Sociedad / 24 de agosto de 2016

Los riesgos del Pokémon Go: una guía para encontrar niños distraídos

El juego puede ser usado por depredadores sexuales para buscar víctimas. El Senado de la provincia de Buenos Aires pidió que se exluyan los espacios de riesgo.

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Los peligros del Pokemon Go - revista NOTICIAS

Miles de jóvenes, y no tan jóvenes, encorvados, sin despegar su mirada del teléfono móvil mientras persiguen seres imaginarios y peleando contra ellos. Pokémon Go llegó para quedarse y los cazadores de los pequeños monstruos virtuales se multiplican. Pero detrás de la simpatía de Pikachu y sus compañeros y la innovación que supone el juego se esconden varios peligros. El revolucionario videojuego de realidad aumentada, un éxito en todo el mundo, acarrea riesgos que van desde la pérdida de noción del entorno y de lo que sucede alrededor hasta el acecho de pedófilos que emplean el juego como el modo de buscar víctimas. Los usuarios, abstraídos en las pantallas de sus celulares, desconocen a lo que se enfrentan.

El juego, que ya cuenta con más de 100 millones de usuarios alrededor del planeta, es fácil de entender: el objetivo es atrapar tantos Pokémon como sea posible. Sin embargo, los monstruos virtuales se encuentran en diferentes lugares y es necesario moverse para encontrar más. La interacción entre la realidad y el mundo virtual queda entonces conjugada. Esta movilidad sin despegar los ojos del celular, además, pone en riesgo al resto de la población, dado que los usuarios no se percatan de lo que sucede en la vía pública que recorren. Si hasta en Mendoza un joven perdió dos dientes al tropezar con el cordón de la vereda mientras intentaba capturar a un pequeño monstruo. Pero más allá de incidentes aislados, el tránsito es puesto en jaque también.

La aplicación muestra un mapa con calles, ríos y parques, en una versión simplificada de Google Maps con un diseño amigable, donde el personaje puede dirigirse en todas las direcciones. Cuando un Pokémon aparece en el mapa, se envía una notificación y el usuario deberá dirigirse lo más cerca posible para atraparlo. En este frenesí, muchos jugadores no tienen en cuenta el entorno que los rodea. “Favorece a que los peatones deambulen desorientados y obsesionados con el único fin de atrapar personajes, sin tener referencia del contexto, provocando golpes y caídas que pueden derivar en potenciales atropellos”, advirtió Pablo Azorín, jefe de Seguridad Vial de la Federación Internacional del Automóvil para Latinoamérica.

“Por estar jugando descuidan otras actividades y pierden la capacidad de prestar atención”, comentó a NOTICIAS la psicóloga Laura Jurkowski, directora del centro para el tratamiento de la adicción a internet “Reconectarse”. Para la especialista, el hecho de que Pokémon Go conjugue la realidad con el mundo virtual “le da al jugador la sensación de que está haciendo algo, cuando en realidad sólo está atento de lo virtual”.

Más grave. Pero no sólo la distracción es riesgosa, sino que quienes juegan se exponen a otros peligros, en especial, los niños. Según señalan desde la ONG Grooming Argentina, el videojuego puede ser utilizado por depredadores sexuales para captar víctimas, ya que puede intuir dónde encontrarlas. “Un agresor que descargue este juego tiene una guía en sus manos; una hoja de ruta virtual para cazar a su presa”, explicó a NOTICIAS el director de la ONG, Hernán Navarro, quien aseguró que: “Ya no van a necesitar sacarlos de sus hogares, los chicos ya estarán ahí, en la calle”.

Los más jóvenes, no toman dimensión de la importancia de preservar su intimidad, datos personales y no se percatan que detrás de las pantallas no todo es como parece. “Si algo sabemos acerca de los depredadores sexuales es que gravitan hacia las oportunidades a las que les dan acceso sus víctimas”, detalló Navarro.

Para mezclar el mundo real con el virtual, el juego se vale del sistema de geolocalización del celular y exige al usuario que se cree una cuenta. Al aceptar esto e instalar el juego, la aplicación tiene acceso integral a los datos personales y actividad que el individuo le dé al dispositivo. Esto puede llevar a que la privacidad de los jugadores se vea vulnerada y que delincuentes informáticos puedan robarle su información e incluso conocer sus movimientos. “El problema es que nadie repara en leer los términos y condiciones de uso y por lo tanto no saben a lo que se enfrentan”, apuntó Navarro.

Pikachu difícil. A pesar de estos riesgos, el juego sigue siendo un fenómeno. El fanatismo llegó al punto de que un joven declaró que el sueño de su vida era atrapar a Pikachu, el personaje más difícil de encontrar. “En la previa al lanzamiento del juego, la empresa creó una exitosa campaña de expectativa, generando un gran clima de ansiedad”, explica Jurkowski.

La “Pokémanía” llegó a tal punto que ya copa las discusiones de los políticos argentinos. El Senado bonaerense aprobó un proyecto en el que manifiesta preocupación por la “masiva intrusión de Pokemon Go en el ámbito de las dependencias públicas”. En este sentido, la declaración insta a la gobernadora María Eugenia Vidal a que “exija al administrador de la APP Pokemon Go excluya los espacios de las dependencias públicas y aquellos considerados de ‘riesgo’ tales como las estaciones de trenes, entre otros”.

La fiebre por capturar a todos los pequeños monstruos, sin embargo, parece ser más importante que los riesgos que esto puede implicar. Pero los peligros están ahí, a sólo un click de distancia.

 

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