Deportes / 2 de Abril de 2016

Deportes que generan daños cerebrales

En las disciplinas del UFC y boxeo la enfermedad más común ocasiona pérdidas de memoria y cambios de conducta. Confesión en el fútbol americano.

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AMONTONADOS. Los equipos de Denver y Seattle se disputan la pelota. 90 ex jugadores de la liga sufren el ETC.

No existen dudas de que el deporte es beneficioso para la salud y mejora la calidad de vida. Sin embargo en ciertas disciplinas el deportista debe estar atento y tomar los recaudos necesarios para evitar lesiones o enfermedades crónicas que pueden ser físicas, cardiovasculares o cerebrales. Estas últimas son noticia en los Estados Unidos. Por primera vez, directivos de la liga de Fútbol Americano (NFL) admitieron una relación entre este deporte y los posibles daños cerebrales que sufren los jugadores.
La verdad oculta. Es el título de la última película de Will Smith estrenada el mes pasado en los cines argentinos donde cuenta la historia del neuropatólogo forense Bennet Omalu quien detectó la enfermedad degenerativa en jugadores de la NFL llamada encefalopatía traumática crónica (ETC). Durante muchos años los directivos de la NFL cuestionaron las investigaciones realizadas y siempre negaron toda conexión con el ETC. En los últimos días se dio un hecho histórico, Jeff Miller, directivo de la liga estadounidense, reconoció públicamente que jugar fútbol americano puede provocarle graves daños cerebrales en el futuro a los practicantes de este deporte. Algo impensado ya que esto puede causar grandes pérdidas económicas a futuro para la NFL, una liga de las más poderosas del mundo.
Para tener una idea de este imperio, en el último Super Bowl –la final en donde se enfrentan los dos mejores equipos de la temporada– que enfrentó a los Carolina Panthers y los Broncos de Denver se transmitió a más de 168 millones de televidentes, la entrada más cara para ver la final salía 14.773 dólares, las ganancias superaron a la pelea del siglo entre Floyd Mayweather y Pacquiao y llegarían a los 800 millones de dólares, en el show del entretiempo cantaron Coldplay, Beyonce con Bruno Mars en donde el segundo para los anunciantes tenía un valor de 167.000 dólares y un jugador de la NFL puede ganar hasta 42 millones de dólares al año –Ben Roethilsberger de los Pittsburgh Steelers–. Descomunal.
La encargada de llevar la investigación adelante en los Estados Unidos fue la doctora Ann McKee, neuropatóloga de la Universidad de Boston quien descubrió esta enfermedad en 90 ex jugadores de fútbol profesional.
“El ETC es un padecimiento atribuido a varios traumatismos repetidos en la cabeza a lo largo de los años que no tienen por qué ser graves, pero van dejando una huella en el cerebro y esto acarrea diferentes problemas y produce graves daños”, explica Alejandro Andersson, director del Instituto Neurológico de Buenos Aires.
“Este problema está dividido en cuatro etapas: en una primera instancia la persona siente unos leves dolores de cabeza, luego pasa a otra instancia en donde no puede concentrarse y falla la memoria, en tercer lugar se puede llegar a enfermedades como el mal de Parkinson o Alzheimer para llegar a la última instancia que es la demencia hasta provocar la muerte”, detalla el neurólogo Andersson, a lo que agrega: “Aunque el individuo utilice protección en su cabeza, el cerebro se sacude por el golpe. Sólo se puede amortiguar un poco el impacto, pero el daño se produce igual. Esos pequeños golpes se suman a través de los años provocando la destrucción del circuito de las neuronas lo que provoca el deterioro del cerebro”.
El primero en la larga lista de víctimas fue Mike Webster que jugó durante 17 años en la NFL para los Pittsburgh Steelers quien fue cuatro veces campeón del torneo y forma parte del Hall of fame. En la autopsia se detectó que Mike había recibido tantos impactos en su cabeza que equivalían a 25.000 accidentes leves de tránsito. Luego los casos se irían multiplicando. También son muchos los jugadores que se retiran en pleno apogeo de su carrera por miedo a empeorar el cuadro y terminar siendo parte de la estadística de muertos por ETC.
El presidente de los Estados Unidos, quien recientemente visitó la Argentina, Barack Obama, le había manifestado al diario “The New Republic” que si tuviese un hijo varón “pensaría largo y tendido antes de dejarlo jugar fútbol. Este deporte cambiará gradualmente para tratar de reducir algo de la violencia”.
Otros deportes. El fútbol americano no es el único deporte riesgoso para el cerebro. En el boxeo se conoce el síndrome del pugilista. Este se puede manifestar de diferentes maneras: pérdida de memoria, cambios en la conducta y en la personalidad, parkinsonismo y anormalidades al hablar y caminar. Muy similar al descripto anteriormente.
Según la Academia Brasileña de Neurología, la enfermedad es muy común hasta los 80 años y alcanza al 15% de los boxeadores. El mejor ejemplo de esta enfermedad es Muhammad Alí quien padece Parkinson desde 1984. Hoy a los 74 años, Alí se encuentra en silla de ruedas y casi no habla.
Todo deporte de contacto o arte marcial aumenta la posibilidad de trastornos mentales. Según un estudio realizado por la Mayo Clinic de Florida ha revelado que muchas personas que practicaron deportes de contacto desde pequeños presentaban signos de ETC. Al ex luchador de kickboxing y MMA, Gary “Big Daddy” Goodridge también le detectaron ETC que con 49 años afirmó: “Si no fuera por las píldoras que estoy tomando, mi vida hubiera terminado hace mucho tiempo. Habría acabado con mi vida, absolutamente”.
El fútbol y el rugby son deportes en donde también puede correr riesgo el cerebro. En estos deportes es más habitual que se presente el Síndrome del Segundo Impacto. “Una persona puede recibir un golpe en la cabeza, cuando esta continúa su actividad y recibe un segundo impacto sin haberse recuperado bien del primero, puede ser muy peligroso, hasta provocar la muerte” explica Andersson.
En la final del Mundial de Brasil en el 2014 el jugador alemán Christoph Kramer sufrió una conmoción cerebral después de chocar con Ezequiel Garay. A pesar del duro golpe, el alemán volvió a entrar al campo de juego durante unos minutos más. Kramer, terminado el partido y ganado el trofeo, manifestó que no recordaba nada de los 30 minutos que disputó del encuentro. Y los médicos fueron determinantes con él: le aseguraron que jamás los recordará.

 

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