Sustentabilidad / 23 de septiembre de 2016

Ética y empresas: “Contaminar menos es contaminar”

El emprendedor belga Gunter Pauli, creador de la “economía azul”, participó de Sustainable Brands y le recomendó a Macri que abandone la soja.

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Gunter Pauli

Pañales de bambú que pueden fertilizar plantaciones y dar tanta fruta que los pañales salgan gratis. Papeleras que en vez de talar árboles tomen como materia prima los desechos de la minería, y así limpien las aguas y el ambiente minero. Hongos que crecen en el café y duplican su valor. Cardos silvestres que alimentan al ganado mejor que la soja. Estas y otras mil maravillas en el cruce entre la biología, la tecnología y la creatividad son la especialidad de Gunter Pauli, el emprendedor belga que se hizo conocido en todo el mundo tras la publicación de su libro “La economía azul”, en 2010. Allí prometía que su modelo de sustentabilidad, un circuito de intercambios virtuosos basado en extraer valor de los desechos, podría crear en diez años diez innovaciones que generarían diez millones de empleos.

La semana pasada visitó Buenos Aires y abrió con una charla motivadora el encuentro Sustainable Brands, donde más de 1000 personas se reunieron para discutir el rol y la responsabilidad de las empresas ante la crisis ambiental y social. Sobre el escenario, fue directo: “Contaminar menos es contaminar; robar menos es robar”. Cargó contra el “greenwashing”, el uso cosmético de la sustentabilidad, e instó a las empresas a comprometerse realmente con el medio ambiente y al comunidad. Por la tarde, se entrevistó con el presidente Mauricio Macri y le recomendó que abandonara el modelo  de monocultivo sojero por el del cardo nativo, mucho más sustentable.

Noticias: ¿Cómo hacer para evitar el “greenwashing”, el lavado de imagen, cuando las  grandes empresas que auspician estas conferencias vienen a contar cómo es apenas menos malo lo que hacen?

Gunter Pauli: El problema es qe no se puede evitar, y no hay que intentarlo. El ser humano es inteligente, hoy tiene un concepto del branding completamente diferente. Antes la empresa tenía la capacidad de lavar nuestro cerebro, de inspirarnos para pensar de una u otra manera; ya no más. Hay una inteligencia del consumidor que está en su corazón; una vez que el consumidor ha logrado sentir al otro -ya no pensarlo-, no hay vuelta atrás. Yo lo veo en la próxima generación, que ya no acepta más; y no es que estén negativos, es que están buscando algo que les responda a ellos. Y claro que de vez en cuando necesitas a alguien que recuerde que robar menos es robar, que contaminar menos es contaminar. Tenemos que destacar la importancia de la ética; hoy todo el mundo vive con la doble moral. Y si todo el mundo lo hace, no te sientes mal. Pero si de pronto te encuentras con una o dos personas que no aceptan la doble moral, que muestran que hay una manera de hacer las cosas diferente es distinto. Nosotros demostramos con un emprendimiento de pañales de bambú, en Colombia, que el pañal puede ofrecerse gratis, y hacer árboles con manzanas con los pañales usados, en vez de convertirlos en basura. Un joven que tiene diez o quince años, que está soñando su carrera, ¿crees que está soñando con fabricar pañales con celulosa genéticamente manipulada, que genera el 6% de residuos de la ciudad? No. Una vez que sabe que hay otra manera de hacerlo, la busca.
Yo no quiero poner el dedo en el greenwashing. ¡Lo que yo quiero es dar  oportunidades que nos permitan dejar esto como algo del pasado! Ya tenemos una  nueva generación que sí tiene la conciencia, y la inteligencia. Porque la mayoría de la gente que está haciendo greenwashing creen que están haciendo bien, porque hacer menos mal es hacer algo bueno. Y yo les pego en la cara, “por favor, ¡despiértense ahora!”. Pero lo más importante es mantener el espíritu positivo: que sí se puede hacer de un modo completamente diferente.
Y lo que pasa es que cuando la gente ha saboreado lo que es posible, dar un pequeño paso para contaminar un poco menos ya no da satisfacción. En conferencias como esta, yo sé que cambio la vida de la gente.

Noticias: ¿Ha visto ese impacto en empresas grandes?

Pauli: Sí claro. La mayoría de la gente tiene que retirarse; es difícil hacerlo adentro de la empresa. Pero nosotros ya movilizamos 4000 millones de dólares para las inversiones en nuestros proyectos. No lo movilizamos de una banca ni de un fondo de inversión, sino de lo que se llama “family offices”: oficinas de familias que tienen facilidades financieras y que quieren dejar un legado, Eso es muy importante; necesitamos que la gente piense en legado; cuál es la diferencia que dejo en esta tierra. Eso es mucho más rico que pensar en el flujo de caja de los próximos tres meses.

Noticias: ¿Por qué a los directivos de las grandes empresas, digamos pañaleras, no se les ocurre querer dejar este legado?

Pauli: En las empresas pañaleras, reconozco que no pueden dejar este negocio, porque el flujo de caja es muy bueno. Han logrado que el pañal se utilice durante tres o cuatro años, ¡es una bonanza! Lo que necesito es destacar al público en general, especialmente la gente humilde, que este pañal tiene la capacidad de dar frutas gratis por el resto de la vida. Y  esta es la visión, toca a la gente en su corazón, y no tienen que racionalizarlo en un plan de negocios. ¿Quién no quiere algo diferente, mejor, para sus hijos? Tenemos que repensar la maravilla de vida que hay en esta tierra. ¿Qué tienen que ver un pañal con una manzana? Yo les explico a los niños de cuatro años lo que puede pasar con sus pañales, y están fascinados.

Noticias: ¿Cómo se hace para pasar de esa visión a una práctica real?

La única manera es inspirar a gente que dice “basta, lo hago”. No gente que dice “basta, me retiro, voy a hacer un plan de negocios para buscar financiación de un fondo”. Ellos van a fracasar. Pero la gente que dice “basta, lo hago”, lo hace. Y para esa gente, nuestra organización tiene elementos para facilitarles el proceso, para que no tengan que inventar todo. Que sí se puede hacer con bambú, y que Argentina sí tiene bambú en el norte; es un bambú con buena capacidad de absorción; algo que sí puedo procesar mecánicamente, y podemos hacer carbón vegetal de bambú; estos hornos sí ya existen, ya los montamos, en Colombia. La gente se autoselecciona, nosotros no seleccionamos a nadie; en todo caso, facilitamos todas las tomas de decisión para que se arranque. En este caso, con 100 bebés el negocio ya se hace. Con mil familias, ya tienes la necesidad de producir 2.,8 millones de pañales, ya tienes una pequeña fábrica: puedes elegir el suministro de qué material, dónde lo consigues, a qué precio. Y cuando se vende el arbolito que te da una manzana a dos o tres años, nosotros ya tenemos el modelo trabajado, por eso lo tenemos todo open source. Compartimos, porque este negocio es para compartir.

¿Cuál es el rol de las instancias de gobierno en esta transición?

Lo más importante para los gobiernos es que se den cuenta de que sí, esto es posible. Es decir que cuando tú decides como gobernante, siempre tienes que tener en cuenta un balance, porque hay muchos intereses. Pero debe tener una visión clara de lo posible; de lo posible con su comunidad, no con los inversionistas norteamericanos o chinos. Un gobernante fue elegido por la gente, y por eso está al servicio de la gente.  Yo no digo “esto es malo”, “esto no se puede hacer”. No no. ¡Todo esto es posible! Imagínate una política que por cada 5 millones de botellas de vidrio, se pone una fábrica chiquita para reciclarlo, en el centro de la ciudad. ¿Aquí no tienen basureros? ¿Aquí no tienen un problema energético? ¿Aquí no se necesita empleo? ¿Cuánto tiempo se necesita para decidir que con los primeros cinco millones de botellas hacemos una fábrica? Nosotros en un año y medio hicimos cinco fábricas en Europa. ¿Y ustedes? Porque se autofinancian: es más barato y mejor que el concreto.
Y así trabajamos en los proyectos; y el político tiene que saber lo que es posible. Yo tengo que decirle al señor presidente Macri, qué pena con usted, la soja no tiene futuro. No es porque es malo; no es porque esté en contra de los transgénicos. Porque yo soy un operador del mercado y estoy produciendo, y a 72 mil toneladas solamente en Cerdeña, con el desecho de nuestro cardo, donde ya hicimos extracción de todos los bioquímicos, y lo que me queda es alimento para ganado. Lo puedo ofrecer a la mitad del precio de la soja. ¿Usted quiere meter más soja? Bueno. Bueno. Le deseamos éxito. Pero no piense que para la Argentina es el futuro.

Noticias: ¿Quiénes trabajan en estos proyectos?

Pauli: Lo más importante es el emprendedor. El emprendedor no puede tener experiencia ni plata. Si tiene experiencia o plata, ya está corrompido. Nosotros necesitamos gente que sean librepensadores, muy libres. Y estos son rebeldes, son gente que está dispuesta a luchar y que no acepta un no. Son perseverantes; más carácter que formación.
En nuestro equipo hay 850 personas que trabajan en la implementación, y 3000 personas en investigación. Y emprendedores, 3000 solamente en la finca de hongo con café, 11 fábricas de material de construcción con vidrio, 8 fábricas de extracto de cáscara de cítricos para hacer detergente… Nuestros papeles son muy diversos, de vez en cuando somos el motor que inicia, de vez en cuando soy la mosca en la pared, que aprende.

 

 

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