Personajes / 4 de junio de 2016

Pedro Aznar, íntimo, introspectivo y a solas con NOTICIAS

El ex Serú Girán presenta nuevo álbum, “Contraluz”, y se reconoce cascarrabias. Triángulo amoroso y distancia de Charly García.

¿La verdad? Pedro Aznar (citó en su casa a las 18, la hora del té, e iba a llevar una docena de facturas de alguna panadería de su barrio, pero es Pedro Aznar: el tipo es una estrella de rock, está conectado con la espiritualidad, con el buen vivir, con las artes en su versión más exigente. ¿Y si no comía harinas y se ofendía? “Hubieses probado”, desafía el mítico ex bajista de Serú Girán, que el 11 de junio presenta en el Luna Park su nuevo álbum, “Contraluz”. Etiquetarlo es una gimnasia tan tentadora como improbable: además de músico –canta, compone, toca el bajo, la guitarra, el piano–, es escritor, fotógrafo y sommelier, con título y vino mendocino propio: Abremundos. Amante de la tecnología, impaciente confeso y de retórica elegante, no esquiva ninguna respuesta ni desprecia una medialuna (si algún trasnochado le lleva).

Noticias: Dice que “Lo desafiante te hace redoblar la apuesta”. Fue parte de Serú Girán y tocó con el emblemático jazzista Pat Metheny. ¿Qué desafíos tiene alguien que llegó al cielo?
Pedro Aznar: No lo siento así. Y no lo digo por falsa modestia ni porque no disfrute lo que hago, que lo disfruto inmensamente. Estoy en un buen momento creativo, me gusta el resultado de lo que hago, estoy muy satisfecho, pero alcanzar el cielo… Es subjetivo. Implicaría haber llegado a una instancia en la que “Está todo listo y hecho” y de verdad no siento que sea así. Siempre voy a estar buscando una cosa hasta el día en que me muera. Irán apareciendo nuevas en el camino. Siempre sos una obra en construcción, nunca está terminado. “Alcanzar el cielo” suena como definitivo, como si ya hubiese logrado lo que quería lograr. En un punto lo alcancé, sí, quería que mi música conecte, comunique y emocione y mucha gente me dice que le pasa eso. Además, siento que pasa eso porque me pasa cuando toco mi música, me emociono. Siempre estoy buscando una canción que comunique más que las anteriores.

Noticias: ¿Cambió el perfil del músico de rock? Hoy parecería que el culto a los excesos ya no es lo mismo que en los ’80.
Aznar: Había un culto del vivir rápido, como si no hubiera tiempo. “Tenés que comerte el mundo mientras sos joven porque después no va a haber tiempo para rockear”. Es una patraña. Nada quita que tengas que experimentar lo que tengas que experimentar, y hay ciertas experimentaciones que están buenas, incluso derrapar y meter la pata es parte del aprendizaje. Pero hoy hay una conciencia mayor de “Experimentá pero no seas tonto, no te mates, no te pierdas en el laberinto”. Metete, buceá, qué hay más allá de lo aparente, porque hay más, mucho más, pero ojo con perderte. Si vas a salir de astronauta, llevá un piolín que te ate a la cápsula y volvé. Después contanos. Si te vas a ir a perder… Es una pena.

Noticias: Según su experiencia, esto de experimentar, ¿lo puede hacer cualquiera?
Aznar: No, porque hay temperamentos distintos y hay gente con naturalezas adictivas. Te tenés que conocer muy bien. No podés salir al espacio si te va a dar vértigo. Hay que conocer los propios límites y tampoco es una carrera de “A ver quién es el más loquito”. Leía en la biografía de Keith Richards (guitarrista de The Rolling Stones) algo que me hizo mucha gracia: decía Keith que con John Lennon tenían una especie de competencia de ver quién se podía drogar más. “Y hubo veces que ese muchacho quedó en mi casa muy arruinado, ¡y no hacía falta!”, confesaba. Esta competencia y quién puede llegar más lejos en estar descerebrado, ¿hace falta?

Noticias: Hace poco murieron cinco jóvenes en una fiesta electrónica. El mensaje de “Si vas a salir al espacio, llevá un piolín”, ¿no llega o uno no sabe con qué experimenta?
Aznar: Se mezclan cosas que no se deberían mezclar, es peligroso. Alguien decía que lo que viene pasando en los últimos 60 años en la sociedad occidental es que los jóvenes no tienen experiencias de ritos de pasajes, experiencias iniciáticas, como hay en algunas sociedades preindustriales en los cuales los chicos son llevados a los doce años a una selva. Dejan a todos los varones de la tribu solos, a pasar tres noches en la selva, y tienen que volver con algún animal para que coma la tribu. Se tienen que enfrentar con todos sus demonios, con el miedo a la oscuridad, con estar lejos de sus padres, con que no hay adultos que los ayuden, con que tienen que usar armas, se tienen que cuidar para que los animales no se los coman, tienen que cazar un bicho para comer. Son cosas de las cuales no volvés igual, son rituales de crecimiento que marcan puntos de inflexión en la vida. Esas cosas faltan, hoy no las tenemos. De alguna manera la experimentación con drogas ha venido a suplir esa falta porque necesitamos ponernos en situaciones en las que el mundo cambie, nuestra percepción cambie y nuestra conciencia se amplíe y te des cuenta de que hay más que esta apariencia en la que vivimos.

Noticias: ¿Y cuál es el objetivo?
Aznar: Algunas de esas sustancias sirven para mostrarte eso que está pero que no ves. Ahora: es tan riesgoso como quedarte solo en una selva sin apoyo de nadie. Si vas a una fiesta electrónica y te dicen: “Toma esto que te vas a sentir bárbaro” y es toda la información que te dan, y mezclás con cosas que no deberías mezclar, estás haciendo un cóctel molotov con el que vas a explotar. Es una pena que pase eso. Entiendo por qué los chicos lo hacen: porque están buscando lo otro, y es lícito que lo busquen, pero lo hacen de una manera muy autodestructiva porque nadie les explica nada. Entonces la famosa guerra contra las drogas es un arma de doble filo, muy peligrosa. Lo que hace es ocultar información y meter todo debajo de la alfombra. Lo que necesitás es informar a la gente, a los chicos y a sus padres, porque los riesgos existen y son muchos, no es una joda, no hay que tomarlo a la ligera. Si te metés algo en el cuerpo, sabé qué te estás metiendo y cuál es tu límite y hasta dónde podés ir. Y hacelo con alguien de tu confianza y que sepas que sabe de qué se trata. Necesitás un chamán que te guíe, porque si vas a cruzar al otro lado de las cosas, tenés que ir con un piolín, porque no volvés.

Noticias: ¿Ha hecho algún viaje con chamán?
Aznar: Sí. Tuve una hermosa experiencia. Hice respiración holotrópica con mi terapeuta, que era de la línea junguiana. Lo hicimos con un grupo de personas y facilitadores. Quería hacer un viaje de conciencia ampliada pero no me inspiraba confianza tomar una cosa que me mantuviera doce horas en un espacio del que no podía volver y que no sabía hasta dónde llegaba. Esto de la respiración es una antigua técnica de yoga que fue adaptada por el psiquiatra Stanislav Grof. Él y su mujer, Cristina, hicieron un ritual que involucra la respiración, trabaja con el cuerpo y música, y es una experiencia bellísima. ¡Salís al espacio, eh! Te llevan muy profundo en un viaje de exploración. Pueden surgir cosas dolorosas, recuerdos traumáticos. El facilitador está muy entrenado y ve si lo podés manejar. Pero si la cosa se pone peluda y la pasas mal, podés salir en cinco minutos, respirás y volviste. Es algo muy seguro, hecho en una situación controlada y mediada por gente que sabe, pero es un viaje a tu espacio interior a un territorio que no tiene mapa.

Noticias: De Charly García dice que son como hermanos y que se leen el pensamiento. ¿Cómo lo ve hoy?
Aznar: ¡Con Charly también nos peleamos como hermanos! No lo veo hace rato, así que no sé muy bien.

Noticias: ¿Pasó algo?
Aznar: No… Anda medio cortado. Le he escrito mensajes un par de veces y anda en su cápsula, pero lo respeto.

Aznar todavía espera la llegada al país que siempre soñamos: “Estoy con una ceja levantada desde hace rato, con el gobierno anterior y con este”, dispara. Al kirchnerismo le reconoce cosas buenas y malas; de la gestión de Mauricio Macri sostiene: “Aparentemente se han venido confirmando algunas cosas de las que alertaban algunos en cuanto a una mirada salvaje capitalista que iba a tener este gobierno. Hay indicadores de que ese es el camino y ese camino no me gusta nada. Pero estoy dando tiempo al tiempo”.

Noticias: ¿Cuál es su relación con el amor?
Aznar: Es el gran motor. La felicidad en lo personal es una pieza fundamental, cuando está y cuando no. Todo es materia prima para la obra.

Noticias: En el tema “La tríada” habla de una relación amorosa de a tres personas. ¿Alguna vez estuvo en esa situación?
Aznar: Sí. Es un tema delicado y que requiere de una tremenda madurez. El único resultado feliz verdadero es si las personas involucradas saben lo que pasa. Cuando hay ocultamiento, hay sufrimiento sí o sí. Porque si tenés que mentir sobre lo que hacés, es porque algo no está bien. Tendrías que poder poner las cartas sobre la mesa y jugar limpio. ¿Si no por qué? Si estás supliendo una falta con otra persona, tené el coraje de hablarlo, pero no juegues por atrás. Hay un movimiento llamado poliamor en el cual la gente actúa muy responsablemente y tiene relaciones múltiples, no solo de a tres sino de a más. Hay personas que viven en comunas donde los hijos se crían de forma comunal y me parecen todos experimentos válidos; ahora, esto es lo mismo que con los estados de conciencia. Tenés que conocerte y saber hasta dónde te da el corazón para ciertas cosas.

Noticias: En su música transmite paz. ¿No se enoja nunca?
Aznar: Soy muy cascarrabias, puteo mucho. Después me río. Tengo un temperamento volátil, los primeros cinco minutos soy un volcán. Al minuto seis me estoy riendo y digo: “No puedo estar tan loco, soy un animal”. Soy muy impaciente con todo en general.

Noticias: No da esa imagen, ¿se da cuenta?
Aznar: Es verdad. Ahora estamos teniendo una linda charla, está todo bien. Pero si pedimos pizza y no llega en los próximos 51 minutos, al minuto 52 estoy que trino, por poner un ejemplo.

Noticias: ¿Cuando va al médico no lo hacen esperar?
Aznar: ¡Claro que sí! Pero saco el celular y me pongo a jugar a un jueguito, ¿qué voy a hacer?

 

Seguí a Juan Bautista Torres López en Twitter: @jbtorreslopez

 

Fotos: Marcelo Escayola.

 

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