Personajes / 29 de agosto de 2016

Debora Colagreco: “Soy rara, sano a la gente, edito y escribo”

Extraña avis del mundo editorial. Tiene sueños premonitorios, visiones y sana con las manos. Publicó un libro donde une ciencia y espíritu.

Debora Colagreco lloró el día que presentó “Los siete elementos y el hombre”, un libro-objeto con música compuesta para acompañar la edición que combina la difusión de la ciencia dura (física cuántica y teoría de la relatividad incluidas) con espiritualismo. Italiana de nacimiento, dueña de una belleza espigada, se radicó en Punta del Este cuando su esposo, también italiano, le propuso venir a vivir a Sudamérica. Desde ese momento su vida cambió para siempre: adoptó una hija, empezó a escribir y publicar. Su primer libro, “El camino iniciático hacia el corazón cósmico”, fue un inmediato best-seller esteño. Con él fundó una editorial destinada a la difusión de la literatura de esclarecimiento espiritual.

Noticias: Usted es escritora, editora, reikista.

Debora Colagreco: Sí y hago imposición de manos desde chica. Es lo que hacían Jesús, los apóstoles, el Buda. Es canalizar las energías del universo, de Dios. Llega al corazón desde lo alto y se canaliza al presente. Mientras impongo manos me bajan frases, veo situaciones. Hace unas semanas me hacía ver una mesada y que mi consultante había vivido violencia. “¿Por qué veo una mesada de mármol? Ahí te hicieron algo. Veo baja autoestima. Tuviste una invasión en el chacra sexual”. Empezó a llorar. Su padrastro la abusaba en esa mesada.

Noticias: ¿Le pasa sólo en la imposición de manos? ¿O en cualquier circunstancia?

Colagreco: Sí. O percibir energía pesada. Me viene dolor de cabeza o vomito. O me viene perfume muy lindo y es que hay seres especiales cerca de mí. Vivo todo esto diariamente.

Mientras dice estas cosas, el aire se pone alegre: una niña pequeña se acerca a la charla.

Colagreco: Mi hija Rebeca. En el 2011 presenté mi primer libro en Buenos Aires y frente al público dije que quería adoptar. Cuando terminó la presentación se me acercó una señora y me regaló una escultura de la Virgen de San Nicolás. “Era para otra persona pero siento que es para ti”, me dijo. A la noche sentí un perfume de rosas fuerte. Entiendo que la Virgen estaba ahí. Cuando volví a Punta del Este y le conté a mi esposo, Ricardo, se rió porque no cree. Soy así pero tengo un esposo que me baja a la tierra.

Noticias: ¿Cómo se conocieron?

Colagreco: Trabajaba como traductora de negocios en París: francés, inglés, italiano y español. Antes trabajé en un banco, pero no podía vender ningún paquete financiero si sabía que había una trampa.

Noticias: ¿Cómo fue?

Colagreco: Una colega me presentó a Ricardo diciéndome que era el hombre de mi vida. Tuvimos una cita a ciegas y a los cuatro meses fuimos de vacaciones a Buenos Aires y Uruguay. Volví a París y él a Roma. A los tres meses fue a visitarme y me preguntó si quería mudarme a Uruguay. Me pareció ilógico, pero dije que sí.

Noticias: ¿No le preocupó dejar su vida atrás?

Colagreco: No. Con la muerte de mi padre y la de mi perrita cerré mi ciclo allá. En París trabajaba en la moda. Era secretaria de dirección en Hermès. Luego trabajé para Galliano como traductora. También lo hice para Takayama, Kenzo, Max Mara y Missoni. Y fui azafata. Una vez tuvimos de pasajera a Liza Minelli. Estaba ebria, no dejaba de reírse y comenzó a tirar caramelos. No sabía cómo detenerla. Se rió tanto que se hizo pis.

Noticias: Volvemos a Rebeca.

Colagreco: Rebeca vino detrás del “trabajo”, que no puedo llamar trabajo. Lo hago como una misión.

Noticias: ¿El de imponer manos?

Colagreco: Sí. Vino a través del reiki. Conocí a una maestra de reiki. Nos encontrábamos para hacer seminarios y me habló de una “nurse” que se enteraba de niños que se daban en adopción. Me avisó que había una niña que la mamá no podía cuidar. Hice los trámites legales y llegó a mi vida.

Noticias: ¿Y después?

Colagreco: Después vinieron los escritores de la editorial Zadkiel. El nombre llegó por una vidente que conocí en Italia. Me dijo que veía una presencia violeta junto a mí, alta, que se llamaba Zadkel o Zakel. “Te va a acompañar en una misión importante”, me dijo. Cuando volví a mi casa repasé mis libros de ángeles y encontré a Zadkiel, el ángel de la transmutación. Le di su nombre a la editorial. Hasta ahora publiqué cinco autores que despiertan la conciencia. Son novelas, poesías, ensayos y hasta una historia de Napoleón sobre su vida iniciática en Egipto.

Noticias: ¿Y los suyos?

Colagreco: “El camino iniciático…” es un ensayo biográfico espiritual. Hablo de los rayos cósmicos, del reiki, de la piedra de Artigas. Soy rara, sano a la gente, edito y escribo. De niña escuchaba voces.

Noticias: ¿Qué decía su familia?

Colagreco: Mis hermanos pensaban que estaba loca. Mi madre me cree.

Noticias: ¿Cómo surgió la idea de su último libro?

Colagreco: No miro televisión ni leo periódicos. Cuando hace tres años fue el terremoto de Abruzzo, en Italia, me desperté de noche diciendo que había ocurrido un terremoto. Me pasó lo mismo cuando fue el tsunami. Lo percibo.

Noticias: ¿Qué siente cuando eso pasa?

Colagreco: Estoy ahí. Soy protagonista de lo que pasa. Seis meses antes de que muriera mi primo tuve este sueño: una voz nos decía que había una bomba en la casa y que no íbamos a poder salir; yo rompía con una piedra la ventana y salíamos todos menos Carlo, mi primo. La bomba representaba el corazón. Seis meses después murió de un infarto. Era físico nuclear y en nuestra juventud me enseñó lo que escribí en el libro sobre la “fuerza débil”. Cuando murió sentí que tenía que transmitir ese saber y así nació el libro.

Noticias: Es un libro extraño. Por momentos parece un cuento pero se mete en honduras científicas difíciles de entender.

Colagreco: Sí, tiene mucho de divulgación científica de la física cuántica pero es muy espiritual. Cuando se lo termina, uno ve que la “fuerza débil” está en el ego. Del universo se conoce sólo el 4 por ciento de su materia y energía. En el 96 por ciento restante está la “fuerza débil”.

Noticias: ¿Siente que tiene una misión?

Colagreco: La misión es dar mensajes. Mi vida es un ejemplo de esa misión. Dejé todo para ir a Uruguay, donde no hay nada, donde nadie consigue trabajo. Y fundé una editorial. Soy mamá primero y esposa. Esto implica una vida práctica: cocinar, ir a buscar a Rebeca a la escuela, planchar. Pero siempre dentro de mí hay una voz que habla.

Noticias: ¿Cómo se definiría?

Colagreco: Me siento normal pero no lo soy. Amo la naturaleza y hablo con ella. El verano pasado hubo un arcoíris de casi diez kilómetros. Los siete rayos estaban en el mar. Pasábamos con el auto y paré. Ahí sentí que estaba viendo el aura de Dios.

 

Alejandro Margulis

 

Fotos: Gentileza Enrique Abal Ooliú y Cluadia Diongi.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *