Deportes / 21 de Febrero de 2016

Cómo se entrena física y psicológicamente un árbitro

Son los más insultados del fútbol y hasta reciben amenazas. La experiencia de los históricos.

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EXPERIMENTADOS. Delfino y Pitana, tres de los que hacen carrera en Primera División.

Son los más recriminados, los que no tienen una hinchada que los respalde atrás. Tienen que decidir en una fracción de segundo y si cometen un error el enojo de la tribuna puede durar indefinidamente. Con una descripción así ¿Quién elegiría ocupar ese lugar?
Por suerte para el fútbol, existen muchos que quieren ponerse la camiseta negra. Cómo viven, se preparan, estudian y entrenan los hombres y mujeres que buscan ser árbitros de fútbol. Cuáles son los anhelos y las posibilidades de llegar a primera.
“Quería hacer algo relacionado con este deporte. No sabía si periodista, director técnico o árbitro. Busqué en internet y estaba abierta la inscripción y me anoté”, cuanta Joel Pogge, estudiante de la Escuela de la Asociación Argentina de Árbitros. En la misma sintonía, Mauro Sisti, otro aspirante a referí comenta: “Supuse que me iba a gustar debido a que está totalmente relacionado a la realización de un deporte, en este caso al fútbol, que es el que más me gusta y por lo tanto el que más disfruto”.
Dentro de las nuevas camadas también hay mujeres. Paula Torres, de 20 años, agrega: “Decidí ser árbitro por curiosidad, quería hacer algo con el tema fútbol y un día se me dio por preguntar dónde se podía estudiar ésto. Hasta fines del año pasado éramos 8 chicas, la verdad es no hacen diferencia nos tratan a todos por igual”.
Inicios y errores. Estos tres estudiantes hacen su carrera en la Escuela de la Asociación Argentina de Árbitros. La duración es dos años y los costos no son para nada descabellados. Uno de los estudiantes explica: “Hasta el año pasado costaba $750 por mes, pero todos los fines de semana dirigís y cobras por los partidos que vas haciendo. Por lo tanto, a fin de mes te descuentan la cuota y te depositan la diferencia a favor que te quedó. Salvo que haya un mes que llueva todos los fines de semana, es muy difícil que termines poniendo plata de tu bolsillo”. Lo monetario juega también un papel importante. Héctor Baldassi, uno de los referentes del arbitraje argentino en los últimos tiempos le recuerda a NOTICIAS: “Cuando yo comencé a dirigir algunos partidos de ascenso, además de la experiencia que iba ganando, me gustó porque era un buen ingreso económico. Ese dinero que no era una gran cantidad ni mucho menos, me ayudaban a pagar mis gastos. Yo tenía un trabajo fijo pero eso era una gran ayuda. Un árbitro de primera división tiene una carrera más corta que la de un jugador y el sueldo no es como el del futbolista, pero se puede vivir del arbitraje”.
El camino del referi es duro desde el comienzo, uno de los estudiantes cuenta: “A veces pasas malos momentos, donde sos víctima de agresión o sos testigo de la agresión a un colega. Es lamentable que pase hasta en torneos amateurs”.
En cuanto a la preparación, se le da casi la misma importancia a lo físico que a lo mental. Ángel Sánchez, reconocido árbitro argentino con participación mundialista en Japón – Corea 2002, comenta: “Lo físico es clave. Mientras estás en actividad no te podés descuidar porque el fútbol argentino es cada vez más exigente, pero la personalidad del árbitro es fundamental. Tenés que estar preparado para todo. Una falla, un estadio en contra, las mañas de los jugadores, de todo”. Y Héctor Baldassi aporta: “Hay que aprender a convivir con el error, no queda otra. Pero eso se va trabajando con profesionales para que uno se dé cuenta que no es infalible y que se puede equivocar como todo el mundo. No podés quedarte pensando en el error que tuviste todo el tiempo porque eso te puede llevar a querer compensar con otro fallo”.
Otro aspirante a referí profesional también tiene su visión al respecto: “Muy pocos entienden lo complicado que es ser arbitro y menos aún los fallos que ejecutamos desde el comienzo. Todos pretenden que seamos maquinas dirigiendo y es imposible ya que el árbitro es humano y hay que considerarlo parte del juego”.
“El sacrificio que se hace para prepararse es bastante. Además de lo físico que tal vez es lo más duro, también se deja de lado tiempo para estar con la familia y los amigos. No hay fines de semana libres”, apunta Paula.
Mirar fútbol. Otra de las cuestiones que va cambiando en cada uno de los estudiantes de arbitraje es la forma de mirar fútbol. Joel Pogge relata: “Cuando voy a la cancha, miro más a los árbitros que al partido en sí. Desde los botines, hasta los gestos entre ellos. Mientras más los miras, más aprendes. Es bueno ver como lateralizan, como señalizan las faltas, hasta como corren. A veces, cuando tengo cerca a alguien que insulta a un árbitro, trato de explicarle porque el árbitro hizo lo que hizo. Me terminan diciendo que no sabían y agradecen (risas). Es bueno defender a un colega”. Paula también nota un cambio en ella a la hora de ver fútbol: “Desde que empecé a estudiar me pongo en su lugar de que todos somos humanos y podemos cometer algún error, que es parte de su trabajo y que aman lo que hacen salga bien o mal”. Ángel Sánchez agrega: “Yo siempre estuve ligado al fútbol jugué en inferiores, pero me metí en esta profesión precisamente por ser muy crítico de los árbitros. Cerca de mi casa vivía (el ex referi) Juan Carlos Crespi, al que yo le criticaba sus fallos y él me dijo ‘ya que discutís tanto ¿Por qué no estudias arbitraje?’ Y por suerte lo hice”.
La imagen de Diego Maradona haciendo jueguitos en Villa Fiorito y diciendo que su sueño era jugar un mundial es histórica, pero ¿A que apunta un árbitro? ¿Cuáles son sus mayores anhelos?
Mauro Sisti cuenta: “Mi sueño como futuro arbitro es en primera instancia ingresar al plantel estable de AFA, luego ascender y llegar a primera y obviamente si esto sucede lograr ser internacional para dirigir un mundial”. Ángel Sánchez y Héctor Baldassi lograron cumplir el sueño mundialista y el cordobés comenta: “La experiencia fue hermosa, pero para mí ya era una utopía dirigir un River – Boca. Yo estuve en 18 y todavía me acuerdo lo asustado que estaba en el primero, igual estar ahí es único”.
Al fin y al cabo los árbitros son hombres y mujeres con aciertos y errores. Aunque basta con que haya un penal mal cobrado de por medio para que todos, hinchas y periodistas, se olviden de eso.

 

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