Personajes / 19 de septiembre de 2016

Valeria Ambrosio: “No voy a tener hijos, no le quiero cagar la vida a la criatura”

Directora teatral y hacedora de comedias musicales, habla de las mezclas: el matrimonio, la maternidad, el “Bailando…” y el teatro.

Foto: Marcelo Escayola.
Foto: Marcelo Escayola.

Valeria Ambrosio se levanta cada día pensando que la vida es corta, demasiado para gastarla en separar lo sagrado de lo profano en lugar de zambullirse por entero en la experiencia. Tal vez por eso su melena despunta indomable, como si no quisiera perderse los rugidos de los vientos. Directora teatral, directora de arte, escenógrafa, productora, su debut en la dirección fue en 2003, con “Mina… che cosa sei” y desde entonces acumula búsquedas, desde “Rent” y “Priscilla, la reina del desierto” a la gestión del Teatro Argentino de La Plata (2014 y 2015) y “Yo amo a Shirley Valentine”. Hoy la ocupan dos proyectos tan diferentes como todo lo que ama mezclar. “Dinner”, desde el 15 de septiembre en el Paseo La Plaza, una comedia negra con Willy Lemos, Leonora Balcarce, Nacho Gadano y Victoria Césperes; y prepara “La gallina de los huevos de oro” para noviembre en el Regio: la primera obra infantil pensada para chicos con autismo.
Noticias: ¡Cuánta amplitud! ¿Prueba de todo?
Valeria Ambrosio: Me siento identificada con el artista completo renacentista. Sigo flasheando con Leonardo da Vinci porque no hay otra forma. ¿Qué diferencia hay entre una ópera, una comedia romántica, un unipersonal? Son expresiones, es arte. El que lo escribió tiene la misma necesidad del que hizo una cumbia. Lo que uno se lleva es conocer al otro porque en ese proceso está el conocimiento de uno mismo.
Noticias: ¿Tiene prejuicios? ¿O tenía y los domó?
Ambrosio: No, cero. Los tenía, obviamente. Un día, dos de la mañana, llego a mi casa, prendo la tele y veo Crónica. Venía perturbada, yendo al teatro y viendo obras que no me gustaban. En Crónica veo un concierto de Pimpinela. En otro momento, habría hecho zapping. Pero me detuve y dije: “Esto es real”. Estaba viendo un estadio lleno de gente que participaba activamente del recital. Entonces dije: “Pará con lo popular. ¡Ojo! No denostemos”. Eso me llevó a acercarme a ellos para hacer algo con su música, nos hicimos amigos. Los dirigí en el musical de la familia (“Pimpinela, la familia”, 2010) y una vez que los conocés y entendés el artista que hay detrás de ambos, entendés por qué pasa eso.
Noticias: ¿Y cuando ve algo exitoso y no le gusta ni le encuentra explicación?
Ambrosio: Con la tele me pasa eso. Por ejemplo, esa novela turca, “Las mil y una noches”, con esos planos largos. Será que la gente sigue necesitando que le cuentes el cuentito a lo Migré. Lo que no entiendo es “Bailando por un sueño” o “Gran Hermano”. Esas cosas me parecen que son de otro planeta, ni siquiera me dan ganas de analizarlos, creo que tienen que ver con el vacío, el gran vacío.
Noticias: ¿Le ofrecieron participar como jurado del “Bailando…”?
Ambrosio: Una vez, hace rato. Me llamaron para hacer las escenografías pero la premisa era cambiar rápidamente, entre bloque y bloque. Les dije: “No me necesitan a mí, poné pantallas”. Después aparecieron lo leds.
Noticias: ¿Después de “Mina… che cosa sei” y “La fiaca”, con Elena Roger va a volver a hacer algo?
Ambrosio: Somos amigas. Seguramente. Con “Mina…” explotaron Elena, Diego Reinhold y Gaby Goldman. Vamos a volver, pero esas cosas necesitan tiempo. Elena no mostró, todavía, todo lo que tiene, lo mismo que Florencia Benítez (la protagonista de “Taquicardia”, que dirigió este año). Me encanta ir a esos lugares donde no tengas una zona de confort. Esas obras que son necesidad, después no va nadie a verte, como “Mina…”. Ahora todo el mundo dice “Buenísima”, pero no había nadie. Después cuando Elena ya era conocida, hicimos cuatro funciones en el Ópera y llenamos, ya se había instalado “Mina…”.
Noticias: Viene de las artes plásticas, esa es su formación original, y no la música. ¿Cómo llega al musical?
Ambrosio: No es tan así. La música siempre estuvo aunque no para componer. Pero siempre me gustó, toqué de oído todos los instrumentos, desde chiquita. Mi aprendizaje de la música fue con la flauta traversa; estudié cinco años. Además, mis viejos son italianos y hubo música en mi casa. Mi mamá es napolitana y una napolitana que no canta, no existe. Vas a Nápoles y desde que llegás estás en un sainete. No sé en el resto de Italia pero en Nápoles, te sentás en un bar y por la ventana te encontrás con una comedia, un drama, un musical.
Noticias: ¿Qué dicen sus padres de su carrera?
Ambrosio: Familia italiana, única hija mujer entre dos varones, que estudió Bellas Artes. ¿Viste esas familias donde no importa mucho lo que la mujer haga? Te tenés que casar y tener hijos y yo de chiquita me colgaba dibujando. Tuve el tilde de la “oveja negra”.
Noticias: ¿Van a ver las obras que hace?
Ambrosio: Me costó mucho que vinieran. Recién se coparon cuando hice la trilogía de las cantantes italianas: Mina, Raffaella Carrá, Rita Pavone (“Mina…”, “Ella”,“Boccato di cardinale”). Eran las canciones de mi mamá, cómo no iba a venir. Pero cuando hacía escenografías, no. Le contaban: “Tu hija hizo tal cosa. Está buenísimo”. ¿Viste cuando los padres empiezan a valorar a los hijos por los comentarios de los amigos?
Noticias: ¿Continúa con la productora Autobombo con su hermano Maxi?
Ambrosio: Sí, hacemos el programa “Atlas, la otra pasión” (desde 2006, por Fox Sports). Tenemos ganas de armar un proyecto de autogestión porque con mi hermano la paso bomba. Es genial. Productor y chef.
Noticias: Es el menor. ¿Y el mayor?
Ambrosio: También es chef. Es mi vieja la que creó toda esto con mi papá, a los 50 años. “Vamos a hacer algo juntos” y les fue bien con el restaurante La Stampa.
Noticias: ¿Cómo se lleva con lo doméstico?
Ambrosio: Cocino muy bien. Soy un desastre con las cuentas. Soy Virgo, de repente me dan ganas y está todo impecable, de repente es un caos total. El auto es un asco, de repente está limpio.
Noticias: ¿Con quién vive?
Ambrosio: Con mi perro Javier. El matrimonio es un tema que no entiendo. Me sale mal.
Noticias: ¿Y la maternidad?
Ambrosio: En un momento soñaba con un montón de hijos. Cuando sos joven y decís “Podría ser mamá” y lo sentís, pero tomás conciencia de que le podés cagar la vida a esa criatura. Entonces no. Es un acto de maldad. Amo a los pendejos, los hijos de mis amigos tienen una pegatina conmigo. Ningún pendejo que viene a mi casa se quiere ir, pero no quiero ser responsable de traumatizar a una persona aunque le pueda dar amor.
Noticias: Tantas cosas que hace, ¿nunca tiene períodos “pantufla”?
Ambrosio: Período de mirar el techo, sí; es fundamental. Lo miro a mi perro y digo “Claro, es estar”. La conciencia de estar y disfrutar de ese estar y liberarse de tanta mierda.
Noticias: Hace rato que se habla del florecimiento de la comedia musical en el país. ¿Qué hay de verdad en eso y en la proliferación de escuelas?
Ambrosio: Es un tema que analizo porque es un fenómeno, una rareza. ¿Te acordás cuando se abrían videoclubes y canchas de paddle? Con las escuelas de musical pasa algo parecido. Un artista tiene que tener una formación integral y completa para poder expresarse con todas las herramientas del cuerpo. En ese sentido, la formación está buenísima. Ahora, odio la comedia musical típica. Les gusta a muy poquitas personas. El común de la gente odia el musical porque es ridículo que los conflictos se resuelvan en dos minutos de canción. Está bien la comedia musical para quienes les gusta, pero nosotros somos un pueblo de mucha tradición de teatro musical. Busquemos nuestra identidad y lenguaje. Siento que “Mina…” fue un punto de inflexión: cuatro chicos que hicimos algo distinto con el teatro y la música. No es una comedia musical pero es un formato posible. Hay un montón de hijitos de “Mina…” que están encontrando un lenguaje. ¿Quién te dice que algún día no vengan los norteamericanos a comprar los derechos de nuestras obras?
Noticias: Una de las críticas que recibió su gestión en el Teatro Argentino de La Plata fue “populista”.
Ambrosio: El mundo lírico es cerrado pero para mí es lo mismo montar un musical que una ópera; al contrario, me resultó más fácil. Me llamaron con el fin de llevar gente al teatro. Entonces pensás qué le gusta ver a la gente. En vez de hacer ópera contemporánea, que no va ni el loro, hicimos “Tosca”, “Carmen”, “La traviata”, los hits; se llenó y todos estaban contentos. Le da sentido a lo que hacés, es un teatro para la gente.
Noticias: ¿Por qué dijo que las vanguardias estaban fuera de moda o que ya no había más?
Ambrosio: Estamos en el Medievo, necesitamos un Renacimiento ya. Siento que es momento de que algo explote. Hay gente que puede sentirse ofendida, le pido perdón. No me siento vanguardista pero necesito ver una obra de arte que me parta la cabeza y no me ocurre. ¿Sabés con quién me ocurre? Con Puccini y Händel: me siguen partiendo la cabeza. Si eso es populista, está bueno.

 

Leni González

@LenideEscalada

 

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