Showbiz / 2 de Marzo de 2016

Novelas: la batalla locales vs. extranjeras

Costos y curiosidades de las tiras argentinas e importadas. La invasión turca y coreana.

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Entre programas de juegos en vivo y los envíos periodísticos que se mantienen, en el comienzo de 2016 la pantalla chica volvió a apostar por la ficción. Con un rápido pantallazo sobre las programaciones, el prime time de la televisión argentina está dividido entre novelas argentinas y turcas (con algunas excepciones como el desembarco del melodrama coreano “Escalera al cielo”). Es que los culebrones enlatados que cautivan al público local ya no llegan sólo desde México o Brasil: “Las mil y una noches” fue sólo el puntapié inicial de un aluvión de historias arribadas desde Turquía. La industria televisiva de ese país exporta contenidos a 75 países del mundo, con una facturación de alrededor de U$S200 millones por la venta de esos productos, según surgió en la última edición de MIPCOM, el encuentro anual de contenidos de TV más importante del mundo. La novela fue emitida en 2006 en su país de origen, pasó por pantallas tan lejanas entre sí como Emiratos Árabes Unidos, Grecia y Chile, en donde fue furor de rating y terminó de despertar la atención de los programadores argentinos. La historia de amor entre Onur y Sherezade se estrenó en Argentina durante la primera semana de 2015 y rápidamente se llevó la atención en el aire nocturno, con mediciones que superaron los 20 puntos de rating y un pico 27.2 durante el capítulo final. Para esta nueva temporada, los canales no se bajaron del fenómeno turco pero mecharon en sus programaciones proyectos fuertes de producción argentina.
La gran apuesta. Apenas empezado enero, El Trece y Pol-ka largaron su gran apuesta para la primera mitad del año, “Los ricos no piden permiso”, un culebrón que bucea en la convivencia de una familia rica y el personal que trabaja en su estancia, con las diferencias y encuentros entre clases sociales disímiles a los que la novela romántica tiene acostumbrada a sus seguidores. El casting no ahorró en nombres: Araceli González, Luciano Castro, Juan Darthés, Gonzalo Heredia, Sabrina Garciarena, Agustina Cherri, Julieta Cardinali y Luciano Cáceres son el inicio de la larga lista de actores que hace el programa central del canal que dirige Adrián Suar, con libro de Marcos Carnevale.
Por el lado de Telefé llegó finalmente el turno de “La Leona”, coproducción entre el canal y El Árbol -la empresa creada por Pablo Echarri y Martín Seefeld que ya hizo “El elegido” y “Mi amor, mi amor”-, que fue rodada para estrenarse en el segundo semestre de 2015 pero recién tuvo espacio en la grilla televisiva a comienzo de este año: estrenó el 18 de enero, con el propio Echarri y Nancy Duplaá a la cabeza del elenco, que también integran Miguel Angel Solá, Juan Gil Navarro, Ester Goris, Susú Pecoraro, Mónica Antonópulos, Ludovico di Santo y Peter Lanzani, entre otros. La historia transcurre dentro de una fábrica textil a punto de quebrar, y cruza la lucha de sus trabajadores por mantener sus puestos de trabajo y los empresarios que pretenden vaciarla con una historia de amor de “mundos diferentes”. El capítulo debut logró picos de 17,7 de rating, transitó su segunda semana de aire con un tope de 13,3 y en su tercer miércoles de vida marcó el mismo número. Ambas ficciones tienen el horario central de Telefé y El Trece (se emiten entre las 22.30 y las 23.30, aproximadamente) y están escoltadas por títulos turcos. “¿Qué culpa tiene Fatmagül?”, transmitida originalmente por Kanal D, misma señal que puso al aire “Las mil y unas noches” en Turquía, fue la nueva tira traída desde afuera para la grilla de Telefe para abrir cada noche de ficción, después de la emisión del noticiero. Los resultados fueron más que satisfactorios: con audiencias que superaron los 14 puntos, la novela -que tiene 80 episodios- se posicionó como lo más visto de varias jornadas y le deja la pantalla caliente a la novela de Echarri y Dupláa. “Sila”, por su parte, es la encargada de cerrar el combo de ficción nocturno: termina más allá de la medianoche con marcas que superan los 12 puntos.
En El Trece a partir de las 21 se emite “Como anillo al dedo”, el programa de entretenimientos que conduce Nicolás Vázquez, luego llega “Los ricos…” y cierra “Esposa joven”, también procedente del país intercontinental, una historia que tiene como protagonista a una joven de 13 años que busca escapar del matrimonio que le impusieron con un hombre millonario. Desde su inicio, esta novela mantuvo su medición alrededor de los 10 puntos.
“Las mil y una noches” representó una inversión de entre 7 y 10 mil dólares por capítulo para El Trece, según contó Adrián Suar en una entrevista con Perfil. Con 90 capítulos divididos originalmente en tres temporadas, la cifra total da alrededor de entre U$S630 mil y U$S900 mil. En esa charla, el gerente de programación de la señal, también reconoció que producir cada envío de “Los ricos no piden permiso” cuesta más de $600 mil. “Le tengo fe, pero va a ser un primer semestre difícil. Tiene que levantar la publicidad. Está muy baja. Con respecto a lo que se gasta es inferior, está depreciado el mercado argentino”, aseguró Suar.

 

2 comentarios de “Novelas: la batalla locales vs. extranjeras”

  1. Primero: los que trabajan en las novelas nacionales salen del bailando, de un escándalo, de tirarse al productor tal, es hijo de fulano, de gran hermano y demas basuras!!!

    segundo: los actores de corea son actores profesionales que ademas se van al extranjero (usa, inglaterra, etc) a especializarse. Al igula que los productores (la mayoría son de cine).

    tercero: las historias argentinas son de barrio. historias de sexo, malas palabras, chavacaneria, no existe amor, etc.

    en sisnteis: la produccion nacional es lacra. mientras que las kdramas son obras de arte. asi de simple y sencillo!!!!

  2. Si tienen mirada comercial nuestras novelas pueden ser vendidas al extranjero (como antes) y recuperar ampliamente la inversión, además de abrir nuevos mercados a los actores, pero para eso en La Leona habría que subtitular la porque cada frase contiene un mínimo de tres groserías y la tv en el mundo suele poner un silbido sobre eso, jamas se escucharía un dialogo. Los de afuera no nos creen que en el país de Borges no todos hablan así, vivir en un barrio en Argentina no es sinónimo de ser guarro.

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