Televisión / 13 de mayo de 2016

El fracaso de Lanata en El Trece

El argentino más inteligente. Entretenimiento. Miércoles a las 22.30 por El Trece. Conducción: Jorge Lanata. Locución: Adriana Verón. Producción: Mandarina. Dirección: Gustavo Peduto.

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El fracaso de Lanata en El Trece

“Empezá a festejar”, le dijo el invitado Mario Pergolini a Jorge Lanata en el debut de “El argentino más inteligente”, el programa de juegos para la medición de las inteligencias múltiples, la teoría del psicólogo Howard Gardner sobre los seis tipos de capacidades humanas: visual, musical, lingüística, social, física y lógica.
Sin embargo, esta vez la cábala con el ex “CQC” (que había estado en el primer “PPT”) no funcionó porque el flamante programa, proyectado para diez emisiones, se recortó luego a cinco y se levantó después de la tercera apenas. Debido a que el rating no cumplió con las expectativas para el prime time, el canal decidió no continuar y el mismo Lanata “asumió” por Radio Mitre los magros resultados. Razón por la cual esta columna, con el diario del lunes, asume hoy el rol de balance, aspecto que en nada cambia lo esencial: son mayoría las ocasiones en que crítica y rating no coinciden. Pero esta vez sí.
La adaptación local de “Canada`s smartest person”, formato de Media Headquarters transmitido entre 2012 y 2014 por el canal canadiense CBC.5, no funcionó en El Trece. Una hora y media larguísima de juegos presentados como novedosos sin serlo. Y no porque la innovación sea una virtud en sí misma sino porque de esa manera eran “vendidos” cuando, en realidad, rozaban el tedio. Cuatro jugadores, “dos minas y dos tipos”, deben competir en seis desafíos que ponen a prueba los seis tipos patentados por los inteligentólogos (hasta Estanislao Bachrach estuvo en el piso explicando las mil y una caras de nuestro amigo el cerebro). El par que logra mayor puntaje compite entre sí en el último juego y el más rápido de ambos pasa a la gran final con todos los vencedores de la temporada para medir neuronas y coronarse como “el argentino más inteligente” (¿ese es el premio?).
Como conductor de una competencia lúdica, Jorge Lanata es un gran periodista. Es un experimentado periodista, mejor entrevistador y bastonero carismático. Para, aclaración, programas periodísticos donde la distancia no sólo es indispensable sino que garpa. Pero en este caso lo que manda es la empatía, eso que hay que tener y tienen en diferentes combinaciones Iván de Pineda, Marley y, por supuesto, Susana Giménez. Sin calidez, la masa no leva y Lanata quiere y puede mostrarse canchero discursivamente pero sin ceder nunca el lugar protagónico a los participantes. Y los espectadores buscan identificarse con alguno, ponerse en sus zapatos y jugar con ellos, una proyección que el conductor no deja fluir.
Aparte queda la crueldad del impaciente rating. Pero juegos sin gancho y liderazgo con desapego es una mezcla tan complicada como la que cita el propio Lanata en la aleccionadora apertura: mejor no juzgar a un pez que intenta subir a un árbol.

 

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