Restaurante / 18 de marzo de 2016

El hermano extranjero de Miranda

Brandon. Fitz Roy 1722, Palermo. Street food/Cocina de mercado. Domingo a jueves de 8.30 a 1. Viernes y sábado de 8.30 a 2. Tarjetas. Menú ejecutivo.
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En el cambiante paisaje palermitano, sólo algunos restaurantes echaron raíces. Uno de ellos es Miranda, una parrilla con buena relación precio-calidad, mucha rotación de clientes y una ubicación estratégica. Con el mismo concepto pero con otra propuesta gastronómica, su dueño, el chef Sebastián Levy Daniel, creó Brandon. Ubicado a pocos metros de su hermana Miranda –con quien comparte las tres letras centrales, rand– este espacioso galpón de aires cosmopolitas invita a pasar a cualquier hora del día a socializar y sacarse un antojo.
En Brandon se sirve lo que se come en calles de las grandes capitales del mundo, donde la cruza de culturas borra las fronteras. La barra, muy bien surtida, es uno de los fuertes de la casa. Los tragos, diseñados por la bartender Inés de los Santos, son la mejor manera de acompañar su tapeo. Un original Estrella Julep (whisky macerado con caramelos 1/2 hora, gotas de Absenta, jugo de pomelo, almíbar y menta fresca), una dulce Caipi Frutilla (vodka, almíbar de tomillo y limas) o un trago sin alcohol. En esa categoría, la estrella es el Mango Lassi, licuado de yogur y mango, aquí helado, popular en los restaurantes indios de todo el mundo. También hay una buena selección de cervezas artesanales y de whiskies, una bebida que va ganando terreno.
Además de “Street food”, Brando sirve cocina de mercado, es decir, platos donde se privilegia la frescura de los ingredientes. Esta es la sección preferida de los vegetarianos y veganos, otra subcultura que crece día a día. Calabazas y cebollas asadas con tahini, almendras y especias; remolachas asadas con queso feta, gajos de naranjas, cebolla morada y pistachos; provoleta de cabra con rúcula, tomates cherry asados, miel y almendras, son algunas de las opciones.
Los carnívoros tienen buena parrilla a la leña, con clásicos como la entraña y el ojo de bife o importados como el ginger teriyaki ribs con cole slaw (ensalada de repollo que acompaña típicamente las ribs en su zona de origen, el Sur de Estados Unidos). Lo más interesante es que si se le antojan a las 5 de la tarde, en Brandon de las sirven. La cocina no cierra nunca.
Las mesas están tan juntas que son casi comunales, pero hay momentos para todo. Mirar y escuchar desconocidos, confesémoslo, es una actividad divertida si uno no busca intimidad. De la mesa de al lado que nos veía dudar, fue que nos llegó la recomendación del postre: brownie de chocolate, servido caliente en una skillet, con helado de pistacho. Valió mucho la pena.

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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