Sociedad / 15 de junio de 2016

Mauro Colagreco, el chef argentino del 6° mejor restaurant del mundo

Su Mirazur, ubicado en la Costa Azul francesa, escaló al sexto puesto del ranking de San Pellegrino tras dos años en el puesto 11. Mirá la galería de fotos.

Mauro Colagreco en su restaurante, con la Costa Azul de fondo.
Mauro Colagreco en su restaurante, con la Costa Azul de fondo.

Es parte de la élite de los cocineros, esos pocos elegidos en boca de todos. Nació en La Plata, se formó en Buenos Aires con el Gato Dumas e hizo toda su carrera profesional en Francia, donde abrió su restaurant Mirazur -en Menton, un pueblo de la Costa Azul cercano a Italia- en 2006. En 2012 entró a la lista de Los 50 mejores restaurantes del mundo de San Pellegrino, con un espectacular ingreso en el puesto número 24.  Ese mismo año ganó su segunda estrella Michelin, un reconocimiento inédito para un chef argentino.  Y ayer, con la publicación de la lista de Los 50 mejores restaurantes de 2016, escaló espectacularmente al puesto 6.

La lista de San Pellegrino define a Mirazur como “la cocina del sol, reinterpretada por un apasionado hijo de Italia y Argentina”.  Sostiene que el arma secreta de Colagreco es “el mercado de Ventimiglia”, la ciudad italiana que está próxima a la frontera con Francia, donde consigue vegetales y frutos de mar frescos.

En 2012, Colagreco contaba así a NOTICIAS la historia de Mirazur: “Lo abrí con 25.000 euros. Por esas cosas de la vida, encontré este restaurante en la Costa Azul, con cuatro pisos y 5.000 metros cuadrados, frente al mar. Estaba cerrado hacía cuatro años, su propietario, el inglés Mickael Likierman, octava fortuna de Gran Bretaña, buscaba quien lo pudiera explotar, vendía el fondo de comercio. Se dio cuenta enseguida que yo no tenía un peso; pero arreglamos la opción de que si me iba bien, se lo compraría escalonadamente. Me asocié con un compañero que atendía la sala, puso otros 25.000 y nos largamos. Justo para comprar platos y darles una pintada solamente a dos pisos. Fue en el 2006; en el 2007 mi socio tuvo un problema familiar importante, se fue y me quedé solo.” Y en esa soledad logró desarrollar su sello personal hasta imponer su cocina, que él define con simpleza: “Es una cocina personal”.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *