Personajes / 25 de julio de 2016

Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur: “Somos vírgenes de cocaína”

Rondando los 40 y con hijos adolescentes, los IKV presentan un “disco de madurez”. Rock nacional, música espiritual y prejuicios.

¿La Humanidad o Nosotros? (L.H.O.N.) Más pop, menos hiphopero pero con el ADN funk-soul intacto, con letras menos bizarras, Illya Kuryaki and The Valderramas ahora es IKV, y las siglas de su octavo álbum de estudio son un dilema existencial. En pleno tour, con el mismo groove irresistible que derrochan desde el primero, los pibes rondan los 40 y sus hijos tienen casi la edad que tenían ellos cuando compusieron “El mono tremendo” para papá Spinetta, y aunque mucho no les cuaje el ejercicio público del balance, la coyuntura invita, entonces aceptan que crecieron, que este es un disco de madurez.
Noticias: En esa disyuntiva, ¿estarían fuera de la humanidad?
Dante Spinetta: Somos parte de la humanidad. Pero no IKV y nada más. Hay un montón de gente que está en la misma, se cuestionan ciertas cosas de nuestro desarrollo como seres autodenominados humanos frente a la naturaleza, frente a Dios. Entonces abrimos esa pregunta. El Nosotros como algo espiritual y lo humano en cuanto el orden sociohistórico de cómo venimos haciendo las cosas. Llegamos al estudio y nos encontramos hablando de los refugiados, de cosas que nos conmueven, y el disco quedó impregnado de esa sensación de que tenés que hacer algo más grande que nosotros dos. Hay canciones como “Gallo negro”, que tiene un mensaje de liberación: su chamanismo, lo pagano que es. En el video representamos una especie de Arca de Noé, con gente de todas las razas, aguantando. Con ese Dios que para nosotros no está en un dogma religioso sino que abarca todos los dioses y está en la fe, Jesús, Alá o Buda, pero siempre representando lo mismo: una soga de la que uno a veces se tiene que agarrar. Empezamos a cuestionarnos ciertas cosas: o la Humanidad como está o Nosotros, que flasheamos otra manera de sentir, de vivir las cosas.
Emmanuel Horvilleur: También sentimos que nuestra música tiene un poder especial y cuando afloran otras temáticas es porque son parte de nuestra vida. Si están no es sólo por una cuestión estética, aunque procuramos que lleven nuestro sello. A lo largo de nuestra vida musical ha habido muchos momentos en los que el espíritu juega un rol importante; entonces hay que dejarlo ser.
Spinetta: Y esa especie de madurez es algo que nos bajó así naturalmente, una traducción de los sentimientos que nos atraviesan. No por nuestra edad sino por nuestros vivires, por haber llegado hasta acá. Ya tenemos un repertorio y queríamos explorar otra situación: este disco es más intenso, más conceptual, más musical. No hay tanta ironía, casi nada. Tiene que ver con unas ganas de bajar un mensaje más trascendente. Si quisiéramos hacer “Abarajame la bañera” hoy, no nos saldría. Lo hicimos cuando teníamos 18 años, ahora no tiene sentido. Si lo hiciéramos a los 40 sonaría “fake”.
Es cierto que irrumpieron hace más de dos décadas con una impronta difícil de clasificar para el rock nacional: artistas adolescentes, irreverentes y a la vez musicalmente complejos. No recorren senderos ya transitados, hacen el suyo. La palabra que les calza y a la que habitualmente recurren es “mestizaje”.
Spinetta: Ya en Chaco había temas de rock nacional, pero también lo reinventamos a nuestra manera. Si lo que se entiende estilísticamente por rock nacional es algo que ya se hizo antes, entonces no somos rock nacional. Somos rock argentino y funk y rap y toda esa mezcla, pero también aprendimos de los maestros que estuvieron antes que nosotros que hay que hacer algo diferente. La canción “El árbol bajo el agua”, cuando la hacíamos, sabíamos que era re Spinetta, y eso tiene que ser así porque es mi sangre.
Horvilleur: Pero Spinetta mismo… Si escuchás Almendra y escuchás Jade, son cosas muy diferentes de un músico que también recibía críticas por pasar de algo más progresivo a hacer un disco de jazz rock o uno con más máquina. En la revista El Expreso Imaginario criticaban a esos músicos porque cambiaban. Nosotros también buscamos cambiar, crear nuestro propio discurso.
Spinetta: A veces la gente se pone en una situación defensiva ante lo nuevo, cuando no sabés qué es ese animal que estás viendo. Con Illya Kuryaki eran todos leones y tigres. Llegó un dragón atigrado y vos decís: “Chabón, ¿esto qué carajo es? Ante la duda le pego un tiro”. Creo que eso es lo que nos pasó a nosotros. Cuando salió un disco como “Versus”, en el ’97, que aparecimos volando entre los árboles, y “Expedición al Klama Hama”, con las cuerdas, con canciones muy deformes, no nos fue tan bien, no nos entendieron mucho. Hoy, para los fans, ese es el mejor disco.
Noticias: ¿Cambió el público de IKV?
Horvilleur: Sí, un montón, obvio. En el 2000 nos separamos en La Trastienda en un show para 800 personas. Y en 2011 volvimos frente a la estatua de Lola Mora para 25.000. Y ahora hay familias: están nuestros fans con sus hijos. Eso está buenísimo.
Noticias: Tienen hijos adolescentes o casi (Brando de Dios y Vida Uniqua, los de Dante, y André, el de Emmanuel y Celeste Cid). ¿Son amigos? ¿Tocan juntos?
Horvilleur: Son amigos. Y tocan… la pelota.
Spinetta: Son futbolistas. Mi hijo jugaba en el Sunderland, de Villa Urquiza. La nena sí. Vida quiere cantar, canta muy bien.
Noticias: ¿Y no cambiaron ustedes también? En el tema “Ritmo Mezcal” dicen que desayunan en un burdel. ¿No tienen reunión de padres a la mañana siguiente?
Horvilleur: Sí, la otra vez hicimos una reunión de cooperadora en un telo, ¡para que sea más funkero!
Spinetta: Acompañamos lo que nos pasa en la vida. Y sí, ahora hay niños que escuchan IKV y nos copa que se copen con nuestra música: con “Abarajame…” o “Coolo” se prenden mucho. En los ’90 nos escuchaban hasta más chicas que hombres. Vos sabías que a los shows de los Illya Kuryaki iban las mejores minas. Hoy son más hombres que mujeres. Las cosas se acomodan y hemos trabajado mucho para eso. Como dicen, en la cancha se ven los pingos. Nos presentamos en millones de escenarios. En los ’90 nos tiraban piedras y ahora tenemos respeto, la gente dice: “Ah, mirá estos pibes, no estaban jodiendo”.
Habrán jodido al principio. Ya no. La sorpresiva muerte de Prince, en abril, les pegó mal. “Mal, mal, era un Mesías para nosotros. Se fue el más grande, pero bueno, hay que seguir”, dice Dante. Emma refrenda: “Para nosotros es, directamente, la música, lo que más escuchamos en nuestras vidas”. Ahora se plantean elegir entre la Humanidad tal como está o Ellos. Ni siquiera vieron la remake de El Agente de C.I.P.O.L. “Cuando vi la cara del nuevo me deprimí, no la quise ver”, dice Emma, que en una improvisada trivia a duras penas recuerda el nombre del actor que personificaba a Illya Kuryakin, el circunspecto espía ruso. David…
Horvilleur: Era Ma… Man… Mac… ¡David McCallum!
Spinetta: ¡Vamos!
Se ríen y son más parecidos a estos dos tipos que toman agua mineral en una salita del edificio de Sony en Palermo que a los gallos negros del videoclip de difusión (“Los que más la aguantan”, como describe Dante) o a los remedos de Bruce Lee que tiraban patadas al aire en los ‘90. Los IKV son carne, pero sobre todo espíritu, y tienen respuestas convincentes para los temas más espinosos.
Noticias: La tragedia de Time Warp abonó la habitual asociación simplista entre música y drogas. ¿Ustedes qué piensan?
Horvilleur: Tenemos pibes de once años y creo que las ideas ahora hay que ponerlas en práctica para pasárselas a ellos. Dejarles claro algo: no estigmatizar las drogas. De chicos, nos explicaron: esto es así, esto no, la marihuana es esto. Mi vieja me dijo una vez: “Me tomé un ácido en El Bolsón y estuvo increíble”, y para mí era como que me contara que estuvo con enanitos. Me gustó saber. Nosotros tuvimos suerte de tener familias tan puras y tan limpias que nunca tuvimos el más mínimo deseo ni se nos creó ningún misterio sobre, por ejemplo, la cocaína. Nosotros somos vírgenes de merca y está bueno que eso se sepa porque muchos deben pensar que somos unos drogones… Tenemos bien los dientes, mirá.
Spinetta: Los padres tienen que hablar con sus hijos. Nosotros crecimos en el rock y sabíamos todo ya de chicos. Creo que por eso debemos tener la sangre más sana de…
Horvilleur: No hablemos del colesterol.
Spinetta: Bueno, eso y otras cosas. Pero realmente somos una banda muy sana, algunas veces demasiado.
Horvilleur: Hay gente que sale de gira con nosotros y dice: “Che, boludo, ustedes son re aburridos”. Se imaginan que tenemos el camarín lleno de putas, y tomamos Gatorade.
Spinetta: Todas las sustancias en exceso son una mierda y más para los pibes que de golpe se la vuelan para hacerse los cancheros porque no saben. Se necesita educación. Como en el sexo: usá forros. Si mezclás esto, esto y esto, te agarra un paro, ¿entendés? Mirá, la cabeza te hace así, ¿querés que te pase esto en la cabeza? Si querés salvar vidas tenés que educar porque la gente se va a seguir drogando y no en una fiesta electrónica, sino en un boliche, en un recital de rock, en una oficina o en el Congreso. ¿Cuántos políticos ves duros? Un montón.

 

Pablo Taranto

 

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