Libros / 16 de Octubre de 2016

Interestatal: la vida familiar como pesadilla

Novela de Stephen Dixon. Eterna Cadencia, 478 págs. $ 350.

Por

★★★★ Un padre viaja en un auto con sus dos hijas pequeñas, sobre la Interestatal del título. Se les acerca otro auto, donde van dos hombres. Después de emparejarse durante kilómetros, el que hace gestos incomprensibles baja la ventanilla y agita un revólver. De pronto dispara, y una de las niñas (la más pequeña) muere. Eso ocurre apenas comenzado el relato. En el primer capítulo se describe con minucia el dolor y sobre todo la desorientación del padre, sólo obsesionado por vengarse. De hecho se lo sigue a lo largo de toda su vida, incluyendo las consecuencias sobre su relación con la otra hija.
Siguen 7 capítulos (o partes) más: “Interestatal 2”, “Interestatal 3”, y así sucesivamente. En cada uno la violencia gratuita y trágica, tan norteamericana, se repite una y otra vez. Varía lo que sigue. En el segundo bloque, por ejemplo, deriva hacia un hospital. Pero la muerte de la niña se repite. Sólo el último, “Interestatal 8” se aparta (o aparta al otro coche) antes del desastre.
El mismo sello ha dado a conocer antes dos libros de cuentos del mismo autor: “Calles y otros relatos”, “Ventanas y otros relatos”. Ambos revelaron un nombre importante, casi del todo desconocido con casi 80 años, de la narrativa estadounidense. Ahora da a conocer esta novela de casi 500 páginas. En las entrevistas difundidas contó cómo su relativo aislamiento es una actitud elegida, necesaria según él para mantener la visión limpia para elaborar su obra. Además uno se entera de que también tiene dos hijas, y que les ha aconsejado no leer este libro.
Cada uno de los capítulos describe a ese padre como alguien que duda, que decide a veces mal, que avanza y retrocede. A su vez la repetición del acto central le da al relato un sesgo claramente experimental. El problema es que la carga del hecho, al describirse con minucia psicológica en sus efectos, resulta una especie de calvario para el lector (incluso si no ha leído las entrevistas). Conviene avisar entonces que emprender la lectura, y sobre todo seguirla después del segundo capítulo, requiere una decisión especial, ante los efectos demoledores de un acto siniestro, ejecutado y descripto una y otra vez, como una pesadilla. Es un acto que destruye a una familia en el mismo instante en que ocurre, y que vuelve, definido y letal.

 

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