Economía / 1 de octubre de 2016

Volkswagen lucha en un mercado a contramano

La venta de autos crece, la producción cae y la automotriz alemana relanza su pick up Amarok.

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El CEO de Volkswagen Argentina, Pablo Di Si.

Volkswagen, la marca de autos más vendida de la Argentina, presentará en noviembre próximo un ‘restyling’ (remodelación) de la Amarok, la primera pick up que fabricó en el mundo y que comenzó a ensamblar en su planta de Pacheco. En pleno auge de las ventas de este tipo de vehículos por las medidas del Gobierno de Mauricio Macri a favor del campo, el CEO de la filial argentina de la automotriz alemana, Pablo Di Si, admite que la crisis brasileña sigue inquietando y desconfía de los pronósticos de quienes vaticina que ya se ha terminado.
“A nosotros nos afecta mucho Brasil”, cuenta Di Si. Volkswagen, en Córdoba, cuenta con tres fábricas de cajas de cambio. Una de ellas, la de la caja MQ 200, está produciendo al 30% de su capacidad porque su mercado principal, el brasileño, caería de 3,6 millones de automotores vendidos en 2014 a 1,9 millón en 2016. En cambio, la planta de MQ 250 “funciona bien”, según Di Si, porque a las exportaciones a Europa se sumaron en 2015 las destinadas a China. Sí, a la fábrica del mundo con la que parece imposible competir. En Córdoba, la empresa alemana produce el 8% de sus cajas, unas 700.000 por año.
En Pacheco, mientras tanto, prepara el lanzamiento de la nueva Amarok, a cinco años de su debut. Tercera en el mercado argentino de pick ups, detrás de la Toyota Hylux y la Ford Ranger, su futura versión incorporará “más tecnología, mejor interior, mejor exterior, a partir de las sugerencias de los clientes”, según Di Si. Este año hará un total de 26 lanzamientos de modelos en un mercado argentino que crece 8,7%, pero en el que los patentamientos de la marca Volkswagen caen 6,9%. En cambio, la línea de lujo del grupo alemán, Audi, se expande el 16,3%.
“Después de estar cerrada la importación durante años, todos los segmentos explotan, sobre todo el premium y los SUV (utilitarios deportivos)”, cuenta el CEO de Volkswagen Argentina. “Yo pensaba que este año el mercado iba a crecer el 3%, pero está creciendo más, con ofertas y promociones. Nosotros aumentamos los precios menos que la mitad de la inflación, que ronda el 45%. Resignamos margen”, añade Di Si. Las rebajas de precios de los cero kilómetro presionan al descenso de los valores de los usados, pero estos se abaratan más lento que los nuevos. No por nada el mercado de los usados acompaña la recesión y baja 14,7%.
Las ventas internas de autos de las diversas gamas y utilitarios nuevos van a contramano de la recesión. Sólo cae  y mucho el patentamiento de camiones (-45% en el caso de Volkswagen), signo de la merma de la inversión. “Es por la recesión y la tasa de interés alta”, explica Di Si.
Pero el campo sí invierte y por eso la empresa alemana apuesta por la Amarok. “De los diez modelos más vendidos de la Argentina, dos son pick ups, eso no es normal”, destaca el ejecutivo en el bar Audi Lounge.
Pero no todo es glamour en la actualidad de la industria automotriz y de la compañía basada en Wolfsburgo. El 27 de septiembre, Volkswagen debió emitir un comunicado por el temor a nuevas multas por el fraude sobre el registro de emisiones contaminantes de sus motores diesel en Estados Unidos: “La situación financiera de Volkswagen Group aún es bastante robusta. Hoy, los ítems especiales totales vinculados al asunto del diésel suman 20.000 millones de dólares y todas las consecuencias del tema del diésel conocidas hasta ahora están cubiertas”.
En la Argentina, solo el 3% de los vehículos comercializados por la empresa Volkswagen cuenta con el cuestionado motor, pero Di Si aclara que sus emisiones respetan los estándares de la legislación local, menos exigentes que los de Estados Unidos y Europa. “Pero estamos empezando una campaña de servicio a fin de desactivar el software de los autos con ese motor en la Argentina”, agrega el CEO.
Volkswagen y el resto de las diez terminales ensambladoras radicadas en el país están preocupados además por la caída del 13,1% de la producción, como producto del descenso del 30,5% de la exportación. Es que el 76% de los vehículos exportados por la Argentina va al recesivo mercado brasileño.
La compañía alemana ha dispuesto la suspensión durante 20 días hasta fin de año de 550 operarios en Córdoba. “En Pacheco, por ahora no hay suspensiones”, aclara Di Si. Además, a principios de año la filial argentina impuso un programa de retiros voluntarios a los que se acogieron 500 empleados. “Los hicimos cuando pensábamos que el mercado interno iba a estar peor y ante el sobrestock en Brasil”, explica el CEO.
Aunque algunos economistas anticipan que la economía brasileña ha dejado de caer, Di Si opina distinto: “No veo nada de recuperación. Quizás el año próximo habrá algún ligero rebote”. El gigante sudamericano intenta sostener sus fábricas vendiendo a la Argentina, destino de cuatro de cada cinco de sus automotores exportados. Las terminales brasileñas están excedidas en el cupo de ventas a la Argentina, pero el Gobierno de Mauricio Macri  y el de Michel Temer acordaron en junio pasado que el comercio de vehículos se compensara a lo largo de los próximos cuatro años, en lugar de año por año, como hasta entonces.
En el mundo se habla de los autos con piloto automático, pero Di Si descree que esa evolución llegue pronto a la Argentina: “Hay que ver a qué velocidad y dónde aparecen. Para eso necesitás un ecosistema que funcione. Por ejemplo, para el detector de carriles necesitás una infraestructura en el país”. En cambio, considera que la tendencia en el mercado local es a la conectividad de toda la gama de productos, incluido el Gol.

 

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