Sociedad / 26 de julio de 2016

Pregorexia: embarazadas obsesionadas con su cuerpo

Emilia Attias, Cinthia Fernández y Dallys Ferreira son exponentes de una moda peligrosa: seguir dietas restrictivas y entrenar fuerte durante la gestación.

Dallys Ferreira practica crossfit aun embarazada.
Dallys Ferreira practica crossfit aun embarazada.

Ser una celebrity no es nada fácil. La exposición demanda estar siempre a la moda, llevar el pelo impecable, lucir un rostro radiante, y por sobre todo, un cuerpo escultural. Para lograr eso, las famosas suelen someterse a las más estrictas y excéntricas dietas y los ejercicios más duros. Incluso durante el embarazo. Emilia Attias, Luisana Lopilato, Cinthia Fernández y Dallys Ferreira son algunas de las famosas que más se encargaron de contagiar esa exigencia corporal durante la dulce espera. ¿Cuál es el límite entre un embarazo saludable y cuándo la búsqueda de un cuerpo perfecto se convierte en una enfermedad como la pregorexia?

Dieta extrema. “No llevo ninguna dieta y mi manera de transitar el embarazo es como la de cualquier otra mujer. Como sano y mucha fruta y me gusta hacer caminatas. Y cuando puedo hago yoga en casa”, dijo Emilia Attias hace unos días en relación a su dieta con seis meses de embarazo. Sin embargo, sus elecciones a la hora de comer estando embarazada, causaron revuelo en las redes sociales, donde suele compartir sus rutinas. En su cuenta de Instagram, por ejemplo, la actriz subió una imagen en la que muestra su merienda que consta de  una rodaja de manzana untada con mantequilla de maní y una bebida un tanto polémica: un jugo desintoxicante. Es que estos jugos forman parte de la cuestionada moda de las dietas líquidas “que limpian el organismo”, y que hay que consumir durante hasta cinco días. Si bien Attias no estaría llevando a cabo una dieta tan restrictiva, estas bebidas, según figura en sus páginas web, no están recomendadas para embarazadas. Pero esta no fue la única vez que la actriz generó polémica por sus ingestas. Desde el 2008, la joven sigue el excéntrico método O Ring Test para seleccionar su dieta, que consiste en formar un anillo con los dedos índice y pulgar y con la otra mano tocar un alimento. Luego, el terapeuta intenta abrir el anillo que se formó. Si este se abre, ese alimento es nocivo para la salud. Si el anillo no se puede abrir, quiere decir que el alimento es bueno. Si bien la actriz no habló al respecto en este último tiempo, hay quienes aseguran que seguiría usando ese método.

Attias no es la única mujer que durante el embarazo sigue dietas polémicas. Ese también es el caso de Luisana Lopilato, que fue madre por segunda vez a comienzos de año. En una entrevista la rubia confesó los recaudos que había tomado para este embarazo: seis comidas diarias, tres litros de agua diarios, vegetales, cereales y legumbres condimentados con limón. Lácteos sólo descremados, carnes rojas o blancas, y de postre gelatina o frutas. La manteca, las golosinas, facturas, galletitas, fiambres y gaseosas estaban prohibidos.

Seguir entrenando. Pero la rubia no sólo se encargó de seguir religiosamente una dieta. Lopilato, además, se ejercitaba constantemente. Un punto que, según cómo lo encare la mujer embarazada, puede ser beneficioso o resultar peligroso para el bebé. Junto a su personal trainer, la actriz entrenaba una hora diaria de ejercicios aeróbicos de bajo impacto, y tonificantes de brazos y piernas. Una rutina que los especialistas consideran que está dentro de los parámetros correctos.

No sucede lo mismo con las rutinas que practicaron las mediáticas Dallys Ferreira y Cinthia Fernández, ambas adeptas al crossfit, un entrenamiento de alto impacto un tanto cuestionado debido a que si no se hacen estudios para evaluar el estado del cuerpo, pueden exigirle demasiado y llevarlo a la muerte. Con seis meses de embarazo, las vedettes se lucían en el gimnasio haciendo bicicleta, ejercitando sus piernas y brazos. Sin embargo, fue Fernández la que generó un mayor debate sobre las embarazadas que practican este deporte. Durante su segundo embarazo en el 2014 subió una foto a Instagram donde se la veía con una panza de seis meses levantando peso con los brazos. “Puedo levantar 30 kilos”, se había justificado Fernández. Y aclaraba: “estoy embarazada, no enferma. Mi médico me dijo que podía”.

Riesgos y cuidados. Entre los expertos existen diversas opiniones sobre los recaudos de la mujer en el embarazo, pero todos concuerdan en los riesgos de obsesionarse con el cuerpo. Este trastorno es conocido como pregorexia, aunque aún no está reconocido dentro del Manual de enfermedades psiquiátricas. Tal como lo define Marisa Russomando, psicóloga especialista en Maternidad y Crianza, se trata de “una patología  en el que la mujer no acepta los cambios del embarazo y trabaja en exceso para evitarlos”.

“Es sorprendente el narcisismo de las mujeres que si bien parecería que desean ser madres se niegan a soportar cualquier huella que el embarazo pueda dejar”, sentencia la nutricionista de la Fundación Favoloro Mónica Katz. Y advierte sobre los riesgos para la salud del bebé en camino: “las carencias de peso y el exceso generan en los chicos mayor riesgo de enfermedades como la obesidad, hipertensión, diabetes y lo trasmitirán a descendientes. Es decir: yo restrinjo, y hasta mis nietos pagarán las consecuencias”, concluye.

Por el contrario, el obstetra Mario Sebastiani opina: “Los bebés se alimentan de micronutrientes y no de “comidas”. Por lo que esta relación puede fallar aún con la dieta más sana”.

Por último, el nutricionista Alberto Cormillot rompe con los prejuicios respecto al crossfit y el ejercicio de alto impacto durante el embarazo: “La mujer puede seguir con la actividad que venía haciendo cuando no estaba embarazada. Sí es peligroso cuando lo comienza en esa etapa”. Y, además, explica cuál es la alimentación adecuada durante la dulce espera: “Debe incluir todos los grupos: carne, verdura, lácteos, y cereales integrales. Hacer dietas excéntricas y preocuparse en exceso por la imagen es un comportamiento donde se alteran los circuitos de la recompensa. Pero lo cierto es que la gente no entiende de razones”.

 

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