Teatro / 13 de octubre de 2016

Deseo: Inquietante propuesta

De Miguel del Arco, con Julieta Ortega, Alejandro Paker, Juan Gil Navarro, Moro Anghileri. Dirección: Alejandra Ciurlanti. Metropolitan Citi, Av. Corrientes 1343.

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★★★ Actor, escenógrafo, guionista, adaptador, dramaturgo, director de escena: Miguel del Arco (1965) es una de las grandes personalidades del teatro español reciente. Tres años atrás estrenó su obra “Deseo”, donde se advierten ecos de ilustres predecesores como Marivaux (“La disputa”), Choderlos de Laclos (“Las relaciones peligrosas”) y Sade (“La filosofía del tocador”). Si bien la pieza no alcanza la hondura de los ejemplos mencionados, aquí también encontramos entre los protagonistas, a personas de buen pasar económico, carentes de límites, cuyas naturalezas guían sus emociones y acciones, sin importar las consecuencias.
La prudente y recatada Ana (Julieta Ortega) está casada con el intelectual Manuel (Juan Gil Navarro) y aunque fantasea con la posibilidad de alguna aventura extra matrimonial, jamás se lo permitiría. Su contrapartida es Paula (Moro Anghileri), compañera del gimnasio, promiscua e impulsiva, quien no duda en contarle sus andanzas sexuales. También le formula una apuesta riesgosa: en la seguridad que ningún hombre se resiste a su seducción, le propone que los tres compartan todo un fin de semana, fuera de la ciudad, en la casa de la pareja, para poner a prueba al virtuoso marido. Pero la imprevista presencia de Teo (Alejandro Paker), amigo del matrimonio, altera el desafío.
La obligada convivencia en ese ambiente alejado, más el alcohol como catalizador, enrarecen el clima, no exento de genuino humor, y la rueda de los acontecimientos se vuelve imparable, al punto que nada será lo que aparenta. El argumento y su ambiguo final demuestran que el sexo puede utilizarse como arma de provocación y dominación, sin embargo en ese juego sugerente, tanto el cazador como su presa, están condenados, de antemano, a la destrucción.
La directora, Alejandra Ciurlanti, cuenta con un calificado cuarteto actoral y el siempre magnífico ámbito escenográfico de Alberto Negrín, pero no logra exponer del todo el cinismo y crueldad que emanan del texto. Quizás por eso Paker se desempeña con corrección; en tanto, Gil Navarro, Anghileri y Ortega resultan mucho más convincentes al encarnar sus atribuladas y complejas criaturas. 

 

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