Teatro / 4 de agosto de 2016

Tres, agradable comedia femenina

Pieza del dramaturgo español Juan Carlos Rubio dirigido por Carlos Fiorillo, con Viviana Saccone, Patricia Echegoyen y elenco. En gira por todo el país.

Por

Tres

★★★ En 2010, la doctora estadounidense Louann Brizendine, tras numerosos estudios publicó el libro “El cerebro femenino” y desató la ira tanto de feministas como de machistas, al afirmar que los cerebros de ambos sexos son diferentes, pero el más pequeño de las mujeres tiene algunas ventajas. A su criterio, estas consisten, en poseer una sobresaliente agilidad mental, involucrarse de manera profunda con la amistad e inusual capacidad para reconocer emociones y estados de ánimo, entre otras.
La pieza del guionista y dramaturgo español Juan Carlos Rubio, tal vez sin saberlo, refleja, en clave de humor, estas virtudes inherentes al universo femenino, según detalló la científica norteamericana. En su trama, tres ex compañeras de estudios secundarios, luego de treinta años sin verse, se reencuentran y evocan viejas épocas. La anfitriona es Rocío (Patricia Echegoyen), aún soltera, y las invitadas, Virginia (Viviana Saccone) y Ángela (Silvina Bosco), divorciada y viuda, respectivamente. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, el alcohol ayuda a soltar las lenguas y quedan expuestas frustraciones, carencias y soledades. Rocío conduce un programa de TV que no le brinda demasiadas satisfacciones; Virginia vive en constante combate contra la comida y Ángela, cándida e inocente, todavía llora la pérdida de su esposo.
Durante esa larga noche arribarán a una conclusión: todas vivieron experiencias personales interesantes y, en mayor o menor grado, conocieron la felicidad, pero sienten que para completarse, requieren engendrar un hijo antes que el reloj biológico les señale sus límites. Es decir, más allá de las diferencias personales, las une el anhelo imperioso de ser madres, por eso, deciden seducir a un lozano joven para llevar adelante su cometido.
La prolija puesta de Fiorillo tiene la enorme ventaja del mencionado terceto interpretativo, todas brillantes y experimentadas comediantes que sacan partido a las aceitadas réplicas de los diálogos. Junto a Santiago Caamaño –quien ya demostró ser un buen actor, más allá de su cuerpo esculpido– construyen cuatro criaturas adorables que arrancan carcajadas a los espectadores. Algo que se agradece y mucho.

 

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