Mundo / 15 de septiembre de 2016

Europa discute el futuro de los refugiados

Los pedidos de asilo se duplican; Alemania ya da beneficios sociales a casi un millón de extranjeros. Será el tema central de la cumbre de Brastislava.

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Mañana, los 27 socios de la Unión Europea se reunirán en Bratislava, Eslovaquia, para trazar un consenso de equilibrio y buscar soluciones comunes a los problemas existenciales que enfrentan. La amenaza rusa, el terrorismo yihadista, y sobre todo la crisis de los refugiados serán los tópicos de la agenda.

 

Merkel

Hace una semana, la canciller alemana desde 2005 emprendió un tour relámpago por Europa, visitando a  18 jefes de Estado y acordando posiciones de cara al meeting eslovaco. Una ofensiva diplomática para limar asperezas. François Hollande, presidente de Francia, y Matteo Renzi, jefe de Gobierno de Italia, son sus más firmes aliados. El primer ministro Taavi Roivas (Estonia), se añade a ese grupo. Pero los líderes políticos del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovenia), tienen posiciones enfrentadas. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, le aseguró que blindaría sus fronteras para impedir la llegada de nuevos refugiados y que no cumpliría con la cuota obligatoria. Merkel se mostró conciliatoria: “Uno de los principios de la Unión Europea es admitir diferencias de opinión. Tenemos que mencionarlos, hablar al respecto e intentar buscar soluciones comunes”, le replicó la canciller, ignorando la rebelión y poniendo el acento en principal desafío: la unión.
Los jefes de gobierno de Holanda, Suecia, Dinamarca y Finlandia se mostraron más benevolentes, pero ofrecieron pocas soluciones al tema de los refugiados (Suecia en 2015 recibió a 45mil, y este año a ninguno).

 

Mensaje

Con su gira, Merkel mandó un mensaje claro: tender puentes y ampliar el círculo de toma de decisiones para dar más peso a los socios más recientes de la UE (los países del Este). “Hemos cometido muchos errores” y “debemos buscar un nuevo equilibrio”, fueron partes de su discurso en Tallin. “Tenemos que pensar cuáles son nuestras prioridades, cómo queremos continuar nuestro trabajo, y en qué queremos centrar nuestros esfuerzos. Ese es el objetivo de Bratislava”, apuntó Merkel, buscando setear la agenda de la próxima cumbre europea.
Merkel es la cara más fuerte de la UE. Pero, paradójicamente, se encuentra en un su momento más débil. Su popularidad cayó 12 puntos en las encuestas, y dos de cada tres alemanes dicen sentirse “poco o nada” satisfechos con su gestión en la crisis de los refugiados. La decisión de Merkel de abrir las fronteras provocó la llegada en menos de un mes de 200.000 refugiados a Alemania. Los registros oficiales señalan que 1,1 millón de personas entraron hasta el último día de diciembre del año pasado. Un 40% de los que llegaron en 2015 pudieron incorporarse sin dificultades al mercado laboral alemán y otro 10% tiene certificados académicos que le pueden asegurar un buen nivel de vida. Pero el resto dependen de la asistencia social. El número de inmigrantes que reciben prestaciones sociales en Alemania alcanzó los 975.000, casi tres veces más que los 363.000 del año anterior. Los gastos sociales en inmigrantes aumentaron un 120%, hasta los 5.300 millones de euros. De los beneficiarios de estas ayudas, dos tercios proceden de Asia, la mitad de ellos de Siria. Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha que nació en 2013 como reacción a los rescates de la Eurozona y que cobró nuevos bríos con la crisis de refugiados (tiene de aliado a la francesa Marine Le Pen), se impuso en las últimas elecciones regionales, con la promesa de cerrarle las puertas a los inmigrantes. Las encuestas le otorgan en torno al 11% de votos en todo el país, lo que los posiciona como tercera fuerza.

 

Francia

El ministro del Interior frances, Bernard Cazeneuve, ha prometido desmantelar completamente el asentamiento de refugiados de Calais, y ceder así a las presiones políticas y la tensión social suscitada por esta nueva crisis migratoria en suelo francés. “El desmantelamiento por etapas se ha demostrado ineficaz”, se quejaba la alcaldesa de Calais Natacha Bouchart horas antes de la visita del ministro. “El Gobierno ha dejado que se degrade la situación y los calesianos están hartos”. La población de la llamada Jungla de Calais se ha duplicado hasta los 9.000 refugiados; 900 de ellos son menores no acompañados. La mayoría provenien de Sudán, Afganistán e Irak.
Nicolas Sarkozy, candidato al Elíseo de los Republicanos, ha pedido que París se desentienda de Calais y devuelva a los británicos la gestión migratoria. “Es fundamental que no cedamos al buenismo que el pensamiento dominante nos pretende dictar”, criticó. La ministra de la Vivienda, Emmanuelle Cosse, le contestó que “Francia seguirá siendo tierra de asilo”. Cosse impulsa la construcción de nuevos barrios para inmigrantes: cada día, más de 90 personas llegan a París y sus alrededores en busca de asilo político. Ya hay 160 centros de refugiados repartidos por todo el país, y la presión sigue en aumento. Francia recibió 64.310 peticiones de asilo en 2014. Fue el cuarto país tras Alemania, Suecia e Italia. El año pasado, aumentó hasta los 80.075; un 22% más. Una nueva escalada en 2016 potenciará la crisis.

 

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