Televisión / 16 de junio de 2016

La peluquería de Don Mateo: Revival con afeitada al ras

Humorístico. Viernes a las 21.30 por Telefe. Con Florencia Peña, Jey Mammon y Marley. Producción: Gustavo Sofovich y Endemol. Dirección: Flavio Rondelli.

Por

La peluquería de Don Mateo

★★★ El revival Sofovich acaba de dar otra puntada por Telefe con el inicio de “La peluquería de Don Mateo”, aquel momento televisivo que hicieran mítico Fidel Pintos en los 60 y Jorge Porcel en los 80, y luego continuado en malgastadas versiones por Emilio Disi, Miguel Ángel Rodríguez, Granados-Peña y hasta Toti Ciliberto. Regresó en el medio de su encrucijada genética, la de respetar la pesada herencia o innovar para vivificar a un clásico.
A diferencia de la paupérrima resucitación de “Polémica en el bar”, esta Peluquería Frankenstein intenta con frescura darle otra vuelta. Que la dirección de actores esté en manos de talentos como Noralih Gago y Leo Bosio es un signo de esa búsqueda.
La escenografía de Alberto Negrín es amplia y recargada de objetos que harían de este espacio un lugar destacado de la cultura porteña. Es una peluquería totalmente alejada del costumbrismo realista, desde la puesta hasta los personajes, salvo el cliente no avisado que cae como el turista a la tiendita del horror. El dueño de casa es Jey Mammon quien tendrá que sacarle punta a su Don Mateo personal. Por ahora, se lo vio cómodo en sintonía con la auténtica protagonista en esta versión que es Florencia Peña como la manicura Alelí que ya no sólo ríe y gime sino que habla.
Somos muchos a los que nos habría gustado ver a Alfredo Casero con la brocha en la mano y a la Estelita de Jey con la lima de uñas. Era esperable que esa dupla se distanciara con ganas del original. A pesar de su brevedad y a casi quince años de finalizado “Todo por dos pesos”, sigue siendo hilarante el mini sketch “La peluquería de Don Ateo”, con Fabio Alberti, Rolo Puente (que fue parte de la parodia) y Germán Navetta (Tito Cossa, el agente de la Side), travestido a lo Luisa Albinoni. En fin, esa posibilidad quedará en los anales de lo que no fue. Lo visto en el primer envío dejó en claro que hay “química” entre los protagonistas porque hablan el mismo idioma y se nota. Marley demostró que detrás del conductor dormitaba el actor y Peña, con su Alelí ninimarshallesca se adueña de la escena. En cuanto a los visitantes que caen para timar al pobre Marley, para destacar es lo del chino Chan Sung Kim y Matías Alé (un gran comediante desaprovechado): fueron los mejores momentos del programa.
Esa propuesta hiperbólica (en la que también colabora, a su manera, Karina Jelinek quizá sin saberlo) decae hasta el subsuelo cuando tira para su lado el componente picaresco del anquilosado ideario humorístico. La presencia de una colegiala bebota que dice “hola, mami” por teléfono (Luly Drozdek) o los comentarios lascivos de Don Mateo son una concesión que homenajea lo peor del pasado y que suponíamos enterrado para siempre. Si la nueva Peluquería se anima a remontar su vuelo ganará personalidad propia y no será un ítem más en la larga estadística sofovicheana.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *