Televisión / 2 de agosto de 2016

Día cero: lejos de la parodia informativa

El periodístico que conducen Juan Di Natale, Mariana Verón y Diego Iglesias da batalla con honestidad en el complicado horario del domingo a la noche.

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Día cero: Lejos de la parodia informativa

★★★1/2 Complicado el domingo prime time para instalar otro periodístico como “Día cero”. Muy difícil porque ya hay dos, “Periodismo para todos” en el Trece y “La cornisa” en América, que están asentados y son conocidos por el público, independientemente de las diferencias de audiencia. Amén de los muchos que prefieren terminar el fin de semana distendidos con “Susana Giménez” (Telefe) o con la excelente ficción que es “El marginal” (TV pública). Y la apuesta, además, se hace desde la “marginalidad” televisiva que todavía arrastra Canal 9, después de años de poca producción propia y fama de adicto a las latas. Sin echarse a dormir, en 2016 el intento es dar vuelta la página con nuevas propuestas de programación pero los resultados en el podio del rating caminan muy lento, compás de espera que el gerente de contenidos Diego Toni parece, por suerte, saber asimilar.

La otra dificultad es intrínseca, no comparativa, y tiene que ver con la herencia recibida. Porque “Día cero” tiene como protagonistas a profesionales identificados con “CQC”, desde el histórico productor Cune Molinero a los conductores Juan Di Natale y Diego Iglesias. Y “CQC”, que fue aire renovado en la pantalla de los noventa, terminó en 2013 consumido en su propio caldo. Hoy, por fin, pusieron en hora el reloj y tiraron la marca por la ventana para hacer un programa periodístico “en serio”, con todas las vaguedades y zonas grises que esto significa. Porque está claro que el humor y la ironía pueden encerrar más verdad y eficacia que la formalidad adusta de un noticiero. Pero la actualidad no estaría, hasta próximo aviso, para esos juegos de abordaje.

Por lo tanto, salvo un apenitas del movilero cheronca de Nicolás Guthmann y algún toque de edición, el déjà vu sigue de largo para darle lugar a un programa político con rasgos propios a destacar. En primer lugar, la paridad de la mesa de periodistas (los mencionados más Mariana Verón). La escenografía se divide en dos espacios, el de la mesa y los sillones (¿qué otra cosa se puede hacer?) pero siempre de manera circular al espectador y no el triunvirato frente a la pantalla. Si bien la cabecera pertenece por antigüedad a Di Natale, no hay chica/o con papeles en mano diciendo “sí, bwana” sino trato igualitario.

Otro acierto reside en que los entrevistados hablan sin ser interrumpidos a cada rato y discuten entre ellos pero sin el griterío inconducente a lo “Intratables”. Y la editorial llega al final con el breve segmento “qué aprendimos esta semana” donde se cruzan noticias distintas pero que desde otro punto de vista admiten la mirada comparativa. No hay “bajada de línea” (título del programa que en ese canal condujera Víctor Hugo Morales) ni autobombos del canté pri del denuncismo. El tono –eso que transpira cualquiera cosa hecha para ser vista– de “Día cero” es su gran logro en medio de tanta competencia.

 

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