Empresas / 21 de julio de 2016

Quiddity, medir opinión pública con big data

Un ex IPSOS y una ex Grinberg se unen para crear un método con mayor información.

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Quiddity

Más del 90% de los datos del planeta se generaron sólo en los últimos dos años. Para dimensionarlo: toda la información creada hasta 2014, configura el 10% del total de información con el que hoy contamos. Está claro que la velocidad a la que crecen las nuevas tecnologías de información obligan a repensar muchas disciplinas y estrategias comunicacionales, pero en el mundo de las consultoras de opinión, hay quienes se niegan al cambio que pareciera inevitable.
Quiddity nació con la intención de “integrar el mundo tradicional de la opinión pública, con big data, que es la nueva revolución en comunicación directa”, tal como sostiene Ana Iparaguirre, una de las caras visibles de la nueva consultora en opinión pública. La mezcla de ingredientes facilita “hacer modelos que nos permitan elegir a qué persona le hablamos y hacerlo con cada persona con un mensaje individual”. La metodología combina estudios de opinión pública con modelos analítico-predictivos para diseñar estrategias en base a datos, identificar audiencias clave y desarrollar mensajes segmentados para mejorar los resultados de campañas de comunicación directa.

Dupla. Con quince años de experiencia en el sector y una larga trayectoria en la consultora Grinberg, Iparraguirre forma parte del grupo de comunicación de Darío Straschnoy y Santiago Lacase, Ágora Public Affairs y Fogdog, donde creó Quiddity. Sin embargo, en las últimas semanas sacudió el mundillo de las consultoras cuando Luis Costa se sumó como director de Quiddity tras once años al frente de IPSOS Mora & Araujo.
“Lo que cambia es la estrategia del análisis de vinculación del cliente con la opinión pública”, afirma Costa en diálogo con NOTICIAS, y explica que “es más información para los clientes, más sólida y compleja. No es el reemplazo de la encuesta que registra estructuras emocionales: es expandirlo hasta el nivel individual”. Así  explica los motivos de algo nuevo en un mercado hipercompetente: “Para el modelo de político electoral se buscan aquellos predictivos para advertir la intención de voto de cada individuo, cómo piensa”, cuenta Iparaguirre y agrega: “Para el sector de Gobierno, lo interesante es conectar las necesidades de la gente con los servicios y hablarle a cada persona en particular. Y desde lo corporativo, determinar quiénes son los potenciales clientes. Costa se entusiasma con la posibilidad de encontrar respuesta a la duda existencial de la comunicación: “¿Qué capacidad tiene la población de cambiar su opinión?”.

 

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