Mundo / 2 de julio de 2016

Turquía en alerta permanente

El atentado en el aeropuerto de Estambul fue el séptimo que sufre el país en este año.

Por

Tras el sufrimiento. Los trabajos en el aeropuerto de Estambul luego del atentado.
Tras el sufrimiento. Los trabajos en el aeropuerto de Estambul luego del atentado.

Un terrorista entra corriendo, con un arma en la mano, al hall de partidas del aeropuerto internacional Atatürk, en Estambul, uno de los más transitados del mundo. Hay miles de personas listas para dejar su equipaje y esperar el avión, cuando el hombre ingresa al lugar con el fusil Kalashnikov en mano. Un guardia de seguridad lo ve y le dispara, provocando que el terrorista caiga y el arma vuele. El agente se acerca a detenerlo, pero algo lo hace cambiar de opinión y correr. El atacante le muestra la bomba que lleva encima y segundos después se hace estallar.

Esa es la secuencia de uno de los tres terroristas que se inmolaron el martes 28 en el aeropuerto más importante de Turquía provocando la muerte de, al menos, 41 personas y 239 heridos. El accionar puede repasarse una y otra vez por las cámaras de seguridad del aeropuerto y por los cientos de videos filmados con los celulares de los presentes, que minutos después del atentado estaban colgados en la web.

Pero este no es el único atentado que los turcos sufrieron en la primera mitad de 2016. De hecho, promediaron más de un ataque terrorista por mes. Turquía vive en un estado de alerta permanente porque sufre por dos frentes: por un lado, debido a la histórica lucha que tiene con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que hace más de un año se reanudó, y por el otro lado, por el surgimiento del yihadismo con el grupo ISIS. En lo que va del año, estos siete atentados se cobraron cientos de vidas de turcos y de turistas extranjeros.

En enero, uno de los lugares más turísticos de Estambul fue el blanco: la plaza de Sultanahmet. El resultado del ataque, por el que se responsabilizó al Estado Islámico, fue de 10 muertos (8 de ellos turistas alemanes) y 15 heridos.

En febrero el terror se mudó a Ankara, la capital del país. Allí, un terrorista se inmoló frente a un convoy militar, este hecho provocó la muerte de 28 personas y también hubo 61 heridos. Esta vez, el ataque fue atribuido a los kurdos.

En marzo hubo dos atentados. El primero, el 13, dejó un saldo de 37 muertos y 125 heridos en un atentado suicida con un coche bomba en el centro de Ankara. El grupo kurdo “Halcones de la libertad de Kurdistán” se hizo responsable del hecho. El 19, apenas seis días después, hubo cinco muertos (dos de ellos estadounidenses) en un atentado en el centro de Estambul.

Otros dos ataques se realizaron en junio, apenas separados por un día. El 7, también en el centro histórico de Estambul, un coche bomba explotó al paso de un colectivo policial, lo que dejó 11 muertos. El 8, hubo 5 víctimas en un atentado en las cercanías de una estación policial del distrito de Midyat, acto reivindicado por el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

Este derrotero de atentados terroristas comenzó en 2003, con ataques vinculados a Al Qaeda, y tuvo su peor expresión en octubre de 2015, cuando los terroristas se infiltraron en una marcha por la paz en Ankara, convocada por sindicatos y colegios, y provocaron la muerte de 102 personas en un doble atentado suicida.

El horror. Por el aeropuerto de Atatürk pasan más de 60 millones de pasajeros por año. Es el undécimo en importancia mundial y el tercero en Europa. Además, es el centro de operaciones de Turkish Airlines, una de las compañías aéreas de mayor crecimiento en el último tiempo. Un escenario propicio para el terrorismo.

Por eso, si bien al cierre de esta edición ningún grupo se había adjudicado el ataque, los especialistas del gobierno turco concentraban sus hipótesis en la responsabilidad del Estado Islámico, por la manera en que se produjo. “Este ataque, que se ha perpetrado durante el mes del ramadán, muestra que el terrorismo golpea sin tener consideración a la fe o a los valores”, dijo el presidente Recep Tayyip Erdogan horas después del atentado. Luego, la mayoría de los presidentes expresaron la solidaridad con Turquía. “Los argentinos acompañamos al pueblo turco en este momento de dolor y conmoción por el terrible atentado perpetrado en Estambul”, expresó el mandatario argentino, Mauricio Macri.

Sobre las 22 del martes 28, tres kamikazes entraron al aeropuerto internacional de Estambul: dos al hall principal de partidas, mientras que el tercero se quedó en el estacionamiento. Armados con rifles y explosivos, primero dispararon contra la policía y luego se hicieron explotar.

De los 41 muertos, 13 eran extranjeros de Arabia Saudita, China, Irak, Jordania, Túnez, Uzbekistán, Irán y Ucrania. Si bien había argentinos en el aeropuerto, no resultaron heridos (ver recuadro).

De esa manera, el nivel de alerta en el que está Turquía tras un nuevo atentado terrorista complica uno de sus motores económicos más importantes, el que proviene del turismo.

El aeropuerto volvió a operar horas después del atentado. Pero el miedo a que un nuevo acto terrorista se produzca está latente en Turquía.

Seguí a Carlos: @carlosclaa

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *