Opinión / 16 de septiembre de 2016

Aranguren y la CEOcracia: problemitas con la ley

Por Edi Zunino. El funcionamiento del Estado halla su razón de ser en resolver conflictos de intereses, no en formar parte de ellos ni, mucho menos, generarlos.

Por

La campaña presidencial de Mauricio Macri tuvo una idea fuerza: “recuperar” la República en base a la construcción de consensos y el respeto a la Ley. El gran significado de “Cambiemos” consistía en superar un supuesto estado de autoritarismo y viva la pepa. Sin embargo, a poco de andar, el Presidente fue manifestando cierta tendencia al decreto fácil y cierto exceso de flexibilidad sobre las normas. El “pobre” de Aranguren quedó enredado ahí, desde la cuestionada legitimidad de su propio nombramiento a la luz de la Ley de Ética Pública y el gambeteo a las audiencias obligatorias antes de imponer el tarifazo.
La llamada “Ceocracia” tiene una gran ventaja y varios grandes problemas. Está muy bien poner a la gente técnicamente apta en el puesto exacto. La sociedad argentina está harta de los politiqueros vagos, charlatanes y sabelotodos. Pero el funcionamiento del Estado halla su razón de ser en resolver conflictos de intereses (entre otros múltiples conflictos) y no en formar parte de ellos ni, mucho menos, generarlos.
La eficiencia del gerente radica en tomar decisiones rápidas en pos de un resultado urgente, que muchas veces implica tomar el riesgo de pagar la multa frente a tal o cual transgresión legal. El buen político, en cambio, debe aferrarse a protocolos a veces engorrosos en pos de un bien superior que involucra a actores diversos y con frecuencia enfrentados. Para uno, el resultado suele resumirse en un número. Para el otro resultarán cruciales la ecuanimidady un sinfín de valores que a la larga se resumirán en lograr la mayor credibilidad posible para el sistema de representación. Para eso está la Ley de Ética, en definitiva: generar confianza en los actos de gobierno.
El asunto de las tarifas puede ser bastante gráfico. Se necesita recaudar tanto dinero y punto, dirá el CEO. Lo que se necesita es un cuadro tarifario que cada uno de los consumidores pueda pagar persuadido de que es lo justo, debería pensar el político.
En cuanto a la incompatibilidades de Aranguren para el cargo, fueron aceptadas por el Presidente. Aun así se optó por reafirmarlo, aunque con funciones recortadas. Su lugar es simbólico: fue quien se le plantó a Guillermo Moreno.

*Jefe de redacción de NOTICIAS

 

2 comentarios de “Aranguren y la CEOcracia: problemitas con la ley”

  1. Lo que esta pasando ahora no es especialmente diferente a lo que Macri hacia como intendente de capital, especialmente en sus primeros tiempos.

  2. 1 RO.B.O 2 RO.B.O 3 RO.B.O 4 RO.B.O 5 RO.B.O. NI UN AÑO Y YA NI SE AGUANTAN LAS GANAS DE R.OB.AR. Esa m.ier.da es lo que votaste g.or.ila CA.G.A.TEEE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *