Empresas / 24 de septiembre de 2016

Escorihuela Gascón: Cómo convertir el vino en dinero

La bodega crece en un mercado en recesión. Premios y una receta a prueba de crisis.

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Mantener un emprendimiento a lo largo de 132 años es un dato importante incluso a nivel internacional. Hacerlo con los vaivenes que ha tenido la política y la economía argentinas desde fines del siglo XIX es un mérito aún mayor. Escorihuela Gascón fue fundada en 1884. Como para poder dimensionarlo, por aquel entonces el país era gobernado por primera vez por Julio Argentino Roca.
Su edificio situado en el centro de Godoy Cruz, Mendoza, es un legado histórico donde organizan catas de vinos, partidos de ‘bici polo’ y donde se encuentra un restaurante con la oferta gastronómica coordinada por Francis Mallmann. El emprendimiento turístico, habitual en las bodegas de la provincia cuyana, incluye otra finca en Luján de Cuyo –Agrelo– donde se producen únicamente los vinos de alta gama. Propio al objetivo, el entorno acompaña: una cancha de polo se encuentra dentro del predio, donde se organizan torneos durante todo el año. Sin embargo, una bodega no vive del turismo.
“Es la bodega más antigua que existe en Argentina dentro de la ciudad de Mendoza”, cuenta Rodrigo Nazar, presidente de Escorihuela Gascón desde 2014 y con una larguísima trayectoria en el sector vitivinícola, al recibir a NOTICIAS en sus oficinas. Allí celebra que la empresa que dirige se encuentre “entre las diez primeras bodegas del país y entre las primeras 24 en exportaciones de vino fino”.
Cambio cultural. Nazar enfatiza que “lo interesante está en cómo fue este crecimiento hasta la consolidación de las marcas a nivel local y a nivel mundial”, dado que “el negocio histórico siempre tuvo una mirada muy para adentro”, con un mercado interno con un consumo per cápita alto. Según Nazar, “el cambio cultural y el ingreso de otras bebidas, que van de la cerveza a la cultura coctelera”, llevó a la caída del monopolio de la mesa de los argentinos, pero aún sigue siendo fundamental.
“Escorihuela tuvo siempre dos negocios dentro del mismo negocio: uno es la línea premium, y luego las líneas de negocios tradicionales, donde hay marcas antiquísimas como Carcassonne”, detalla Nazar y aclara que el antiguo vino de mesa ya no corre más: “Se lo comieron los vinos finos”.
La otra línea –premium– está compuesta por la marca Escorihuela Gascón, que tiene una oferta que empieza con Familia Gascón y llega al “tope de gama” que es el Don, “un vino de 1.400 pesos de precio de góndola”.
Coyuntura. Los vaivenes económicos que ha sufrido el país en los últimos años no han sido poca cosa para Nazar, ya que comanda los destinos de la empresa desde que la Argentina inició su largo descenso recesivo. Sin embargo, puede darse el lujo de no ver las cosas tan negras: “Las variaciones que se van dando entre el primer semestre de 2015 y el primero de 2016 indican que hay mercados claves que bajaron la demanda, como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y Brasil, pero los países asiáticos están en crecimiento, al igual que Latinoamérica. En la curva general, nosotros estamos en ascenso”.
Lo mismo ocurre en materia de mercado interno, donde Nazar reconoce que es “un año difícil”, pero que la empresa ha tenido un buen año en general. O sea, la línea premium ha crecido en comparación a 2015 y algunas marcas han sufrido más que otras. “Todos estamos esperando que esto vuelva a fluir desde el punto de vista macroeconómico y social”, sostiene Nazar y agrega: “Cualquier producto está afectado por lo que son la macroeconomía y los diferentes humores sociales. Lo que pasa es que hay momentos que, depende del nicho, un sector puede estar más afectado que otro. Hay subsegmentos del vino premium que sí han estado más afectados. No ha sido un primer semestre fácil”.
Más allá de informes de consultoras económicas y las encuestas, hay una forma más sencilla de medir la situación económica: “Hay una relación con el supermercadista, el retail y el restraurante. El gastronómico es un termómetro bastante interesante. Cuando a partir del día 20 empieza a caer el pedido, es porque la gente no está llegando bien a fin de mes y algo tiene que cortar”.
Al apuntar a esas mediciones, Nazar se muestra esperanzado ante las “señales de reactivación en lo que son los vinos tradicionales, que han remontado a partir de julio”.
Gusto argento. Ante la costumbre de los varietales y el monopolio del malbec seguido bien de cerca por el cabernet sauvignon, Nazar sostiene que “lo más importante hoy es el estilo que les da el enólogo a sus vinos: antes era más homogéneo, con el cabernet fuerte, el malbec amable y tenés chardonay mantecosos y chardonay secos”. Sin embargo, el gusto actual del argentino sigue monopolizado por el malbec. Según el presidente de Escorihuela Gascón, “en la Argentina es donde se da la cepa de malbec mejor que en cualquier otra parte del mundo”. Nicolás Catena fue el visionario que abrió el mercado argentino al mundo y cambió la ecuación para la Argentina.
De cara a lo nuevo, Escorihuela se encuentra incursionando en un mercado distinto: “Tenemos en Altamira 80 hectáreas biodinámicas, que tienen un tratamiento técnico 100% orgánico y sustentable. Es un método más tradicional, con viñedos que se defienden mucho mejor del clima, y un proceso sin madera. No es ni mejor ni peor, es un estilo distinto”, señala Nazar, para luego remarcar que ganaron el premio Winemaster Tim Atkin “con 94 puntos”. Porque no querrá decir que es el mejor,
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