imaginado que Moria Casan sería una suerte de reencarnación vernácula? No sólo por la similitud de las curvas sinuosas de sus cuerpos rotundos, siempre exhibidos en poses provocativas sino, sobre todo, por el uso del doble sentido verbal, destilado a través de frases irónicas. En “The Hole” (El agujero), una cabalgata escénica con eje temático en el sexo, Casan es la principal atracción y despliega la misma irreverencia de su mencionada predecesora.
El show, importado de España, reúne artistas circenses y cantantes, liderados por maestros de ceremonias, todos de diferentes nacionalidades. El escenario se extiende sobre la platea, en forma de semicírculo, rodeado por mesas y sillas donde los asistentes pueden beber y comer, al estilo del legendario cabaret europeo de entreguerras pero aggiornado a la disco del siglo XXI. La idea es atrapar al espectador desde el vértigo corporal de los diferentes números y la insinuación sensual. Por cierto, nada nuevo bajo el sol. Sobran ejemplos anteriores que resignificaron y elevaron este formato. Entre ellos, el magnífico “La Soirée”, del australiano Brett Haylock, que se presentó en Buenos Aires y está clonado exitosamente por todo el mundo.
En su versión porteña “The Hole” entretiene apenas, quizás porque se apoya, excesivamente, en los extensos monólogos autorreferenciales de la omnipresente Moria. Convendría abreviarlos y que sean improvisados. También exacerbar un verdadero clima de erotismo que, por ahora, sólo queda en el mero enunciado.
Más allá de los reparos, son impactantes las admirables intervenciones de algunos intérpretes foráneos: los saltos del dúo acrobático ucraniano Flash hacen pensar que fueron entrenados por las aves; la trapecista rusa Dilorom Abdulaeva, ataviada como Marilyn Monroe, desafía la gravedad; y la seductora española Vinila von Bismark, transforma el striptease en un fascinante caleidoscopio cromático.

 

Comentarios de “El cabaret del siglo XXI”

  1. Moria Casán tiene “curvas sinuosas” gracias a los cirujanos plásticos. Además Mae West tuvo una vejez digna, llevando en su cara las marcas del paso del tiempo. A Moria es difícil reconocerla si miramos fotos desde 25 años a esta parte. Su rostro ha quedado deformado y rígido. Un mamarracho!

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