Sociedad / 9 de septiembre de 2016

En el barro: pelea de dos juezas por un narco

“¿Cuál sería la urgencia para extraditar a Estados Unidos al preso Ibar Pérez Corradi?”, se preguntó Servini de Cubría respecto del pedido de su colega, Sandra Arroyo Salgado. En el fondo, una denuncia de coima.

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Las dos juezas, Sandra Arroyo Sargado y Servini de Cubría cruzaron escritos durísimos.
Las dos juezas, Sandra Arroyo Sargado y Servini de Cubría cruzaron escritos durísimos.

“¿Cuál sería el apuro o la urgencia para disponer la entrega provisoria de Ibar Pérez Corradi a las autoridades de Estados Unidos?”. La pregunta se la hizo la jueza María Romilda Servini de Cubría y forma parte del fallo con el que el jueves 25 de agosto se opuso de manera rotunda a la extradición del financista acusado de ser el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez, que ella investiga. El interrogante que plantea es apenas una fragmento de la artillería pesada con la que la jueza contradijo el pedido que 48 horas antes había firmado y remitido a la Cancillería su par, la ex esposa del fiscal muerto Alberto Nisman, Sandra Arroyo Salgado.

La titular del juzgado federal Nº1 de Comodoro Py utilizó 6 páginas para contrarrestar el fallo de 34 fojas que Arroyo Salgado había firmado el martes 23. El texto, muy duro, dio inicio a una pelea entre dos pesos pesados de la Justicia federal. Cuál es la historia no contada detrás de esta disputa que a simple vista se produce por cuestiones técnico judiciales y que, sin embargo, esconde motivos mucho menos profesionales.

Un dato llamó la atención: la urgencia por la que ahora Arroyo Salgado pide la extradición a los Estados Unidos del preso Ibar Pérez Corradi, acusado allá de narcotráfico y sospechado aquí de ser el autor intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez y de lavado de dinero. Lo dijo su abogado, Carlos Broitman: “La extradición ya estaba decretada y confirmada por la Corte hace años, lo que llama la atención es la inmediatez con la que se pide ahora”.

Pérez Corradi no quiere ser remitido a los Estados Unidos ya que allí deberá cumplir una condena mucho más dura y efectiva. Por lo tanto, apenas se enteró del pedido de Arroyo Salgado, hizo una denuncia pública gravísima. En un reportaje que concedió a “La Cornisa”, acusó a la jueza de haberle pedido una coima de 500 mil dólares para dejarlo en libertad mientras durara el proceso de extradición. La magistrada no contestó los llamados de NOTICIAS ni se refirió públicamente a estas denuncias.

¿A quién le conviene que Pérez Corradi sea extraditado? Desde que el detenido arribó al país, extraditado por la justicia paraguaya, no para de involucrar en el tráfico de efedrina a ex funcionarios K y a la los ex Servicios de Inteligencia (ex SIDE). Y si bien él puede mentir por estar imputado, la exactitud con la que detalla el mecanismo del tráfico de drogas preocupa a muchos.

 

Todos contra todos

“Lo que Pérez Corradi dijo en el programa ‘La Cornisa’ se lo había insinuado a Servini en una de las primeras declaraciones indagatorias, a mediados de junio. Y forma parte de la causa”, le confesó a NOTICIAS una importante fuente judicial.

Todo comenzó en el 2008, cuando Pérez Corradi fue detenido a pedido de Estados Unidos, donde se lo investiga por tráfico de drogas. Por correo privado, había introducido en ese país 80 pastillas de oxicodona, un analgésico derivado del opio. La causa de la extradición recayó en el juzgado Federal Nº1 de San Isidro, a cargo de Arroyo Salgado.

Fue entonces cuando, según Pérez Corradi, tras negarse a pagar por su libertad, la jueza alegó “peligro de fuga” y el financista pasó los siguientes tres años detenido en el penal de Ezeiza. Mientras tanto, en paralelo, en el juzgado del ex juez Norberto Oyarbide avanzaba la investigación por tráfico de medicamentos. En el 2011, la extradición, luego e ser aprobada por la Corte Suprema, fue informada a la Cancillería, cuyo titular por entonces era Héctor Timerman. El Gobierno se apegó a los términos del artículo 39, inciso “a”, de la ley de cooperación internacional y postergó su entrega “hasta que se resuelva la situación procesal” en la Argentina. En ese momento, Norberto Oyarbide ya había procesado a Pérez Corradi por lavado de dinero con prisión preventiva, pedido que fue revocado por la Cámara y el financista quedó el libertad. A los pocos meses se escapó y permaneció prófugo hasta el 19 de junio, cuando fue detenido en Foz de Iguazú, Brasil. Según el fallo de Arroyo Salgado, Timerman habría incumplido con su labor de funcionario público al no deportar al financista.

En su tercera declaración frente a Servini de Cubría, el financista habría dicho a la jueza que en el 2008 le habían pedido coima para dejarlo libre, pero no dio nombres. Y habría jurado que tenía dos testigos que lo podían confirmar.

“A Arroyo la venían presionando sus amigos de la SIDE porque Pérez Corradi estaba vendiendo a personas y datos importantes para un negocio millonario que seguía en pie. Ahí le entró el apuro”, aseguró una fuente de la investigación. “Si Pérez Corradi es enviado a Estados Unidos, la causa por la mafia de los medicamentos y por el triple crimen quedan frenadas, porque no lo devuelven más”, aseguró el abogado del financista.

En su fallo, Arroyo Salgado le pidió a Servini para que “de inmediato” y “con carácter de urgente” le hiciera saber los fundamentos por los que Pérez Corradi no estaba detenido en el Servicio Penitenciario Federal. “No comprendo cuál es el interrogante de la magistrada, de mi mismo rango, respecto del lugar de detención de un detenido a mi disposición”, replicó Servini luego de tratar de prepotente su par.

Lo que terminó de sacar a Servini de sus casillas fue cuando su par afirmó por escrito que “aún no se ha resuelto la situación procesal” de Pérez Corradi. “No necesita esta magistrada que nadie le enseñe a garantizar los derechos de los justiciables o la manera de llevar adelante complejas investigaciones de narcotráfico y su relación con uno de los más complejos y planeados crímenes múltiples de nuestro país”, le respondió Servini y le aclaró que tiene más de 25 años al frente del mismo juzgado federal.

Al enterarse del pedido de Arroyo Salgado, Pérez Corradi decidió contraatacar, la acusó mediáticamente y le puso nombre y apellido a la insinuación que había hecho frente a Servini.

 

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