Música / 7 de octubre de 2016

Tangó Tangó

El acordeonista Richard Galliano estuvo en Buenos Aires para brindar un homenaje al compositor argentino Ástor Piazolla.

Por

Richard Galliano se reconoce discípulo de Ástor Piazzolla. Porque fue su amigo, porque se frecuentaron mucho mientras el argentino vivía en París, porque recibió sus consejos, porque aceptó la sugerencia de emprender cambios con el vals musette como él había hecho antes con el tango, porque adoptó unas cuantas de sus músicas para sumarlas habitualmente a su repertorio.
Esta vez, este virtuoso acordeonista nacido en Cannes llegó prácticamente solo, para hacer un concierto en el CCK. Apenas lo acompañó un violinista, su compatriota Bertrand Cervera. Y eligió para el final de su concierto sumar a un trío argentino para el momento más rioplatense.
Artista con muchas facetas, Galliano se mueve centralmente en el vals y otros ritmos ternarios. Pero así como se enamoró de las obras de Piazzolla, trabajó con los artistas más diversos, instrumentistas y cantantes, y en tal sentido pasó de la música de su país al jazz y de la “chanson française” a la música clásica o a la balada de los Estados Unidos.
Lo de Buenos Aires, en este caso, arrancó con una extensa sección solista, en la que el acordeonista repasó títulos propios, improvisó, homenajeó a Piazzolla con “Adiós Nonino”, “Chiquilín de Bachín” y “Libertango”, fue dulce “cantante” –con un instrumento a botones de muy alto nivel que domina a gusto– o virtuoso acrobático.
Sumó luego el violín de Bertrand para algunas otras composiciones; entre ellas una “Siciliana” de Johan Sebastian Bach. Y finalmente convocó al pianista Nicolás Guerschberg, al contrabajista Juan Pablo Navarro y al baterista Daniel “Pipi” Piazzolla para lo que sería un cierre muy potente. Con este brillante trío local, hizo una pieza jazzística de su pluma, “Spleen”. Y ya en formato quinteto entregó muy buenas versiones de “Otoño porteño”, “Verano porteño” y, sobre todo, de “Oblivion”, en una interpretación de antología. Para el cierre quedaría el “Tango pour Claude”, otra vez de Galliano, que el grupo dedicó a la viuda de Ástor Piazzolla presente en una sala colmada y muy entusiasta.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *