Costumbres / 11 de septiembre de 2016

Famosas anti maquillaje: La militancia tonta

Celebrities como Alicia Keys y Julia Roberts emprendieron una lucha contra el maquillaje, los tacos y la depilación. Narcicismo vs. cambio real.

Por

Alicia Keys. Abandera del  #nomakeup
Alicia Keys. Abandera del #nomakeup

Hace poco más de una semana, la cantante estadounidense Alicia Keys volvió a ser noticia por asistir sin maquillaje a la entrega de los premios MTV. ¿Volvió? Sí, porque no fue la primera vez y porque Alicia ya se ha transformado en la abanderada número uno de la causa #nomakeup (“sin maquillaje”), la supuesta cruzada feminista que hoy mantiene entretenidas a la mayor parte de las celebrities del mundo.
“En la mañana desde el minuto en que me despierto/¿qué pasaría si no me pongo todo ese maquillaje?/Quién dijo que tengo cubrir lo que soy/Tal vez (“maybe”) todo ese Maybelline está tapando mi autoestima”, dice su canción “When a Girl Can’t Be Herself” (“Cuando una chica no puede ser ella misma”). Como una especie de manifiesto, Keys escribió los detalles de su posición en la página “Lenny Letter” que comanda la protagonista de “Girls”, Lena Dunham. Una larga carta en la que habla de sus inseguridades, de la sensación de no encajar en el molde de la belleza exigida y de no ser aceptada por los demás. Estos sentimientos se exacerban especialmente cuando tiene que asistir a una sesión de fotos o subir a un escenario. Es cierto, no debe ser fácil soportar el escrutinio planetario, una de las desventajas que supone ser una estrella. Un detalle: en la misma carta, la cantante se disculpa con Maybelline por citar la marca en su canción, aclarando que fue sólo porque le convenía para la rima.
Este detalle es el que mejor señala una de las mayores debilidades de la “militancia light” de las celebrities. Su propio estrellato está fundado en el mismo sistema machista que critican. La industria del entretenimiento entra en la misma bolsa que la de la moda o la belleza y todas apuntan a un estereotipo femenino.
El momento más álgido de esta contradicción lo protagonizó la mismísima Julia Roberts, que este año caminó descalza por la alfombra roja de Cannes, para manifestarse a favor de un grupo de mujeres a quienes el año pasado no se las dejó entrar sin tacos. Ella fue la pionera en mostrar en Instagram su rostro sin maquillaje, con una frase adosada a la foto que decía: “La perfección es una enfermedad de la nación”. Al mismo tiempo que que la imagen se multiplicaba por mil en la web, Julia protagonizaba la campaña de una de las marcas de cosmética más poderosas del mundo. Esta es la lógica de Hollywood.

 

Redes

Instagram se transformó en algo así como el campo de batalla de esta guerra. A tal punto que hoy es víctima de una campaña “Free the nipple” (“liberen el pezón”), que confronta a la red por su costumbre de ocultar sutilmente los genitales de sus usuarios. Una de las celebrities que adhiere públicamente a este movimiento es Scout Willis, la hija de Bruce Willis y Demi Moore. Pero no es su única militancia. Hace pocos días posteó una foto en Instagram (¿dónde si no?) en la que sus axilas sin depilar ocupaban el primer plano. ¿Por qué? Porque Scout está en contra de cualquier recurso o estrategia que elimine el vello del cuerpo femenino. Aceptarse tal como una es, esa es la consigna.
Hoy no hay celebrity que se precie que no tenga en su Instagram una selfie a cara lavada. El gesto ya viró de protesta a simple recurso narcisista con el que algunas parecen decir: “estoy tan buena que hasta sin maquillaje soy divina”.
Algunas famosas argentinas (la mayoría se plegaron a la movida) le dieron una vuelta comercial al asunto: posaron con mascarilla y la cosmetóloga que las atiende por canje, al lado.
Que quede bien clara nuestra posición: estamos de acuerdo en que el sistema le impone a las mujeres (entre tantas otras) una violencia adicional, la de encajar en el molde de una belleza que se supone perfecta. Luchar contra ese molde es legímito y muy respetable. Pero la lucha no puede agotarse en un lápiz labial o un par de tacos. Eso más bien parece un problema gremial (el de las estrellas) disfrazado de una causa de género.
Las celebrities podrían aprovechar su fama y sus recursos para abogar por cuestiones más profundas que afectan a todas las mujeres. La periodista sueca Katrine Marçal lo define muy bien en su libro “¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?” (Debate). Mientras no se revisen profundamente las bases económicas del mundo en que vivimos, la desigualdad seguirá latente. Y este sistema se sostiene en gran parte, gracias al trabajo oculto y gratuito de las mujeres: criar chicos, cuidar enfermos, ocuparse de la casa. Contra ese sistema desigual, que además nos exige ser perfectas, debería encaminarse una lucha más inteligente.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *