Personajes / 17 de octubre de 2016

Marilú Marini: “La terapia me salvó de mí misma”

Artista exquisita e intensa. Los elogios y los pies en la tierra, el amor después de 27 años y la vida en París luego de los atentados.

Pide disculpas un par de veces por el cambio del lugar de encuentro. Suena sincera, como si no le cupieran las imposturas. Es una artista superlativa, sin embargo se comporta con la sencillez y la humildad de los ignotos. A veces sonríe y parece una nena, tiene una expresión infantil, de picardía. Pero uno sabe que detrás de esa máscara hay una mujer intensa. Puede decir alguna palabra en francés, producto de sus cuatro décadas viviendo en París, pero mantiene bien arraigadas sus raíces argentinas.
“Marilú es teatro. Es el amor hecho escena. Una niña que, de manera inocente, se roba todas las miradas y una hechicera que nos cautiva para siempre. Es alguien inolvidable”. Semejante devoción proviene de Santiago Loza, autor de “Todas las canciones de amor”, la obra que protagoniza Marilú Marini y dirige Alejandro Tantanián, con reconocimiento de crítica y público (Paseo La Plaza, hasta el 30 de octubre). La actriz también dejó su particular impronta en “Silencios de familia”, el unitario de Pol-ka que acaba de finalizar, donde interpretó a la madre del personaje de Adrián Suar. Y, antes de regresar a París, participa en la filmación de la película “Los que aman, odian”, dirigida por Alejandro Maci y protagonizada por Guillermo Francella y Luisana Lopilato, que se estrenará el año próximo.
Noticias: ¿Qué siente cuando lee comentarios tan elogiosos sobre usted y su trabajo?
Marilú Marini: No leo las críticas mientras la obra está en cartel, recién cuando termina. Cuando actúo estoy en un estado bastante frágil y permeable, entonces no quiero dejarme penetrar por cosas que, aunque sean maravillosas, me dan vergüenza, me ponen incómoda o me desequilibran. Si pudiera aceptarlas tranquilamente las leería,  pero a veces me perturban demasiado. Prefiero quedarme en una burbuja. En esos momentos, sólo puedo escuchar a mis compañeros y colegas.
Noticias: ¿Pero usted es consciente de su talento, de la calidad de su trabajo?
Marini: No sé si tengo talento, sé que trabajo. Trabajo sobre mí y para que mi cuerpo esté disponible y entrenado. Jorge Luz, un gran maestro que tuve, siempre decía: “Nunca me la creí”. Una frase muy importante para los que ejercemos esta profesión.
Noticias: ¿No es difícil tener los pies sobre la tierra con tantos reconocimientos?
Marini: No sé. Quiero seguir trabajando para que mi trabajo esté vivo y para eso hay que tener constancia y disciplina. Lo que estoy aprendiendo es que esa disciplina no sea tan rígida y prusiana. Estoy un poco menos obsesiva y trato de disfrutar un poco más. Es abandonar esa vieja escuela, esa cosa judeo-cristiana de pagar no sé qué culpa, donde si no hay sacrificio y sufrimiento, no vale. Una estupidez total.
Marilú Marini comenzó su carrera como bailarina y participó en el mítico Instituto Di Tella. A fines de 1975 se instaló en París y realizó numerosos trabajos con Alfredo Arias y el grupo TSE. Desarrolló una extensa y prestigiosa trayectoria como actriz, destacándose en teatro y cine, y recibió cantidad de premios y reconocimientos. Entre ellos, la Orden de las Artes y las Letras en Grado de Comendador que le otorgó el gobierno Francés.
Noticias: Usted dijo que es una persona alegre que se angustia mucho.
Marini: Tengo buen carácter y estoy contenta de vivir y con lo que me toca vivir. Soy optimista, pero a veces me viene el miedo de no poder llegar a hacer ciertas cosas. También, me angustia tener contacto con la autoridad, con el poder. Me refiero a autoridades administrativas, institucionales. Me da no sé qué pedirle una entrevista a un director cultural para contarle un proyecto. Me parece que no tengo acceso a eso, como si fuera una niña chiquita que no tiene derecho a pedir o a discutir de igual a igual con el padre o la madre.
Noticias: Una niña que se permite jugar.
Marini: Sí, soy bastante infantil. Mis prioridades no son las pragmáticas, son un poco estrafalarias. Lo bello, lo agradable, lo que me da placer, todo eso lo pongo por encima de lo que útil, de lo práctico. Hoy tenía miles de cosas que hacer, pero lo primero que hice fue cambiarles el agua a las flores y regar las plantas. No puedo dejarlas solitas, tengo que cuidarlas.
Noticias: Alguna vez me contó que era tímida y pudorosa.
Marini: Pudorosa sigo siendo. Tímida, un poco menos. Tal vez, como estoy más vieja, me animo a decir más cosas de frente.
Noticias: ¿Le preocupa el paso del tiempo?
Marini: Me preocupa que pase bien, que el funcionamiento físico y mental sea el mejor posible. Me da miedo el deterioro.
Noticias: Siempre se la ve muy bien. ¿Le presta atención a la imagen?
Marini: Me propongo estar bien, cómoda, de una manera que me represente. A veces me produzco un poco y otras, salgo con un pijama y un saco a tomar café a la esquina de mi casa.
Noticias: A diferencia de otras colegas suyas, no intenta borrarse las arrugas.
Marini: Me cuido la piel –en París tengo una señora que hace masajes y es bárbara– pero he dado tanto por estas arrugas, no sé si borrármelas. Me da miedo perder algo de mi personalidad. Tengo un rostro muy móvil y no quisiera perder esa gestualidad, esa máscara.
Noticias: Más allá de la profesión ¿en qué momento de su vida está?
Marini: Me siento muy bien, tengo mi esposo, mi hija (es hija biológica de su marido) y mis dos nietos en París y mi hermano y mis sobrinos, a los que adoro, acá. Ser abuela es bárbaro porque uno tiene conciencia de la trascendencia. Te da la sensación de que sos infinito y que vas a seguir acá presente.
Noticias: ¿Cuánto tiempo lleva con su marido (el actor argentino Rodolfo de Souza)?
Marini: Hace veintisiete años que estamos juntos.
Noticias: ¿Cómo es el amor después de veintisiete años?
Marini: Muy bello e intenso. Tuve la suerte de tener un real encuentro con Rodolfo. Es un hombre extraordinario y yo sigo queriéndolo intensamente. Pero requiere mucho trabajo mantener una relación viva y coherente. El amor se construye día a día. También discutimos y nos agarramos de los pelos, no todo es color de rosa ni un cuento de hadas, pero en esas diferencias el amor sigue estando vivo.
Noticias: ¿Sigue haciendo terapia?
Marini: Sí, en París me atiendo con una psicoanalista argentina. Estoy con ella hace 35 años y voy todas las semanas.
Noticias: ¿Para qué le sirvió esencialmente?
Marini: Para salvarme de mí y de toda la trama que uno establece a través de las complicaciones de carácter y de personalidad. Para poder encontrarme con mi trabajo y con la gente que quiero. Y para poder entenderme, sobrellevarme y aceptarme.
Noticias: Debe ser una persona muy sensible también.
Marini: Sí, la sensibilidad es un arma de doble filo. Es maravillosa para adentrarse y descubrir cosas, pero también se siente de una manera muy intensa. Para un artista es bárbaro, pero para la vida cotidiana, a veces es complicado.
Noticias: Usted dijo que siente una felicidad enorme en el escenario, que nunca saldría de allí.
Marini: Es uno de los lugares donde me siento más libre, pero también más llena de responsabilidades. Muchas veces se presentan problemas cuando uno está en escena y hay que resolverlos sin pensar.
Noticias: “Todas las canciones de amor” parece una obra muy disfrutable.
Marini: La disfruto muchísimo. Lo fantástico del texto de Santiago Loza es cómo él presenta a mi personaje –el arquetipo de la mujer de barrio, de clase media, muy simple, cotidiana, casi gris podría decir– y cómo nos devela su mundo interior, sus fantasías, sus reflexiones, los lugares donde ella se deja ir. Además está la dirección de Alejandro Tantanián, una persona tan abierta, inteligente y sensible del hecho teatral.
Noticias: También tuvo su personaje en “Silencios de familia”, esa madre medio volada, infantil.
Marini: Sí, pero con experiencia de calle. Una madre que sabía de lo que hablaba, que sabía por dónde iba a transitar su hijo y que quería cuidar y acompañar a sus nietos cuando se estaban lanzando a la vida. Fue una experiencia muy linda, con un grupo muy lindo y esos textos de Javier (Daulte) que nos dieron la posibilidad de trabajar de una manera interesante.
Noticias: ¿Hasta cuándo se queda en Buenos Aires?
Marini: Hasta el 8 de noviembre. Llegué en febrero, hace mucho que estoy acá. Ya estoy extrañando a mi familia. Por suerte Rodolfo vino un tiempo y pudimos estar juntos.
Noticias: ¿No extraña París?
Marini: Por supuesto, París es una ciudad muy bella y tengo la suerte de vivir en un lugar fantástico. Además tengo toda mi historia allá. La quiero a Francia, ha sido muy generosa conmigo. Pero lo que más extraño es no poder estar con mis nietos, mi marido y mi hija.
Noticias: Son tiempos difíciles en Francia. ¿Cómo cambió la vida cotidiana a partir de los atentados y de la posibilidad permanente de otro ataque terrorista?
Marini: Todo esto produjo mucha tensión, miedo, angustia, una tristeza profunda, una sensación de barbarie, pero también la gente reaccionó para no dejarse abatir y poder continuar con su vida. Es la única respuesta que uno puede tener. A mí me ayudó el trabajo, fue mi refugio. Lo peor es dejarse ganar por los a priori, por demonizar a todos los musulmanes. No todos son integristas y amalgamarlos en una actitud terrorista es uno de los peores peligros. Y eso está sucediendo en ciertos sectores.

 

Cecilia Escola

 

 

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