Sociedad / 7 de abril de 2016

Titanes contra la dictadura: entrevista a Allen Harris & Robert Cox

El ex diplomático y el periodista se juntaron para recordar su lucha por los derechos humanos en la Argentina. El elogio de Obama.

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Ninguno de los dos es argentino. Pero quiso el destino que se encontraran en este país durante la dictadura más sangrienta de la historia local y que su rol fuese fundamental. Sabían que a los militares no les temblaba el pulso para matar y aún así decidieron trabajar para frenar la locura de aquellos años. Así lo consideró el presidente norteamericano Barack Obama, al reconocer en su reciente visita a la Argentina el trabajo en favor de los derechos humanos que realizaron el periodista británico Robert Cox y el ex diplomático norteamericano, Allen “Tex” Harris. Este último mandó a abrir las puertas de su embajada para que funcionara como un centro de recopilación de información, mientras que el ex director del Buenos Aires Herald permitió que ese diario se convirtiera en el único medio que publicaba datos de desaparecidos. Obama los elogió a ambos durante el discurso que dio en el memorial al cumplirse 40 años del último golpe de Estado.

Nobleza obliga: la entrevista se produjo y comenzó sólo con Harris, que viajó al país especialmente por la visita de su presidente. Pero pasados algunos minutos que esta había comenzado apareció por casualidad Cox, que había ido a visitarlo y aceptó, amablemente, sumarse a la charla.
NOTICIAS: ¿Qué sintieron cuando Obama los nombró en su discurso?
Allen “Tex” Harris: Me sentí emocionado porque la visita de los dos presidentes al memorial fue un reconocimiento, una conmemoración del “Nunca Más”. Todo lo que se haga para recordarle a la gente las miles de personas que fueron asesinadas y su sacrificio es muy importante. Durante su discurso la cara de Obama demostraba tranquilidad, pero su cuello se movía por la emoción. Soy jugador de póker, entonces miro todo el tiempo pequeñas señas de los otros jugadores para ver si me están mintiendo o no. Obama luego de su discurso mostró una emoción increíble y eso fue muy movilizador para mi.
Robert Cox: A mí me sorprendió. El día anterior me escribieron un email de la Casa Blanca preguntando si yo no tenía problema si mencionaban el trabajo de los periodistas. Obviamente les dije que no, que es lo más importante nombrar a los periodistas. Porque perdimos más de 100 colegas en esos tiempos, pero no estaba esperando que me mencionara a mí. Creo que es muy importante que hayan nombrado a “Tex”, porque estuvimos trabajando juntos todo ese tiempo. Nos llamábamos cuando sabíamos algo nuevo. Y Marshall Meyer también, el rabino. Es una lástima que no lo hayan mencionado a él.
NOTICIAS: ¿Qué significan estos 40 años?, ¿qué recuerdos traen de aquella época?
Cox: Uno está siempre viviendo con eso. Desafortunadamente. A veces no es lindo recordar.
Lo marca a uno para la vida, a nuestros chicos y amigos. Obviamente es muy importante que salga toda la información porque hay mucha ignorancia sobre ese período. Pero hubo una decisión de los grandes medios de tapar todo y no cubrir absolutamente nada, y obviamente que eran cómplices de los militares. Yo estaba todo el tiempo esperando que por lo menos saliera una carta chiquitita en La Nación.

“Yo decidí que si me iban a matar, era haciendo mi trabajo. Iba al diario en colectivo todos los días, muchas veces tuve gente siguiéndome como en las películas de espías”.
Robert Cox

NOTICIAS: ¿Por qué usted sí lo hizo? Supongo que habrá tenido miedo como cualquier otro.
Cox: Era necesario y tuve la oportunidad de hacerlo.
NOTICIAS: Pero la oportunidad la tenían todos, si querían…
Cox: No, estaban bajo los dueños de los diarios. Creo que la explicación es que el periodismo argentino estaba tan acostumbrado a dictadores y gobiernos dando mandatos sobre lo que podían o no publicar, que era normal para ellos. El (Buenos Aires) Herald nunca fue así. Tiene una gran tradición de independencia. El Herald era muy democrático.
NOTICIAS: ¿Qué importancia tiene la desclasificación de los archivos secretos en EE.UU?
Cox: Yo creo que tiene gran importancia. Tenemos muchísima información. “Tex” desclasificó todos los cables del Departamento de Estado, de la Embajada, hay muchísima información en ese sentido. Lo que vamos a tener, que es muy importante, son los del FBI y la CIA.
NOTICIAS: ¿Vivían con miedo?
Cox: Yo decidí que si me iban a matar, era haciendo mi trabajo. Iba al diario en colectivo todos los días, muchas veces tuve gente siguiéndome como en las películas de espías. Tuvimos que desarrollar un gran sentido del humor. Cada día que sobrevivía me decía bueno, habrá que seguir.
NOTICIAS: ¿Cómo trabajaban?
Harris: Éramos un equipo. Con Robert, Mayers y Emilio Mignone, que fue enorme. Es el padre de la lucha por los derechos humanos en este país, fundador del CELS. Yo siempre me consideré un mediocampista: porque me daban información y yo la elevaba a mi país. Creo que mi logro fue convencer a Washington de que lo que pasaba en Argentina no era solo antiterrorista, era antipolítico. No sólo buscaban hombres con armas. Porque para curar Argentina del terrorismo y el comunismo tenían que eliminar no sólo a Montoneros y ERP, sino también las ideas.
AMENAZAS. Tex Harris fue enviado al país para ser la cabeza de Asuntos Externos de la Embajada de Estados Unidos, que incluía investigar el plan nuclear que se desarrollaba en el país. Recién cuatro meses después de su llegada le pidieron que se ocupara de averiguar qué estaba sucediendo con la guerra sucia de la dictadura. Imprimió cinco mil tarjetas y, a pesar de su muy precario español, fue a la Plaza de Mayo a ofrecer su ayuda. Exigió abrir las puertas de la Embajada para que los familiares dejaran constancia de las desapariciones y así logró formar un archivo de 10 mil fichas. Por supuesto que recibió intimidaciones de los militares para que dejara de hacer el trabajo. Él las resume en tres ocasiones:
Harris: La primera fue en la puerta de mi casa, en Martínez. Apareció un auto y me dijeron que debía ir con ellos, pero se fueron. La segunda tocaron timbre, mi mujer abrió y unos hombres con armas le dijeron “disculpe, equivocado” (se ríe). Pero la tercera fue la peor: yo volvía de una fiesta. Paro en un semáforo en rojo, miro por el espejo y veo dos autos. Se abren de golpe las 8 puertas y salen hombres armados. De pronto estaba rodeado. Me dije: “Soy un hombre muerto”. Trabé las puertas y la ventanas y levanté mis manos sobre mi cabeza. Estaba muy asustado. Dije: “Ya está”. Un hombre vino, me interrogó por 15 minutos. Yo gritaba “cuerpo diplomático, cuerpo diplomático”. Después me dijo “pasó una luz en rojo, maneje con más cuidado”. Respiré. Fue un momento movilizador.

“30.000 desaparecidos es un número político. No es una mentira, se escogió por propósitos políticos. En un período de la historia necesitás tener la aceptación y el conteo de ambas partes”.
Allen Harris

NOTICIAS: ¿Había conexiones entre los militares argentinos con los Estados Unidos?
Harris: Por supuesto. De hecho (el embajador Raúl) Castro y (el dictador Roberto) Viola eran muy cercanos. Viola le pidió a Castro que me sacara y él le dijo: “No lo saques porque el hombre a quien manden será aún peor”. Te cuento una historia sobre esto, la más increíble. Había una familia en Córdoba que fue arrestada. Ellos tenían una hermana en California, cuyo marido estaba muy bien conectado políticamente. Él se comunicó con el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, quien lanzó un cable que despertó al embajador en el medio de la noche. El embajador a la mañana siguiente fue a ver a su buen amigo Viola y le dijo que el Presidente de Estados Unidos expresaba su interés personal para que esta familia estuviera bien. Llamó a (Luciano Benjamín) Menéndez, con Castro del otro lado de la mesa. Dos semanas después la familia salió de La Perla (el centro de detención clandestina en Córdoba). Les dieron su cinturón, reloj, billetera en una bolsa de papel muy prolija y un hombre les dijo: “No sé quienes son o a quién conocen, pero ustedes son los hombres con más suerte del mundo porque nadie deja este lugar con vida”.
NOTICIAS: La discusión sobre la cantidad de desaparecidos continúa latente en el país. ¿Qué importancia le dan?
Cox: Creo que no ayuda que se continúe con la discusión hoy en día. En ese entonces, Emilio Mignone me dijo que cuando él fue al interior del país, al norte, descubrió que por cada persona que se informó desaparecida, hubo por lo menos dos más. Él honestamente me dijo “en mi opinión hubo más o menos 30 mil personas desaparecidas”. Yo creo que puede ser válido. Yo he hablado con gente, por ejemplo de Tucumán, Salta y Jujuy que me ha dicho que hubo muchas desapariciones entre gente que cosechaba el azúcar, que no tenía casas, los campesinos. Sé de casos, hoy en día no tengo los nombres, de familias que dijeron “mi hija se fue a Francia” y obviamente no era así, pero en ese entonces era una vergüenza decir que estaban involucrados.
Harris: Enviamos a Washington la lista más grande. No había computadoras, hacíamos todo con pluma, en fichas. Yo no tengo una cifra, pero sé que la cifra de los 30.000 es política, no un número propiamente dicho. La gente que está registrada en la pared del Parque de la Memoria es menor a 10.000. El número es más alto, pero 30.000 es un número político. No es una mentira, se escogió por propósitos políticos. En un período de la historia necesitás tener la aceptación y el conteo de ambas partes. Lo triste es que hubo 4 o 5 mil terroristas, quizás más, hombres con armas y bombas. Pero el número de la gente asesinada es quizás de 50.000. Y no fue gente asesinada por sus bombas sino por sus ideas. Y esa es la tragedia, el porqué Argentina es un símbolo de cómo no pelear contra el terrorismo. Estaban destruyendo la sociedad, ese fue el horror en este país.

Carlos Claá @carlosclaa
Daniela Rossi @daniela_rossi

 

Fotos: Juan Ferrari, AFP y Cedoc.
Fotos: Juan Ferrari.

 

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