Sociedad / 21 de agosto de 2016

El Bressi que yo vi: un policía sin estereotipos

Edi Zunino cuenta el encuentro privado con el jefe de la Bonaerense en la redacción de NOTICIAS. Desmentidas y dudas.

Por

El Bressi que yo vi: un policía sin estereotipos

El jueves 18 al mediodía, Pablo Bressi llegó a la redacción de NOTICIAS acompañado por Mariano Mohadeb, mano derecha de María Eugenia Vidal en su relación con los medios. En un tono cordial (si vale el término para una charla donde se habla de supuesta violencia de género), le expliqué al jefe de La Bonaerense que, en sus casi 27 años de historia, jamás esta revista ni ninguno de sus periodistas participamos de campaña de desprestigio ni interna política alguna. Y que, en lo personal, lamento estarlo molestando pero que su caso va más allá de cualquier interés individual: hace a la transparencia democrática, la buena selección de los funcionarios y el saneo de una institución policial más que polémica desde hace por lo menos 20 años. Le comenté, además, que teníamos nuevos testimonios en su contra y queríamos hacerle algunas preguntas más on the record. Accedió, tal cual puede verse en estas páginas.
Me pareció un hombre preparado, de trato correcto y conversación fluida. Mira fuerte. Dio su versión sin más interferencias que las correspondientes preguntas y repreguntas. Consideró todo “una mentira”, la adjudicó a cierta conspiración policial-política que no identificó y lamentó haber tenido “mala suerte” con las mujeres: su ex esposa y su ex pareja lo acusan de golpeador. Ambas adjudican sus estados psicológicos alterados al “calvario” que les habría tocado vivir.
La mejor defensa del comisario resulta ser el cariño manifiesto de sus tres hijos, quienes quedaron bajo su tutela tras un divorcio de circunstancias muy tensas: la ex esposa denunciando episodios violentos ante sede policial en dos oportunidades y la justicia comprobando adicciones y amenazas de suicidarse por parte de la mujer. Los jóvenes decidieron no visitarla más.
Sin haberse visto nunca, los graves testimonios de Alejandra Monastisky y Viviana Figueroa se retroalimentan a partir de la aparición en escena de esta última en la edición anterior, hoy avalada por el relato de su propio hijo (que hasta cierto momento consideró “un padre” a Bressi).
¿Mienten las dos y lo hacen exactamente sobre el mismo punto, sin chances de que se hayan puesto de acuerdo?
¿Por qué el hijo de Figueroa se sumaría al juego de su madre aportando detalles?
Bressi no tiene pinta de golpeador. ¿Pero cuál es el estereotipo del violento? ¿Se lo descubre a simple vista?
Tiene algo de Robert De Niro en las facciones. Será, tal vez, la ascendencia italiana. En el cine, con la misma efectividad, De Niro hizo tanto de bueno como de malo. De simpático peligroso y de agreta noble, bonachón.
Desde sus distintos niveles de imperfección, sus ex mujeres describen a un ser entrador pero desbordable al extremo. Lo mismo que su ex “hijastro”. Su hija, en cambio, exhibe a un tierno total.
La gobernadora Vidal hizo actuar a la Subsecretaría de Violencia de Género, para que sus expertos determinen la verosimilitud de las denuncias periodísticas. Hasta el cierre de esta edición, los expertos de dicha dependencia habían actuado con suma lentitud. En la Gobernación aseguran que, de probarse, cambiarán al jefe. Llegado el caso, la eventual solución implicaría otro problemón: no tienen relevo confiable a la vista.
El jueves 18, pasadas las 15.30, Pablo Bressi dejó el edificio de Editorial Perfil en el barrio de Barracas. Lo acompañé hasta el auto, estacionado en el cinematográfico garage. Me apretó fuerte la mano mirándome a los ojos y acercándome levemente hacia sí:
–No me mates -dijo en voz baja.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *