Sociedad / 29 de marzo de 2016

Lo que oculta el tirador del microcentro

Silvio Martinero era el cobrador de las deudas de Forza, una de las víctimas del triple crimen. Sus métodos para imponer respeto y la gestión ante Pérez Corradi.

Horror. El abogado Martinero corre en pleno tiroteo.

El hombre que hoy disparó una glock con mala puntería y mató a un peatón y al que, segundos después (gracias a una cámara de seguridad), se lo ve corriendo como desaforado por la calle San Martín, mira al herido y no se detiene, ese hombre, Silvio Guillermo Martinero, no es un simple abogado. Ex militar y sospechado de ser operador de una cueva financiera, quienes lo conocen aseguran que acostumbraba a cobrar sus deudas con aprietes.

Uno de sus clientes le contó a NOTICIAS que, en una oportunidad, a un moroso “lo encerró en su oficina, le dio un par de trompadas y lo obligó a poner su casa en garantía”.

Según consta en la causa del triple crimen de General Rodríguez, Martinero le ofrecía varios servicios al empresario asesinado Sebastián Forza. Pero el más importante era el de “cobrador”. Su viuda, Solange Bellone, así lo contó: “Sebastián le llevaba unos cheques a Martinero y él le resolvía la cobranza… como que (sic) Sebastián no iba a poder cobrarlo y Martinero sí”.

Inclusive fue el mismo Martinero quien reveló en el juicio del triple crimen que él había realizado una gestión para Forza ante un personaje peligroso: el financista prófugo Ibar Pérez Corradi, señalado por la Justicia como autor intelectual del crimen. “Yo realicé gestiones con Ibar Pérez Corradi a pedido de Forza ya que Sebastián era su deudor”. Y agregó: “Pude encaminar la situación manifestándole que había altísimas posibilidades de cobrar esas acreencias”. Forza le debía a Pérez Corradi cerca de dos millones de pesos.

Dicen la viuda y el ex abogado de Forza, Miguel Ángel Pierri, que “el empresario le tenía miedo y respeto” a Martinero. “Forza sabía que eran personas que tenían un poder”, agregó Bellone respecto de lo que su esposo le contaba sobre este abogado.

A Martinero lo apodaban “el milico”. Y Forza le acercó a varios clientes que después fueron investigados en la causa del triple crimen y en la denominada “mafia de los medicamentos”. Él niega haber sido acreedor de Forza, aunque en el entorno del empresario asesinado juran que entre ellos había deudas pendientes por el cambio de cheques. Martinero admitió, más light, ante la Justicia: “Forza requería de mis servicios como abogado, pero después no me pagaba”.

 

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