Cultura / 10 de Marzo de 2016

Ferran Adrià muestra su taller de innovación

El archifamoso chef catalán llega a Buenos Aires para presentar la exhibición “Auditando el proceso creativo”, en Fundación Telefónica.

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Artista de la gastronomía, el vanguardista Ferran Adrià (Barcelona, 1962), no cocinará en Buenos Aires. Acompaña a su exposición, “Ferran Adrià. Auditando el proceso creativo”, que –al igual que su fundación– invita a todos, a partir del próximo 10 de marzo a “comer conocimiento para alimentar la creatividad”. Si bien la muestra recopila el método de creación de Adriá también estimula a pensar la innovación en cualquier disciplina, al margen de que su punto de partida es una experiencia gastronómica.
Cuando a Ferran Adrià lo convocaron en 2007 a Documenta –la cita y vidriera más importante del arte contemporáneo que se realiza cada cinco años en Kassel, Alemania– reinó el desconcierto en buena parte del mundo del arte y en el universo de la gastronomía. ¿El maestro cocinero, que llevó la comida a regiones inexploradas, es un artista? ¿El creativo chef, que logró que su célebre restaurante elBulli sea considerado durante cinco años seguidos como el mejor del mundo, se dedica al arte?
El mítico artista Joseph Beuys (Krefeld, 1921-Düsseldorf, 1986), reconocido por extender la noción de arte, vinculó tempranamente arte y vida y fue pionero en los años ’60 en el desarrollo del “Eat Art” (comida como material artístico). Aquí, más cerca, Marta Minujín realizó su “Obelisco de pan dulce” en 1979. Beuys decía que “todo ser humano es un artista” y que “arte es lo que hacen los artistas”.
Y aunque Adrià no se considera artista, en 2014 realizó una exhibición con los dibujos de su trabajo en el consagratorio Drawing Center de Nueva York. Los bocetos y apuntes que desplegó, las “Notas sobre creatividad” subrayaron “el papel del dibujo en la búsqueda de Adrià para comprender la creatividad”; fueron vistos como una herramienta filosófica tanto como una manera de visualizar su trayectoria culinaria.
En la muestra, Adriá “audita” el desarrollo de sus investigaciones y transformaciones que llevaron a la celebridad al restaurante elBulli. La apacible vida del restaurante, creado en 1961 en Cala Montjoi (Cataluña), se revolucionó –y la cocina mundial también– a partir del ingreso de Adriá en 1984. Luego de conseguir ser el cocinero internacional más premiado, cerró elBulli en 2011.
A través de preguntas que lo condujeron a procesos químicos, físicos y estéticos, Adriá hizo magia con, por ejemplo, el té verde que transfiguró en esferas (como huevas de caviar), con un flan sin huevos, con el deshielo (plato emblemático de elBulli, inspirado en el deshielo en primavera, con los primeros brotes surgiendo de la capa helada), con el extraordinario “ravioli que se va” (es transparente y se disuelve en la boca).
En Fundación Telefónica se verá la inteligencia en acto. Murales (pictogramas), paneles, videos –con los 1.846 platos, que aparecen como objetos escultóricos, creados por Ferran Adrià y equipo–, cuadernos de trabajo, dibujos, testimonios, objetos, utensilios, vajilla y cubiertos (inventados por ellos), la recreación del comedor y la cocina, vitrinas, mapas, listas, forman parte del recorrido.
Las fotografías y videos incluso dan cuenta de la delicada y bella presentación de los alimentos, resultantes de la exploración de nuevas formas, colores, ingredientes, mezclas.
El número 1.846 de platos realizados (en breve, basados en la deconstrucción para aislar sus ingredientes e inventar a partir de los mismos otra cosa) no es azaroso. Es un homenaje al francés Auguste Escoffier –considerado el Emperador de los cocineros– y expresa el año de su nacimiento.
En las preguntas sin límites –“¿Por qué el helado no puede ser caliente?”– que se hicieron en la cocina de elBulli radica la mutación que la tornó en un recinto de lo que Adrià denomina: I+D (Investigación y Desarrollo). Su triunfo, lo convirtió en referente mundial de la creatividad, no sólo en el ámbito gastronómico. Por lo menos cuatro universidades lo distinguieron con doctorados “Honoris causa”, lo convocan para seminarios y conferencias (MIT; Harvard); Adriá nunca fue universitario.
La muestra interpela al espectador a reflexionar sobre las experiencias sensoriales de lo gastronómico, y más. ¿Qué es la creatividad? ¿Se puede llegar a ser creativo sólo por azar? ¿Qué se necesita para suscitar la creatividad? ¿Qué suele estar haciendo cuando se le ocurren nuevas ideas? ¿Existe algún método para ser creativo? Si existe, ¿cree que se puede replicar? ¿Puede un restaurante convertirse en un laboratorio de creatividad?

 

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