Restaurante / 14 de octubre de 2016

Alo’s: Ejercicios sobre el buen gusto

Alo’s. Avenida Alte. Blanco Encalada 2120, Boulogne Sur Mer 1609, San Isidro. 4737-0248 / 4737-1246. Cocina de producto. De lunes 9 a 17. Martes a sábados 9 a 23.30. Reservas. Tarjetas. Precio promedio: $ 500.

Por

Cuando abrió hace unos años, no pensé que Alo’s fuera a sobrevivir. Su cocina de movida me pareció excelente pero La Horqueta me resultaba un lugar remoto. Pura ignorancia de peatón: está a un paso de zona norte (donde además todos tienen auto). Alo’s no sólo no cerró, sino que empezó a estar en boca de todos, probando que un buen concepto y un buen sabor, juntos, trascienden fronteras.
La Horqueta es el barrio donde nació el chef Alejandro Féraud, Alo para su familia, y allí fue donde instaló su restaurante. Féraud se formó en la cocina francesa y, con ese rigor, hace funcionar su bistró. Su fórmula es simple: los productos de estación, muchos de ellos cultivados en la casa, son los que mandan. Alrededor de ellos se prueba, se combina, se arriesga, se juega. El resultado es una cocina que, ya desde la carta, despierta curiosidad.
Las combinaciones son un fuerte:chorizo de conejo, con salsa yucateca picantita, zanahorias y quinotos (gran contrapunto dulce-ácido); el ciervo ahumado con jalapeños manzana y chucrut; los lingüini de cacao puro (apenas dulce) con ragout de liebre y mandarinas; huevo de pato con jamón, puré de arvejas y puré de alga kombu; y la original pascualina de acelga (deconstruida, la masa hojaldrada por un lado, el huevo por el otro y las acelgas en varias texturas, entre ellas, los tallos pelados y fritos).La “cocina salada”, puede pedirse en tamaño entrada o plato principal, y lo mejor es probar de todo.
La “cocina dulce”, a cargo de Yamila Di Renzo, continúa con la aventura del sabor. Helado de pomelo, brownie de chocolate blanco, crema de arvejas y menta (si, como parte de un postre: el sabor es suave y agrega una textura interesante al cítrico). Los postres tienen la cantidad indispensable de harina y azúcar, para que se luzcan el producto.
La barra sobre la cocina abierta es un lugar estratégico para vivir la experiencia. Los aromas, los colores y los movimientos precisos del emplatado pueden tener un efecto hipnótico pero, en un bocado, el sabor de impone. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *