Mundo / 27 de julio de 2016

Escándalo sexual en Fox News, el canal más favorable a Trump

Ruport Murdoch pierde a su mano derecha en el canal por denuncias de acoso de una periodista estrella, clave en la cobertura de la campaña republicana. Ver fotos

Inoportuno. El caso que preocupa a Murdoch cae en el momento clave de la campaña presidencial.
Inoportuno. El caso que preocupa a Murdoch cae en el momento clave de la campaña presidencial.

Justo cuando más se lo necesita en la política norteamericana, el canal Fox News se está quedando sin timón. Rupert Murdoch y familia, dueños de la señal a través de la firma 21st Century Fox, ya tomaron la decisión de desprenderse de Roger Ailes, el hasta ahora todopoderoso director de Fox News. Aunque el timing político resulte inoportuno, y los Murdoch tengan que indemnizarlo con unos 40 millones de dólares, los costos del despido parecen menos pesados que el precio –en mala imagen institucional– de mantener a un ejecutivo acusado públicamente de acoso sexual por varias estrellas femeninas de la pantalla informativa. Es cierto que el escándalo y el alto voltaje sexual es un contenido que le rinde muy bien a la Fox, pero esto ha llegado demasiado lejos.

A sus 84 años, Murdoch decidió echar a su amigo Alies, de 76, tras la acusación de una de sus conductoras de alto rating, Megyn Kelly, quien declaró ante sus abogados haber sido molestada por su empleador una década atrás, cuando ella era corresponsal de la señal noticiosa. Al principio, Murdoch prefirió creerle a Ailes, con quien fundaron Fox News hace 20 años. Ailes, quien asesoró a Nixon y a Reagan en sus presidencias, fue el lobbysta de Murdoch en la política en general y ante el Partido Republicano en particular, cuyos simpatizantes forman buena parte de la audiencia del canal. Pero la confianza en su monje negro fue decayendo a medida que se acumulaban los testimonios de empleadas famosas de Fox contra la conducta ética de Ailes respecto del apetito sexual por sus subordinadas. Y lo hizo investigar por una comisión interna de abogados, que empezó a indagar los rumores que circulaban por los pasillos de la señal de estética populista conservadora. La gota que colmó el vaso fue la confirmación del caso por parte de Kelly, la superestrella noticiosa que, al principio del escándalo, se había mantenido en silencio.

El rol de Kelly en la cobertura de la campaña presidencial es fuertemente simbólico. Si bien ya era famosa para los televidentes norteamericanos, se volvió una celebridad global durante las primarias republicanas, cuando protagonizó una larga y ruidosa pulseada mediática nada menos que con Donald Trump, a quien acusó de misógino, y logró sacarlo de sus casillas. Al frente de su propio programa político y moderadora de los debates presidenciales organizados por Fox, Kelly se convirtió en un problema de imagen para Trump, justamente porque la periodista creció en la misma audiencia conservadora donde el magnate inmobiliario hizo pie para lanzarse a la política.

Por eso el affaire Ailes –quien cobraba un salario de 5 millones de dólares– amenaza la estabilidad de Fox News, que logró opacar a la CNN con su fórmula de periodismo amarillo y presentadoras sugestivas. Justo cuando los republicanos necesitan más que nunca una propaladora sólida para vender al candidato más polémico de su historia.

 

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