Personajes / 15 de octubre de 2016

John Malkovich: “Por suerte tengo una mirada muy femenina”

Llega al país con una obra de Sabato. Tiene marcas de ropa y de vinos y acaba de filmar una película que no se verá en 100 años.

Aunque a un océano de distancia, es imposible no ponerse ligeramente inquieta ante esa voz envolvente, entre cascada y orgásmica, que sabe jugar con las pausas como una sutil versión del hablar maquiavélico de Hannibal Lecter. Susurrante y entrecortado, John Malkovich da un poco de miedo, pero seduce con ese límite entre el desborde contenido y una intelectualidad superior. Arrastra fama de ser un personaje extravagante y escalofriante gracias a esos hombres oscuros que encarnó: el asesino psicótico en “En la línea de fuego”, el especulador Valmont en “Relaciones peligrosas” y en ese juego bizarro de sí mismo en la película de culto “¿Quieres ser John Malkovich?”, que estableció su status de ícono.
Artista todo terreno, puede participar en superproducciones hollywoodenses así como ponerse a las órdenes de cineastas de nicho minoritario. Su efervescencia juvenil se diversificó en una fuente ilimitada de dones artísticos: desde la actuación, dirección y producción en cine y teatro, la colaboración con artistas de distintas disciplinas como el proyecto con el fotógrafo Sandro Miller, donde recreó fotografías icónicas de personajes como el “Che”, Marilyn Monroe o Einstein, pasando por la cocina, la vitivinicultura, la jardinería y hasta la moda, con la línea de ropa masculina Technobohemian, que él diseña. “Esa fama de intérprete intelectual no es más que eso, fama. Me gusta leer y estoy al día de lo que sucede en el mundo, pero soy un actor, nada más que eso”, admite con humildad el hombre con casi un centenar de films en su haber, nacido en un pueblo de Illinois. Su engañosa fama de actor europeo procede de sus ancestros croatas, de los 15 años que vivió con su familia en una granja en el sur de Francia (hasta que la feroz política impositiva gala lo forzó a exiliarse), y de las innumerables veces que trabajó en el viejo continente.
En los próximos días viaja a la Argentina para estrenar tablas con “An Evening with John Malkovich”, obra magistral basada en los textos de Ernesto Sabato, acompañado por el concierto para piano y orquesta de Alfred Schnittke, y fragmentos de “Wise Thoughts”, de Tolstoi.
Noticias: Viene a Buenos Aires y a Mendoza. Dicen que eligió esa provincia porque es un especialista en vinos.
John Malkovich: No soy un especialista, simplemente me gustan los vinos. Hacemos cabernet, pinot noir y rosé en nuestra granja en Luberon, Francia. Pensé que iban a ser terribles, pero son bastante buenos. Los exportamos con la etiqueta LQLC. Mi mujer se encarga de todo. Mi tarea es más fácil, sólo los bebo.
Noticias: ¿Por qué eligió a Sabato? ¿Cuál fue su conexión con “Informe sobre ciegos”?
Malkovich: Es un libro que me encanta, de un autor que respeto mucho. Tiempo atrás compré los derechos para hacer la película, pero no tuve eco. Hace un par de años, Ksenia Kogan, una conocida pianista rusa, me sugirió hacer alguna colaboración artística y me vino a la mente “Informe sobre ciegos” como la mezcla ideal para esa obra musical. Es intensa, casi paranoica.
Noticias: No es la primera vez que presenta esta puesta. Pero es diferente hacerlo en el lugar donde se originó el relato. ¿Qué espera del público argentino?
Malkovich: Será interesante porque el público ha leído el libro y Sabato es poderoso en su cultura, pero no tengo expectativas sobre cómo responderán. Por un lado, quiero sorprenderme y por otro, la obra está en inglés y quizás les llegue diferente. Sé que Sabato desgraciadamente nos dejó pero me hubiera encantado tenerlo para saber qué le pareció. ¡Hubiese sido genial!
Noticias: Pero está su hijo, Mario Sabato, que es director de cine.
Malkovich: ¡Qué bueno saberlo! Me encantaría que pudiera ver la obra, y me dijera si a su padre le hubiese gustado. Me gustaría invitarlo…
Noticias: Ha producido casi una docena de películas, muchas (“Juno”, “Ghost World”, “Jóvenes adultos”) están dirigidas a un público juvenil. No parece muy Malkovich…
Malkovich: ¿Que es muy Malkovich? ¡Ni yo lo sé! (risas). Tengo dos socias, y aunque no fue intencional hacer películas para un público específico, como tenemos hijos y nos enfocamos en ellos desde que nacieron, quizás eso nos influyó al elegir nuestro material.
Noticias: Está rodeado de mujeres poderosas.
Malkovich: ¡Así me gusta! Pero no puedo negar que por suerte tengo una mirada muy femenina.
Noticias: Está filmando casi tres películas al año, pero siempre se guarda su tiempo para el teatro.
Malkovich: Las tablas fueron mi primer amor. Pero descubrí que mi función favorita es dirigir teatro. Todo lo que hago me entusiasma. Soy un tipo con gustos variados. No me gusta probarlo todo, pero si probar muchas cosas. Siempre tuve el privilegio de poder elegir.
Noticias: Dicen que cada función suya es diferente, ¿le gusta improvisar?
Malkovich: Lo que hago es revisar el texto cada noche y reajustar la siguiente actuación. Siempre hay algo nuevo.
Noticias: ¿Qué busca provocar con su obra?
Malkovich: No sé si me interesa provocar. Nunca fue mi estilo ir por ese lado, aunque mis acciones parezcan “avant garde” o sofisticadas. Ofrezco una obra de calidad y estoy seguro de que en la Argentina tendrá una atracción particular.
Noticias: El año pasado presentó en el Festival de Cannes una película escrita y protagonizada por usted y dirigida por Robert Rodriguez que recién podrá ser vista dentro de 100 años. ¿Cómo es eso?
Malkovich: ¡Qué locura! La idea surgió a través de la hija de la familia de Rémy Martin, que elabora un coñac Louis XIII que se añeja 100 años antes de ponerse a la venta. Ellos se acercaron con esta idea increíble sobre lo que se cree que será el mundo en el futuro, pero que no podrá ser vista hasta el 18 de noviembre de 2115. Está guardada en una caja de seguridad en Cognac, pero tenemos los tickets para nuestros nietos.
Noticias: Actor, productor, director, empresario, creativo… Un hombre del Renacimiento.
Malkovich: Puede ser, ¡pero es más benigno vivir en esta época! No sé cómo me hago cargo de todo. No tengo ningún talento pero el secreto está en la capacidad de enfocarme en lo que estoy haciendo. No deseo estar en París cuando estoy en California.
Noticias: Mucha humildad para alguien que no ha dejado arte sin tocar.
Malkovich: Tengo empuje, me lleva a sacar lo mejor de mí, pero soy cero ambicioso. La ambición es la necesidad de probarles algo a los demás más allá de lo que hagas. Eso no soy yo.
Noticias: Después de más de una década en Francia, no suena entusiasmado de vivir nuevamente en los Estados Unidos. ¿Extraña el glamour europeo?
Malkovich: No lo extraño porque paso mucho tiempo trabajando en Europa. Viví casi la mitad de mi vida allí. Acabo de terminar de filmar una película en Polonia. Allí tengo mi línea de ropa, mi restaurante en Portugal y estuve cuatro meses instalado en mi casa de Provence.
Noticias: Justo en un año de elecciones estará afuera, ¿le interesa la política?
Malkovich: Para nada. No soy ni republicano ni demócrata. No voto desde 1972, cuando estuve en la campaña de McGovern. Las ideologías ciegan a la gente. No soy un fan del sistema político que no hace la vida más sencilla a los ciudadanos, sino se involucra en absurdas luchas partidistas que no tienen que ver con el interés general. La política tal y como está planteada es inútil y como no es obligatorio votar…
Noticias: ¿Seguirá viviendo en los Estados Unidos, gane quien gane?
Malkovich: Soy un hombre del medio oeste así que esa cosa de Nueva York no es para mí. Pero no me afectará porque últimamente estoy en ruta. Agradezco ser un nómade.

 

Gabriela Picasso

 

Más sobre la actuación de Malkovich en Buenos Aires:

Una noche con John Malkovich

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *