Política / 18 de abril de 2016

Operativo Retorno CFK: senadora 2017 y presidenta 2019

Cristina sueña con un “frente ciudadano” que la lleve al Congreso el año que viene. La ansiedad por crear una plataforma más amplia que La Cámpora.

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Operativo Retorno Cristina

En el estrecho universo pensante de la ex presidenta, ya se dibuja una rígida hoja de ruta: en el 2017, “frente ciudadano” y candidatura al Senado nacional, y en el 2019, regreso al poder, ambas fechas como objetivos explícitos de su reinvención. El “frente”, según ella y sus dudas (también admitidas), debería ser más amplio que el Frente para la Victoria, más extenso que el “pejotismo”, más profundo que sus referentes políticos y sociales.

Mientras tanto, en el peronismo –es decir, lo que queda del aparato del PJ, los representantes sindicales y los gobernadores e intendentes– la vuelta de CFK fue respetuosamente minimizada aunque sin dejar de reconocer su “alta capacidad de movilización” y su “contundencia política”, como le reconoce, por ejemplo, el senador Juan Manuel Abal Medina, más preocupado por el contenido opositor de un peronismo reunificado y reposicionado en el poder en el futuro que entretenido en el internismo partidario derivado de la derrota electoral ante el frente Cambiemos. Abal Medina, en realidad, forma parte de la llamada “lista de unidad” del PJ que encabezan Gioja y Scioli y apoyan 14 gobernadores peronistas, los tres delegados de las centrales obreras y que cuenta con el aval de 20 de los 24 distritos partidarios. La ausencia de La Cámpora en ese conjunto es notable.

Cosecha peronista. Convergen incluso 18 intendentes, 4 ex gobernadores, 9 senadores nacionales y 9 diputados nacionales, todos aterrados por una eventual renovación digitada por CFK.  “Cristina representa una minoría intensa con aparato, dinero y acciones callejeras, pero no es capaz de aglutinar a un peronismo renovado y transparente en un frente realmente masivo”, se anticipa un hombre del pejotismo que evalúa el boom “camporista” como una consecuencia directa de su anterior apropiación de áreas del Estado y de la militancia rentada –ambos fenómenos imposibles de volver a reproducir en el futuro, al menos en el corto plazo–. La jueza federal con competencia electoral María Servini de Cubría y el fiscal federal Jorge Di Lello también juegan: esperan una resolución judicial sobre el pedido de intervención del PJ.  La transición no será sencilla: los dirigentes más jóvenes apuestan a que Macri pueda renovar otros cuatro años de mandato. “Sería la mejor forma de reestructurar el peronismo, por ahora vaciado y corrompido”, se enojan los unitarios. Están también los que aprietan el acelerador y pretenden heredar a Macri antes de tiempo, un juego peligroso que los peronistas conocen pero que ahora prefieren ignorar.

El discurso cristinista, por otro lado, mostró por dónde aspira a captar adherentes (aunque sin mucha seducción ni elaboración): “Hay gente que nunca va a ser kirchnerista, pero la cuenta del gas, la luz y el chango del supermercado lo tienen que llenar igual. El frente ciudadano –agita– debe agruparse ya y empezar a reclamar a sus representantes. Cuando los dirigentes no respondan por ustedes, tomen las banderas y marchen, no esperen salvadores y mesías”. Para eso está Cristina reloaded, la única izquierda posible, según volvió a insistir. “Intuyo en el aire que las cosas no están bien”, advirtió CFK.