Teatro / 1 de Abril de 2016

Diversión asegurada

“Nuestras mujeres” de Eric Assous. Con G. Francella, A. Puig y J. Marrale. Dir.: Javier Daulte. Metropolitan Citi, Av. Corrientes 1343.

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★★★★ Nadie conoce la fórmula del éxito; no obstante, ciertas variables contribuyen a que sea posible imaginarlo. En el caso de las artes escénicas (tan complejas como la vida misma) se puede suponer que quizás es viable lograrlo al elegir un texto atractivo, reunir actores idóneos y populares, queridos por el público, más un puestista inteligente y eficaz, sumado a una generosa inversión.
Puede que Pablo Kompel y Gustavo Yankelevich, dos de los productores de teatro comercial más experimentados, prolíficos y destacados del país, tuvieran en cuenta lo mencionado y, además, el válido objetivo de entretener al espectador. Lo demuestran a través de esta propuesta donde están asociados. En concreto, importaron una exitosa comedia dramática del tunecino Eric Assous (también llevada al cine), convocaron a los consagrados Arturo Puig, Guillermo Francella y Jorge Marrale; tres talentosos intérpretes de la escena vernácula y a un director como Javier Daulte, que conoce muy bien los engranajes del género.
La trama, al mismo tiempo entretenida y cáustica, muestra a un terceto de hombres maduros, con décadas de amistad en común, en una de las tantas noches en que se reúnen a comer, jugar a las cartas y hablar sin tapujos y, por cierto, de manera bastante misógina de sus respectivas mujeres. A ellas les atribuyen sentirse insatisfechos, vigilados e ignorados pero no pueden soslayarlas en sus existencias. La demorada llegada de uno de ellos, portavoz de una insólita noticia, desatará primero el desconcierto y, luego, algunos resentimientos ocultos, hasta alcanzar un clímax hilarante al borde del grotesco.
El virtuoso trío actoral que conforman Puig-Francella-Marrale, aunque en estilos bien diferenciados entre sí, despliega una incesante batería de recursos histriónicos que se amalgaman a la perfección. La habitual solvencia de Daulte logra que jamás caigan en excesos ni improvisaciones. Porque si bien la superficie de la obra se revela con natural humor, la risa cabalga sobre el escalofrío y debajo se puede advertir una profunda reflexión sobre lo frágil de algunas relaciones humanas cuando quedan expuestas a hechos fortuitos e incontrolables. Consejo: no se la pierda, sin duda, la diversión está asegurada.

 

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