Showbiz / 5 de octubre de 2016

MMA para todos: el club de la pelea enjaulada

Varios eventos compiten por la escena de las artes marciales mixtas en Argentina. Mejora en escenarios, producción, premios y recaudación.

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Cubrí las primeras peleas de vale todo hace más de una década, allá por el 2003. Por entonces no se hablaba de MMA (la sigla en inglés para Artes Marciales Mixtas) ni de UFC (Ultimate Fighting Championship, la franquicia número uno en el rubro). Muchas de las peleas no se daban en el ahora clásico octógono (el ring del MMA), y la jaula que reemplaza a las cuerdas del boxeo, era sólo para los eventos pro. Los peleadores llegaban de otras disciplinas, desde la lucha grecorromana hasta el karate, y se batían en sangrientos duelos ante un público que festejaba -muchas veces borracho-, la carnicería.
Cambió todo desde entonces, aunque la adrenalina y cierto morbo violento siguen intactos. Si lo de hace una década era para reductos under más parecidos al “Club de la Pelea” de David Fincher (1999), hoy las peleas de jaula (término que no gusta y fue reemplazado por la sigla MMA), tienen los mejores escenarios, producciones de primera, y la cobertura de los medios más importantes.

 

Arena y Cage

Agustín Vila, hijo de Daniel Vila, presidente de grupo UNO, dueño de América TV y Radio La Red, fue uno de los responsables de que las MMA pegaran el salto en nuestro país. El canal había llegado antes a un acuerdo con la UFC para transmitir sus peleas, y sobre esa base, se creó un producto propio: el Arena Tour. El primer evento tuvo lugar en La Rural, el 7 de diciembre de 2013. Por primera vez jaula, camarines, tarimas, pasarelas, pantallas, luces, sonido, efectos especiales, plateas y VIP eran de primera calidad. Y sumaba una pelea co-estelar a cargo de Nazareno Malegarie, el peleador argentino que hacía su carrera en el exterior (Brasil y EUA) y nadie había visto más que en la pantalla de TV (tenía contrato con Bellator). El segundo Arena Tour fue el 22 de marzo de 2014, esta vez en el Luna Park (con peleadores de Brasil, Chile y Perú), pero fue el tercero, el 13 de agosto de 2014, que marcó un salto cualitativo. Y el 4 de noviembre próximo tendrá su octava edición (desde el segundo certamen se mudaron al Luna Park, aunque han tenido ediciones “federales” en Mendoza y Córdoba). Con bolsas de premios cada vez más grandes, entradas que van de los 300 a los 1000 pesos (con más de 7000 localidades vendidas por evento), y mesas vips en un sector esclusivo, el Arena Tour atrae a peleadores y público de todas partes de Sudamérica. Y ya tiene émulos.
El próximo 15 de octubre, en el Estadio Ferro, tendrá lugar la segunda edición del Cage League Championship. La primera edición se realizó el pasado 9 de julio en el Estadio Malvinas Argentinas, con una inversión cercana al $ 1.700.000 pesos, y una asistencia de dos mil personas. Entonces no hubo premios para los luchadores (todo fue por la gloria), pero esta segunda edición entregará bonos a la mejor pelea, al mejor knock out y la mejor sumisión de la noche ($ 3000 a cada una). Y se pondrá por primera vez en juego el título CLC en la pelea estelar que contará con Fernando “Pitbull” Martínez, uno de los argentinos que combate en Bellator (la B del MMA, franquicia fundada en 2008 por Bjorn Rebney, con sede en Newport Beach, California). El Polaco (el pope cumbiero que baila en ShowMatch) cerrará la noche con un show en vivo: MMA y reggeaton -o cumbia por estos lares- van de la mano en la propuesta.

 

El boom UFC

La Ultimate Fighting Championship (UFC) es la mayor empresa de artes marciales mixtas, y una de la franquicias deportivas más rentables del mundo. Creada en el 2000 por los hermanos Fertitta con una inversión inicial de dos millones de dólares, se vendió este año por 2000 veces esa cifra: el grupo de entretenimiento WME/IMG pagó unos USD 4 mil millones, cifra récord para la venta de una franquicia deportiva (el Manchester United se vendió por USD 1.470 millones). La razón detrás de tamaña cifra está dada por su crecimiento: hoy es la quinta franquicia deportiva más vista en Estados Unidos, sus peleas son transmitidas en más de 150 países (y vistas por más de 863mil personas, con un crecimiento de año a año que ronda el 20%), y sus eventos en vivo reunen a más de 20mil personas (generando una ganancia en puerta de más de USD 8,8 millones). Aun lejos de los combates estelares del boxeo en las recaudaciones del payperview (1,65 millones de dólares fueron las ventas del pago por evento para el UFC202 en septiembre), acorta las distancias generando sus propias estrellas: Ronda Rousey, Conor McGregor y Jon Jones. La primera, que fue tapa de Sport Illustrated este año en su edición trajes de baño, perdió el título pero volvería a pelear pronto. McGregor recuperó el título recientemente y se llevó un millón de dólares (sin embargo la mayor parte de los peleadores de la UFC ganan entre 12 y 95mil dólares por combate). Además suena ya como estrella de acción en el cine y los videojuegos: es la cara del último Call of Duty. Y el semipesado Jones es la leyenda negra del deporte, y tiene atrás a marcas como Nike y Gatorade.
Bar MMA. Mientras Tapout (empresa dedicada a la venta de insumos deportivos) promociona su plan de entrenamiento MMA a través del “Llame Ya” (para quienes buscan una opción superadora al Crossfit en intensidad), UFC desembarca en la región con su propia línea de gimnasios: ya están en Chile (la cadena Energy sumó la línea UFC con una inversión de 8 millones de dólares), México y Perú. En Argentina, por ahora nos conformamos con verlo por la tele, en casa o desde algún bar: Barbas, en Palermo, es la meca (Humboldt 1879). Ahí, cada fin de semana se pueden ver los eventos completos (preliminares, main card y más), de ligas como UFC, Bellator y otras. “Creo que somos los únicos que pasamos todo. Lo hacemos en HD, tenemos carteles de UFC que nos trajeron de EE.UU., fotos de peleadores, todo está ambientado. Es un sport-bar, pero nos enfocamos en MMA”, explica Sebastián Serena, uno de los dueños. Su socio, Diego Caso, se entrenó más de cinco años y hasta llegó a enseñar este deporte. “Yo practiqué un tiempo boxeo y muay thai, pero nunca peleé”, cuenta Serena, quien confesó que la idea de un bar así se fue gestando por sus experiencias a la hora de perderse las noches de UFC. “En los últimos años no teníamos dónde ver los eventos. Terminábamos en Internet y con baja calidad”, recordó.
El fin de semana de la apertura del local, en diciembre de 2015, en Barbas ofrecieron UFC 194, cuya pelea principal fue la de Conor McGregor y José Aldo (ganó el irlandés en apenas unos segundos). “Pasamos el evento y vino mucha gente”, explica. El bar ofrece comida gourmet y diez canillas de cerveza artesanal.
Las noches más atractivas, con peleadores populares en la cartelera, sólo se consigue lugar allí con reserva y pagando una consumición mínima de quinientos pesos. “Lo hacemos así porque las veladas son muy largas (de 19 a 3 AM) y estamos esas horas con el mismo público. Es lo normal que consumiría una persona cuando está tanto tiempo en un lugar. No queremos que alguien venga y se quede toda la noche tomando una gaseosa, sino que sea un público al que le interese el deporte, y quiera pasarla bien entre amigos”.

 

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