Personajes / 22 de agosto de 2016

Martín Piroyansky: “Siempre me dio mucho miedo la fama”

Actor y director, protagoniza junto a Lali Espósito la comedia Permitidos, que lleva más de dos semanas de éxito de taquilla. Título de comediante y juventud introvertida.

Está sentado a una mesa del fondo, junto a una ventana del Museo Fotográfico Simik, en Chacarita. Mientras posa para las fotos, algunos de los presentes se dan vuelta, lo miran, hacen algún comentario. Pero casi que logra pasar desapercibido, lo que luego contará que prefiere que suceda. No quiere llamar la atención. “La gente espera que en persona sea gracioso. Pero no lo soy. Es la historia de mi vida”, dice mientras toma un café con leche con tres medialunas. A los 30 años, Martín Piroyansky dirige y actúa en películas y series con la voracidad de un apasionado por lo que hace. Le cuesta parar, tomarse un descanso, despejar la mente. Su mejor pasatiempo es pensar qué proyecto nuevo puede encarar. La semana pasada terminó de grabar “Parecidos”, una nueva serie para UN3, señal en la que pronto saldrá una parodia de las novelas de Thalia que también protagoniza; el 4 de agosto se estrenó “Permitidos”, la película de Ariel Winograd que protagoniza junto a Lali Espósito; en septiembre viajará a Madrid para participar de un nuevo film de Pablo Solarz; a su regreso, comenzará el rodaje de la segunda temporada de “Psiconautas”, de TBS.
En la comedia romántica que llegó en estos días a los cines, interpreta al veinteañero Mateo, que convive con su novia (Espósito) y que se toma en serio una charla sobre posibles relaciones permitidas, si un famoso les prestara atención. En la ficción, esa mujer es la modelo que interpreta Liz Solari; en la vida real, en este bar, Piroyansky piensa y dice, no del todo en serio pero tampoco ciento por ciento broma, que su permitido sería la colombiana Sofía Vergara.
Noticias: “Voley”, la última película que dirigió, estaba dirigida a un público juvenil. “Permitidos” es protagonizada por dos veinteañeros. ¿Le interesa hablarle a la gente de su misma edad?
Martín Piroyansky: Se dio una seguidilla de proyectos generacionales. De todos modos, hay gente más grande que los ve y se sienten identificados; me sorprendí al ver a gente de 60 salir del cine que me dijo “Viví eso cuando tenía tu edad”. Está bueno que empiece a habilitarse este cine más joven, donde los protagonistas son más pendejos. Hasta estaría bueno ver películas protagonizadas por chicos de 15 sin que sea una película adolescente. Es loco cómo estamos acostumbrados a que los protagonistas de las películas estén arriba de los 30. Esta es una película que me gusta que exista.
Noticias: ¿Por qué?
Piroyansky: Cada vez aparecen más en la Argentina, pero cuando empecé, hace once años, no había comedias así. Había nuevo cine argentino, más serio, o algo en el otro extremo, tipo “Bañeros”. Este es un tipo de película, con cierta tradición norteamericana, y está bueno que exista acá.
Noticias: Sus últimos trabajos fueron comedias. De algún modo, ¿busca que haya un hilo conductor en lo que hace?
Piroyansky: Sí, el humor es lo que más me tira, tanto para actuar como para dirigir. De pronto me encontré haciendo determinado tipo de comedia. Estoy investigando el humor y el hacer reír para dos series.
Noticias: ¿Se siente cómodo con el mote de comediante?
Piroyansky: No me disgusta. Me gusta, de hecho. Trato de hacer un humor que no sea el gag fácil; busco generar un personaje que genere identificación. También depende del proyecto, varias veces hice de monstruito, del personaje bufón. Pero si sos protagonista es más lavado, no podés estár una hora y media haciendo un personaje tan extraño, torpe, tonto. Tiene que ser un poquitito más normal.
Noticias: ¿Los roles de director y actor hoy compiten entre sí?
Piroyansky: Cada vez me interesa más dirigir, es en lo que más pienso. En un momento, si me llamaban para actuar era prioridad. Me gusta estar en el lugar del otro, pero me di cuenta de que me sobraba energía si sólo actuaba. Necesito volver a mi casa y seguir pensando, poder contar otras cosas. Me encanta actuar en los proyectos de otros, lo voy a seguir haciendo. Pero me encanta dirigir.
Noticias: A los 30 años tiene un camino hecho. Por momentos, ¿se siente chico aún, piensa que ya hizo mucho?
Piroyansky: Está bueno hacer muchas cosas pero tampoco hay que hacer por hacer. Trato de ser consecuente con mi intuición. De pronto me aparece una idea, me tapa todo y tengo que ponerme a trabajar en eso. Trato de escuchar ese ruido. Por algo aparece. Hay algo entre místico e intuitivo. Pensar. Laburar, laburar, laburar. Tengo mucho de eso. Mis viejos fueron muy laburadores, fui criado así y lo cumplo.
Noticias: Cuando empezó, ¿pensó que el trabajo se le daría así?
Piroyansky: Es raro cómo se fue dando todo. Nunca siquiera pensé en ser actor. Empecé a hacer teatro como quien va a piano. A los doce me salió trabajo en la tele, me pareció divertido hacerlo, me gustaba. Eso devino en más trabajo. Pero en la adolescencia pensaba que no era lo mío.
Noticias: ¿Había otra cosa que era “lo suyo”?
Piroyansky: Siempre me gustó escribir, también tenía intereses: pensé que iba a ser psicólogo, arquitecto. Cuando terminé el colegio, me dije: “Voy a actuar”, pero quería estudiar guión. Lo hice, después quise probar dirigir lo que escribía. Iba mucho al cine cuando era chico. Tenía un amor de fan pero no pensaba en ejecutarlo. Nunca antes había pensado en ser director. ¡Quizás hacía un corto y era un espanto! Cuando sólo actuaba sentía cierta cosa incompleta. Varios directores en los rodajes me decían: “Tenés que dirigir”. Me sentí muy cómodo, estoy fascinado. Siento que la dirección es un mundo infinito. No puedo parar de escribir, dirigir, pensar. Estoy obsesionado con todo esto. Pero feliz. Cuando dirijo soy pleno. Me da miedo terminar los proyectos porque viene el bajón, hasta que empiezo algo nuevo.
Noticias: Podría tomarse unos días de descanso.
Piroyansky: Eso tendría que aprender a hacer. Pero ya sé lo que voy a hacer de acá a diciembre.
Noticias: En la película aparece el tema de los famosos con mucha exposición, de quienes se sabe todo. ¿Cómo se lleva con esa parte del oficio?
Piroyansky: Es loco. Toda mi vida me crucé con gente famosa por trabajar en la tele. Siempre pensaba que los famosos tenían más información que los demás. Sabían cosas, como que había un lugar privilegiado. Se conocen todos y se saludan entre ellos. Pero son gente con mucha exposición que saben lo mismo que todo el mundo. Hay algo muy transparente en la fama que me sorprende descubrir. Uno ve a un personaje, dice “debe ser así”. Lo conocés y es exactamente lo que te imaginabas. Es muy expuesto este oficio: hay gente que lo sabe tapar y gente que no puede consigo misma, se le ve muy fácilmente la forma de ser. Es muy loco. A veces veo la soledad, la fragilidad de gente famosa, sólo con verlos en una entrevista. O veo cantar a un artista y digo “cómo se le ve la tristeza a los muy famosos”. Por eso siempre me dio mucho miedo la fama.
Noticias: ¿Por qué?
Piroyansky: No sé, me encanta viajar en colectivo, decido caminar distancias larguísimas porque me gusta andar por la calle. Lo puedo llegar a perder. Todo el tiempo estoy en una relación de coqueteo con la exposición. De pronto estreno algo, estoy en los programas, me ven. Al día siguiente se olvidan y no me preocupa. Al contrario. Me pongo nervioso cuando me empiezan a señalar. Siempre estoy al límite de perder el perfil bajo. Y me gusta mucho no resaltar.
Noticias: Siempre le dio miedo la fama, pero empezó desde chico.
Piroyansky: A los 13 estaba en una tira de Pol-ka, “Campeones”, era lo más visto. Era el famoso de la escuela y era horrible. Todo el colegio me miraba en el recreo. Eso me volvió introvertido y tímido, no era así. En la infancia fui el sacado, el loquito de la clase al que mandaban todos los días a dirección. En la adolescencia empecé a meterme para adentro para que no me vieran, no me conocieran. Quería ser un adolescente común, tener una noviecita y fin. A los 19 hice “Sofacama”, una película, ya era otra cosa. El cine te pone en otro lugar. La gente paga una entrada para entrar a un enorme salón oscuro para verte, no te tiene en la cocina. Es loco pero hay otro respeto. A veces me doy cuenta cuando me reconocen de una película, simplemente me miran y siguen. Es como un reconocimiento más silencioso.
Noticias: Entre tanto trabajo, ¿cuál es su vía de escape, de desconexión? No me diga que mirando películas.
Piroyansky: Y… Mi vía de escape es pensar algo para dirigir. Me gusta mucho dibujar también: cómics, chistes, boludeces, humor gráfico. Me dicen: “Quiero ver tus dibujos, ¿dónde están?”. ¡En mi casa! Hay algo lindo en no mostrar todo. Alguna vez existió la idea de ser publicado, sacar un librito. Quizás lo haga pero no sé cuándo ni por qué. Es como un diario íntimo dibujado, cuento cosas que pasaron.
Noticias: Aparece la transparencia de la que hablaba.
Piroyansky: Sí, cada vez cuento más cosas mías. Pero lo interesante de exponerse es que cuando es genuino y genera identificación, se vuelve universal. Mi vida es aburrida. No tengo demasiada imaginación entonces encuentro material en el día a día, en lo que me pasa. Lo interesante es cuando encontrás una vuelta y cualquiera puede identificarse porque al final somos todos casi iguales.

 

Daniela Rossi

@dani_rossi

 

Fotos: Juan Ferrari

 

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