Economía / 25 de abril de 2016

Festival de bonos para ganar tiempo

La emisión de deuda fue festejada más de lo que se debe. Cuál es el precio colateral y el costo a largo plazo.

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La excesiva algarabía de los funcionarios oficiales por habar conseguido US$ 16.500 millones para pagar cash a los buitres y holdouts se justifica. No había Plan B -según reconocieron sus principales voceros- para la economía recesiva e inflacionaria que tratan de dominar. Ahora hay deuda pero también oxígeno para un programa monetario y fiscal más bien modesto.

Y sin financiamiento, difícilmente se pueda volver a crecer y crear empleo. Hacia eso vamos. En NOTICIAS de esta semana, la brutal transferencia de ingresos y recursos desde el Estado hacia los privados, decidida en los primeros días de gestión, que asciende a 100.000 millones de pesos, casi dos puntos porcentuales del PBI sólo en el 2016. El costo fiscal de la quita de retenciones, del aumento del mínimo no imponible de Ganancias y de la suba de Asignaciones Familiares. El llamado “paquete social” que suma otros 25.000 millones. El inevitable “ordenamiento” macroeconómico y su efecto “doloroso”, como admitiera el Presidente. El riesgo de concentrar en el primer trimestre las medidas que afectaron principalmente a los sectores con menores recursos mientras eran beneficiados indirectamente los de ingresos medios y altos. Fue para conseguir los mejores resultados en el último trimestre del año: inflación en baja, ahorro en subsidios, alivio de la presión impositiva y virtual eliminación del “riesgo país”.

 

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