Las + leídas, Opinión, Política / 6 de mayo de 2016

Leonardo Fariña: el testigo del mito

Al ex de Jelinek le debemos algunas pistas y bienes conocidos de antes, gracias a la labor del periodismo que nunca transó.

Por

fari

Los Kirchner escribieron su relato épico en base a logros que les otorgaron muchos votos y circunstanciales consensos, y falsedades que les permitieron inventarse una fama. Perdido el maravilloso encanto del triunfo, el argentino promedio (exitista y acomodaticio) compra finalmente que eran unos truchos y se permite darle crédito completo a un cretino sin moral para desarmar el verso. Leonardo Fariña había prometido “dar ficción” por encargo en un principio y de repente suena a Gran Fiscal de la República denunciando “un plan sistémico de saqueo de las arcas del Estado”.

La verdad de la milanesa es que al ex de Karina Jelinek le debemos la renovación de algunas pistas y bienes conocidos de antes, gracias a la labor del periodismo que nunca transó. Y, de paso, la consolidación de dos grandes mitos que será difícil convertir en realidad palpable:

  1. La existencia de bóvedas hechas y derechas donde se guardaban los millones y millones que no entraban en toneles destinados a ser enterrados.
  2. La decisión de Lázaro Báez de arrepentirse, cantar todo y mandar adentro a La Jefa.

En el fondo, se les está transfiriendo a Fariña y eventualmente a Lázaro el poder de confesar lo que los jueces y fiscales tardaron en investigar y permitieron acomodar con todo el tiempo del mundo., Pero lo más importante parece ser agigantar una novela televisiva por entregas que conmociona y convence a la opinión pública aún de aquello que resulte incomprobable.

No hacía ninguna falta la confesión de Fariña ni hace falta la de Lázaro para probar que el manejo de los fondos para obras públicas en la Era K fue un carnaval con pito y todo. Ahí están los contratos (que nadie analiza uno por uno, tal vez porque da mucho trabajo), las propiedades, los giros y el modo impune y festicholero con que se contaba la plata brindando con alpiste Made in Scotland.

El consejo de Fariña a Lázaro (“no seas boludo que tus jefes no te van a bancar, como no me bancaron a mí”) es una estupidez. Lázaro era el jefe de Fariña. O sea: quien le soltó la mano. La verdadera presión a Báez es la situación de su hijo Martín, citado a declarar horas después del cierre de estas líneas.

Si va preso, tal vez convenga más sentir pánico que alegría. Igual que con la libertad vigilada de Fariña.

 

  • Edi Zunino es Jefe de Redacción de NOTICIAS. Seguilo en Twitter: @zuninoticias
 

5 comentarios de “Leonardo Fariña: el testigo del mito”

  1. Primero que nada pedir q la justicia sea independiente y los q estén fuera de la ley presos,devolviendo con los intereses correspondientes,no hará falta el FMI

  2. Este CIRCO RIDÍCULO que lo pague la ASO.CIACIÓN ILÍ.CITA del partido judicial, los carrió, stolbizer, lanata, clarín, diario la nación, perfil infobae, angellici, y funcionarios cho.rros offs.hore del gobierno, NO LOS CONTRIBUYENTES

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *