Personajes / 23 de mayo de 2016

Julio Oropel: “Buscamos lo más fácil: copiar una idea”

Arquitecto e interiorista, asegura que debemos encontrar una identidad en diseño. Rechazo de Cavallo y Donna Karan como clienta.

Puntualísimo y superatildado, Julio Oropel juega con el cigarrillo electrónico, que en sintonía con las artes de un chamán de una feria boliviana, lo ayudaron a dejar el hábito hace cuatro meses. Esa muestra de ansiedad contenida y su alborotada melena canosa son las únicas pistas para descubrir el costado rebelde de este esteta creativo de apariencia puntillosa. Desde hace más de dos décadas, es un científico devenido arquitecto, un diseñador de interiores elaborados y el creador de objetos maravillosos. Pero es sobre todo, un observador extremo de mirada alerta a lo que está por venir. Ficha ganadora en cada Casa FOA y participante activo en innumerables exhibiciones y ferias de diseño alrededor del mundo, además ejerce la presidencia de DArA (Diseñadores de Interior Argentinos Asociados), la curaduría de Feria Puro Diseño, y como si el tiempo sobrara, enseña en el posgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA, donde da rienda suelta a su íntima vocación, la docencia.

Noticias: Nació en Cruz del Eje, Córdoba, pero no tiene el menor acento, ¿se hizo porteño de muy chiquito?

Julio Oropel: Cuando terminé la facultad, pero como soy medio camaleónico fui perdiendo el acento para acomodarme al lugar.

Noticias: Tiene el look de haber sido un chico aplicado.

Oropel: A la fuerza, al principio era terrible. Todos los días la llamaban a mi mamá del colegio. Pero de repente cambié y me volví superestudioso, tanto que terminé el comercial como abanderado. De chico dibujaba bastante, hacía los títulos en las carpetas con letras góticas a pluma y tinta. Pero siempre me tiraron las ciencias por eso empecé Ingeniería Química. Me entusiasmaba el laboratorio, pero como era una carrera nueva en Córdoba me pareció que le faltaba, y me fui al profesorado de Física y Matemática. Cuando terminé, quise volver a hacer Ingeniería Civil, pero en la vereda de enfrente estaba la facultad de Arquitectura. Apenas me recibí, me vine para Buenos Aires.

Noticias: Raro que no vino antes a estudiar.

Oropel: Me costaba desprenderme de mi familia. Siempre fui medio ermitaño, pero al final corté el cordón. Cuando llegué a Buenos Aires, me pasó lo peor.

Noticias: ¿…?

Oropel: Quería hacer un posgrado, pero no sabía cómo. Un amigo de mi papá me dijo que lo viera a Domingo Cavallo, que además de cordobés, era importante por la Fundación Mediterránea. Cuando le expliqué, me clavó esos ojos celestes que te perforan, y sin inmutarse me dijo: “Vuélvase a Córdoba, acá no va a poder hacer nada”. Fue como una puñalada.

Noticias: Pero no siguió su consejo.

Oropel: Me mató, pero no me importó nada. Cuando uno sabe lo que quiere le pasa por encima a la timidez o a cualquier obstáculo. Soy perseverante. De casualidad ingresé en la Universidad de Belgrano para dar clases, eso se convirtió en una pasión que ahora recuperé como profesor de Diseño de Espacio Interior en la UBA.

Noticias: ¿Le gusta enseñar?

Oropel: Me encanta trasmitir, investigar, saber. Si estuviera hecho económicamente me dedicaría sólo a enseñar.

Noticias: ¿Trabajó en algún estudio?

Oropel: Jamás. Siempre me abrí camino solo, en consonancia con mi rol ermitaño. Con José Luis Otiñano hacemos cosas juntos, pero en general me cuesta. En la parte creativa, puedo trabajar en equipo, pero para poner en marcha el proyecto, soy personalísimo.

Noticias: ¿Recuerda su primera obra importante?

Oropel: Una casa en Villa Elisa que hice para un matrimonio de diplomáticos que venía de Nueva York. Él quería un living gigantesco. Pero cuando terminamos sintió que le quedaba enorme. No sabía cómo llenarlo.

Noticias: Aprendió que a veces no hay que escuchar tanto al cliente.

Oropel: A veces, cuando se vive un espacio, este resulta no ser tan amigable como se lo pensó. No me gustan las casas impersonales. Hay que diseñar pensando en la historia y personalidad del dueño. Pero cuando se trata de dimensiones, no siempre el cliente tiene la razón: los sueños no tienen el mismo tamaño en el mundo real.

Noticias: Acaba de llegar de la Feria de Milán, la más importante en diseño, ¿qué es lo que se viene?

Oropel: Lo táctil. Los nuevos materiales son tomados de la naturaleza, desde pinocha hasta pelo humano. De textiles hechos con fibras naturales hasta cerámicas pintadas con leche de cabra. Es una búsqueda, un proceso. Li Edelkoort, una holandesa que es la gurú de las tendencias que consultan las marcas de diseño desde Prada a Zara, dice que el futuro es “el touch”, tocar. Tiene que ver con la pérdida del pudor y recuperar el significado de las zonas erógenas. Ese es el futuro.

Noticias: ¿Cómo una vuelta a la época de las cavernas?

Oropel: A lo íntimo. La parte tecnológica ya está asumida. Quizás mañana tendremos un chip adentro, porque eso seguirá su proceso, pero en la vida cotidiana, en la intimidad es lo contrario. Hay una introspección, un regreso a lo artesanal, a los olores, a las texturas puras, a lo elemental. Lo ves con los nórdicos, donde es todo austero y con una estética simple. Para algunos es hippoide, para mí es lo más avanzado del mundo.

Noticias: Afín a su estilo. Usted tiene un gusto especial por lo artesanal y la madera es casi su sello personal.

Oropel: La madera, el cuero, ¡ahora estaría a la moda con este nuevo lujo de los materiales nobles!, pero a veces siento que tengo que cambiar. Durante el verano me dediqué a visitar fábricas que utilizaran procesos distintos sobre metales, enlozados, ladrillos refractarios. Confieso que el plástico me da un poco de alergia.

Noticias: En una época puso el foco en el diseño de objetos.

Oropel: En el 2001, cuando empezó a darse esto del diseño, formé parte de un grupo con su propia línea de objetos y muebles que se llamaba 2×4. Al principio pagás el derecho de piso porque no sólo te enfrentás a lo mejor del mundo en diseño, sino que acarreás esa historia de país complicado y poco confiable. Con el tiempo te volvés competitivo, pero a veces la economía no ayuda. Aprendí que para llegar uno debe dar pasos chicos que den más seguridad.

Noticias: Mal no le fue, la diseñadora Donna Karan fue una de sus principales compradoras.

Oropel: Venía medio bajoneado de París porque un argentino que tenía una galería me había dicho que mis cosas no iban a andar. Pero como los argentinos en el exterior tienen esa costumbre de tirar para abajo, no me importó y me fui a Nueva York con mi valijita. Fui directo para lo de Donna Karan porque me encantaba su estética y el local de la calle Madison diseñado por John Paulson, y sabía que mis objetos de cuero y bronce iban con su look. Justo estaba ella, y como soy tímido pero audaz, en especial cuando se tiene una sola oportunidad, la encaré. Le encantaron y terminé vendiéndole un montón. En lo artesanal terminás siendo un hombre orquesta: diseñás, hacés el objeto y tu propio marketing.

Noticias: ¿Cuándo sintió que era un referente en lo suyo?

Oropel: Nunca. Jamás hay que relajarse porque fuiste. Uno siempre tiene que dar pruebas e ir creciendo. Siempre quiero ser mejor de lo que soy.

Noticias: ¿Los argentinos somos buenos en diseño?

Oropel: No somos los reyes del diseño de América. Hay gente muy buena, pero copiamos mucho. A nivel profesional, debería haber una búsqueda más personal, así como a nivel país debería encararse una estrategia. Entiendo que las cosas pueden cambiar, pero el stand argentino en la Feria de Milán daba vergüenza. Y no es una cuestión de plata, ni de productos, sino de hacer las cosas bien. Pasa porque quizás en la Argentina la gente que ocupa puestos no sabe de diseño, o no se rodea de gente que sabe de diseño. También hay demasiado ego suelto, muchas veces nos cuesta trabajar codo a codo y entender que si hacemos las cosas bien, nos va bien a todos. Hay que trabajar para tener una identidad cultural. Ponemos la excusa de ser un país de inmigrantes, pero Brasil tiene grandes mezclas y sin embargo tiene una identidad fuertísima. No les importa nada lo de afuera, son ellos mismos. Los chilenos quieren mejorar, y hoy por hoy, nos pasan el trapo. No sólo tienen arquitectos como Alejandro Aravena, que dirige la Bienal de Venecia, sino una estrategia de estado que nos falta.

Noticias: ¿Qué rol cumple la tecnología?

Oropel: Sigo dibujando a mano alzada y me encanta, las ideas me surgen del dibujo. Antes tenía negada la tecnología, pero te gana. A veces juega a favor y otras en contra porque te encierra. Los jóvenes deben desarrollar la observación, salir. Porque la curiosidad es la base del diseño.

Noticias: ¿Arquitectura versus interiorismo?

Oropel: Para mí es lo mismo. Puedo diseñar un mueble, un interior o una casa. Hay grandes estudios que también hacen las dos cosas. Pero hay arquitectos puros que jamás harían un interior. No lo manejan o lo consideran una tarea menor porque antes el que se dedicaba al interiorismo era alguien que tenía buen gusto. Ahora está profesionalizado y hay muchas ofertas de posgrados a nivel universitario. Además la gente entiende, observa y exige más.

Noticias: ¿Casa FOA sigue siendo un buen negocio?

Oropel: Sí. Hay gente intuitiva que sabe acomodar objetos, diseñadores que buscan vender una estética y la muestra es una gran vidriera. En mi caso es mostrar una idea generadora y comunicarla a partir de los objetos.

Noticias: Después surgió Estilo Pilar.

Oropel: Sí, pero FOA es un formato único y estaría bueno buscar algo novedoso, en vez de buscar el camino más fácil que es copiar una idea.

Noticias: ¿Su próximo trabajo?

Oropel: Primero el Festival de la Madera. Es el 21 y 22 de mayo en la Plaza de la Flor con instalaciones realizadas por grupos interdisciplinarios y la Cámara de la Madera. Una idea para empezar a trabajar juntos, pero ¡cómo nos cuesta! Y a nivel personal, una capilla en un colegio en Tortuguitas. Me lo pidió la fundadora para sus hijos. Es un trabajo muy simbólico porque me hace unir mi obra con mi gusto por enseñar. Porque ante todo, soy docente de alma.

 

Gabriela Picasso

 

Fotos: Juan Ferrari.

Producción: Patricia Mogni.

 

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