Economía / 4 de marzo de 2016

Economía post default: tiempo de arrancar

ADELANTO. Luego del acuerdo con los holdouts, el Gobierno busca indicios de reactivación.

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Economía post default

Marzo será una caja de sorpresas, pero no de las buenas. El clima de “ajuste” contamina al nuevo gobierno pese a que aún no cumplió 90 días en el poder. Mauricio Macri finalizará un primer trimestre estresante por culpa de la economía heredada y por las propias fallas. En enero, cayeron la actividad económica –casi 2%–, la producción industrial –2,3%– y la construcción –5,3%–. Los estudios de mercado lo venían anticipando. Pese al estancamiento, en febrero, la inflación se disparó entre 3,8% (31,5% anual), según FIEL, y 5% (34% anual) para la consultora de Orlando Ferreres. Los datos confirman un aumento en las expectativas de inflación.
El Presidente está muy preocupado. Escucha a sus ministros. Trata de mantener el espíritu del debate interno. Pero la escalada de precios le preocupa, no tiene otra prioridad, ni política ni económica. Según el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella, las proyecciones inflacionarias crecerían a fin de año hasta una tasa anual de 33,6% a nivel nacional, 31% en la Ciudad de Buenos Aires, 35,7% en el Gran Buenos Aires y 31,4% en las provincias. O sea, bien por arriba de las metas de inflación del ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay del 20 al 25% anual. Sobre todo, ahora, con un dólar que ya no flota entre los 13 y 14 pesos sino que hubo que ponerle el miércoles 2 un techo forzoso de 16 a costa de perder unos 1.200 millones de reservas del Banco Central en el mes. Los aumentos de precios heredados pasaron –aunque aún falten estadísticas oficiales– de un promedio del 2% mensual al doble, 4%.
¿Dónde está entonces la línea divisoria entre el agotado modelo ultra K y la naciente cultura económica del macri-radicalismo? ¿La luna de miel de los que votaron por el cambio durará hasta las paritarias y poco más? ¿O se extenderá hasta el 2017 para retener el poder? ¿En cualquier caso alcanza con que el Presidente haya ganado el ballottage por 680.000 votos? La economía oficial tendrá que ofrecer nuevas reglas de juego y recursos alternativos para volver a crecer.

¿Qué hicimos mal? El dólar a 16 pesos era un límite, un “precio de pánico”. Para Prat-Gay, un síntoma de que las cosas no se estarían haciendo tan bien, al menos según declaraciones suyas de octubre del 2015. Lo dijo para frenar la incertidumbre cambiaria preelectoral y negar un espíritu devaluacionista especulativo de parte de la alianza Cambiemos, según las acusaciones del ultra-kirchnerismo. En los últimos días, el ministro de Economía tuvo sus roces con el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, justamente por retacear y demorar la intervención de la autoridad monetaria en forzar la baja del dólar. Finalmente, el Central elevó 7 puntos porcentuales la tasa de interés a plazo y convalidó que un ahorrista o inversor pueda ganar más de un 2,5% mensual en pesos. Así el dólar se calmó, “flotó” debajo de los 16 pesos. Toca el momento del plazo fijo en pesos. Pero esa política monetaria, a la vez, encarece el crédito, sobre todo en un escenario de altas tasas en las letras del Banco Central, sobre todo las Lebacs de corto vencimiento. El Central, además de seguir rescatando pesos del mercado por la sobreemisión heredada, está obligado a compensar las pérdidas de las operaciones de venta de dólares a futuro de la anterior administración con una expansión adicional de hasta 70.000 millones de pesos (hasta junio). El fuerte aumento de las tasas sacó del medio al dólar, pero se supone que afectará de lleno el crédito privado productivo y de consumo, uno de los puntos que más le costará cumplir al gobierno en el 2016. La persistencia de la inflación, aún con altas tasas de interés que competirán con el dólar, podría desatar otra escalada de precios en el futuro. Sin embargo, nadie es capaz de asegurarlo ni de descartarlo, ni los propios funcionarios.

 

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