Costumbres / 26 de mayo de 2016

La moda de emprender

El negocio propio es una aspiración cool entre famosas y anónimas. Loscasos de Natalia Oreiro, Guillermina Valdes, Sofía Sarkany y Andrea Frigerio. Riesgos y consejos para no fracasar.

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La moda de emprender

La escena pertenece a la película que narra el surgimiento de Facebook: en la piel  de Sean Parker (el fundador de Napster) Justin Timberlake queda descolocado ante la reacción de su ocasional pareja de la noche anterior cuando ella le pregunta a qué se dedica. “Soy un emprendedor”, responde él. “Ah, estás desocupado”, retruca la chica. El diálogo expone a la perfección lo que pasaba hace menos de diez años, antes de la explosión de las redes sociales. Rebelde, vago o desempleado. Esas eran prácticamente las únicas opciones para encasillar a quienes decidían lanzarse a la aventura de la empresa propia. Pero la magia de la tecnología llegó, produjo negocios impensados y creó una casta de nuevos jóvenes millonarios que terminó por imponer nuevos modelos.  Hoy “ser emprendedor”  es no sólo una opción aceptable sino también deseable. Quien se define emprendedor envía varios mensajes a la vez: soy creativo, talentoso, trabajo duro, me arriesgo y soy potencialmente rico. Por eso, emprender implica hoy un valor aspiracional. Emprender, en vez de buscar trabajo en una multinacional, es cool.
La tendencia, previsiblemente, impacta fuerte entre las mujeres. Un creciente número de actrices, modelos y celebrities dan cuenta del fenómeno. Dolores Barriero, Guillermina Valdes, Andrea Frigerio o Natalia Oreiro son apenas cuatro de los numerosos casos surgidos en los últimos años que, tal vez involuntariamente, inspiran a miles de mujeres anónimas que, entusiasmadas también con la idea de la marca propia, se afanan en la incierta tarea de crear su negocio.
Las pocas estadísticas existentes sobre el tema refieren que 13% de las argentinas entre 18 y 64 años opta por desarrollar su propia empresa pero, entre ellas, son minoría (apenas 22%) las que logran emprendimientos que crecen y se expanden. El resto muere o apenas sobrevive. ¿Por qué? ¿Qué hacen tan mal, además de no contar con altos niveles de popularidad?
Éxitos y fracasos. La lista de posibles motivos que llevan al fracaso a los emprendimientos femeninos –y masculinos también- es larguísima pero, entre los más frecuentes se encuentra uno fundamental: la falta de foco en la rentabilidad. Es decir, la falta de atención suficiente a la necesidad sine qua non de que el negocio genere dinero. A diferencia de los hombres, las mujeres no solemos otorgar una preponderancia central a las ganancias económicas de un proyecto esencialmente porque la mayor parte de las veces no es la vocación de ganar plata la que nos lleva a emprender. Por el contrario, una de las principales motivaciones de las mujeres para iniciar su propio negocio es compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos sin sentirse postergadas en el desarrollo profesional. En otras palabras, gran parte de las mujeres que emprende (60%)lo hace en pos de la flexibilidad e independencia que brinda la idea (no la realidad) de la empresa propia. No en pos de crear una mega compañía ni de convertirse en millonarias.
Otro de los errores característicos de las mujeres que buscan desarrollar su propio emprendimiento es la falta de estrategia comercial y la poca resistencia a las dificultades de índole monetario. ¿Quién no tiene una amiga, prima, vecina, conocida (o nosotras mismas) que quiere tener su propia marca de zapatos? Emocionadas con ejemplos como los de la mujer de Marcelo Tinelli o Sofía Sarkany (la diseñadora hija de Ricky) no dudan. Están convencidas de que, como ellas, está lleno de mujeres que no consiguen el par de zapatos soñado que están buscando y que ahí estarán sus propios diseños para abastecer esa no calculada pero seguramente infinita demanda insatisfecha. Las historias en las que se inspiran demuestran que, efectivamente, siempre es posible ofrecer algo nuevo al mercado, crear una clientela, construir un nombre, crecer y ser exitoso. Pero nada de todo eso depende sólo del gusto y el diseño de los zapatos. A la creatividad y el talento para diseñar; al entusiasmo y energía para fabricar, hay que sumarle profesionalismo y habilidad para comercializar. Es decir, para vender. Y es eso lo que, en gran medida, distingue a aquellas famosas que lograron asentar empresas exitosos más allá de su propia figura. A su fortaleza inicial, la fama, le sumaron componentes esenciales. Por ejemplo, Natalia Oreiro, dueña de la marca de ropa que lleva su apellido, Las Oreiro, luce y promociona los modelos que su hermana, socia del negocio y con real conocimiento de la industria, se ocupa de diseñar, producir y vender. Andrea Frigerio, en cambio, optó por dedicarse ella misma de lleno a un rubro que conoce y la atrae desde chica, el de las fragancias, cremas y jabones. Es que dedicarse a algo que una sabe y conoce es fundamental para multiplicar las chances de éxito. Frigerio tampoco lo hace sola sino que con su marido Lucas Bocchino están 100% involucrados en la expansión de Roses are Roses, una marca con cinco locales que está lejos de ser un hobby para la ex modelo o una mera extensión de su actividad original. De hecho, ella evita usar su imagen para publicitar su marca.
Curiosamente, algunas emprendedoras recorren por estos días el camino inverso, del negocio a la fama. Es el caso de Andy Clar, de Chicas en New York, o Macarena Rawson Paz, la creadora de Cheap2Cheap, una comunidad de compras entre usuarias de Facebook que es furor en tiempos de inflación en alza y sueldos que no alcanzan. Clar es uno de esos escasísimos casos los que la fantasía de convertir una pasión en negocio inesperado se hace realidad. Originalmente un blog de recomendaciones para aprovechar al máximo las visitas a Manhattan,  Chicas en NY  terminó por convertirse en un emprendimiento que creó una nueva experiencia de viajes. Con el crecimiento de sus negocios en los últimos dos años, Clar y Rawson Paz empezaron a cobrar notoriedad y prometen convertirse en nuevos íconos locales de mujeres exitosas en el mundo de los negocios. Ejemplos que hacen honor a la moda de emprender.

*Periodista especializada en economía, autora de “Feminomics. De la economía personal al emprendimiento propio”, Ed. Planeta.

 

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