Cultura / 24 de Octubre de 2016

Testimonio secreto: el secretario espía del Che

Un libro de Marcos Gorbán revela la historia del agente y secretario de Ernesto Guevara.

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El nombre verdadero del espía es Orlando (se desconoce el apellido) pero usó varios seudónimos. Las fotos publicadas en el libro no permiten reconocerlo hoy.

No menciona el nombre del protagonista ni una sola vez en toda la entrevista. Quizás a Marcos Gorbán, el productor que creó Gran Hermano, Operación Triunfo y Combate, entre otros éxitos televisivos, se le hayan pegado los hábitos clandestinos de la estrella de su último libro. “Los ojos del Che” (Sudamericana) es la reconstrucción de la vida de alias Fernando Escobar Llanos, o “Losojo”, el seudónimo de un militante comunista argentino que en realidad se llamaba Orlando –siempre se guardó su apellido para mantener el anonimato- que habría sido un agente secreto bajo el mando de Guevara, para quien trabajó durante casi una década y por quien recorrió continentes recopilando información. Pero el libro de Gorbán no es sólo la biografía de Llanos. Encierra otras varias, incluida la del propio autor: es la investigación para descubrir qué tanto de lo que dice Orlando es verdad –a pesar de que algunos testimonios apuntan para este lado, no hay una prueba material que lo demuestre-, pero también es la increíble coincidencia de que el supuesto espía había estado involucrado en la vida de los padres, también comunistas, del productor, y el desafío de este, militante renegado del PC, es volver a discutir cosas que pensaba eran parte de su pasado.
Noticias: ¿Confía en que toda la historia es verdad?
Marcos Gorbán: Confío en que es una muy buena historia. Como lo digo en el libro, no tengo una prueba contundente que lo demuestre. Todos los indicios indican que es cierto y no hay nadie que lo desmienta. Las únicas dos personas que me dijeron que la historia es cierta fueron (Juan Bautista) “El Tata” Yofre y una de las dirigentes del PC de Lomas de Zamora, que hoy tiene 90 años.
Revelación. El productor se refiere a un punto crucial del libro. Orlando asegura que fue un asistente importante y secreto de Guevara (“quiero que seas el hombre invisible”, le habría dicho el revolucionario”), y oficiaba de secretario personal en los viajes del Che por África, América y Europa, recabando información, buscando aliados, casas seguras, formas de salir fácilmente del país. El tema es que, según el propio Llanos, su trabajo era tan secreto que casi nadie sabía de él. Gorbán tuvo que viajar a Cuba para entrevistar a la mesa chica de Guevara y Fidel, y aún así hay algunos blancos que no puede llenar. “Es debatible el rol que tenía para el Che. Que hubo misiones, las hubo”, asegura el autor.
Noticias: Da la sensación de que Orlando quiere venderse como un héroe de Cuba.
Gorbán: No como eso, pero sí quiere dar la idea de que tuvo más relación con el Che que la que tenía. Había una relación muy desigual. Algo parecido nos pasó en “Gran Hermano”, cuando tratábamos como íntimos a los que salían de la casa, a quienes habíamos estudiado en la intimidad durante meses, y ellos nos habían visto sólo una o dos veces.
Noticias: ¿No le dio miedo no tener una prueba material?
Gorbán: No, porque cuando estaba en ese punto ya sentía que había una historia para contar. Si encontraba una foto que lo desmentía por completo, que comprobaba que él era un farsante, el libro hubiese sido el mismo pero con dos capítulos más. El libro habla del camino.
Noticias: ¿Se creó una relación con Orlando?
Gorbán: Sí, porque tuve que ganarme la confianza de él. Se creó un vínculo. El día que el libro entró a la imprenta lo llamé para ir a comer. Me hizo dos preguntas sobre el texto y después comimos y hablamos de cosas distintas. Hoy hablamos cada tanto, una vez por mes.
Noticias: ¿Por qué piensa que aceptó hacer el libro?
Gorbán: Le quemaba. Necesitaba contarlo, aunque él diga que no: intentó taparlo y no pudo. El día que lo conocí, en su casa, me mostró una foto gigante del Che leyendo el diario en la conferencia de cancilleres de la OEA y lo primero que me dijo fue: “ese día lo conocí, el 8 de agosto 1961”. La fecha exacta. No se lo pudo olvidar jamás.
Noticias: ¿Fue un intento desesperado para sacarse esa pulsión?
Gorbán: No, porque yo lo fui a buscar, aunque no se resistió mucho. Es como un reconocimiento para él: todos tenemos un costado narcisista y la clandestinidad y el anonimato le quitaron esa posibilidad. En un momento fantaseó una imagen: que se estrenaba la película y entraba al cine cuando terminaba y todos lo ovacionaban. Después lo reprimió y no quiso saber más nada con la película (se refiere al intento frustrado de filmar un documental).
Noticias: Teniendo en cuenta que Orlando conoció a sus padres, y que su padre supuestamente sabía su verdadera identidad, ¿cómo explica esa casualidad?
Gorbán: Le digo marxismo mágico (risas). La primera vez que me junto con él me dice que conoció a mi viejo, y mi primera pregunta fue: “¿mi viejo supo?”. Cuando empiezo a leer sus antiguos escritos, encuentro una anotación donde da la idea de que mi viejo sabía (según Llanos, fue paciente del padre médico del autor). Me volví loco. A la semana siguiente estaba desesperado por saber qué papel había tenido mi padre, que parece que sabía toda la historia.
Noticias: En esta historia está dando vueltas la crítica histórica que el PC local tenía con Guevara. ¿Siente que fue injusto el partido?
Gorbán: Había una cuestión de tira y afloje. El Che al PC argentino no lo respetaba mucho, decía que eran políticos de café y los hechos están a la vista. Si le preguntas al PC hoy te va a decir que se equivocó, porque ahora lo tiene en la bandera. Convivían dos miradas distintas, pero a ninguno le fue bien.
Noticias: ¿Cómo ve al Che hoy?
Gorbán: Hay cosas que me parecen importantes reflotar. Al Che lo leí en la “Billiken” de la izquierda, y cuando comencé a hacer esta investigación sabía mucho de lo que Guevara había hecho en Cuba, su generosidad con los combatientes, lo honesto que era. De Bolivia y África no sabía nada: tenía una visión absolutamente sesgada. Hoy lo veo más en redondo. El tipo que laburaba todo el día en el ministerio y a la madrugada se quedaba conspirando. Leo su carta de despedida a sus hijos y hoy, siendo padre, me cuesta mucho entenderlo. No sé si sería capaz, pero me gustaría que muchos de nuestros dirigentes fueran capaces de esa honestidad.
Noticias: ¿Es más difícil ser comunista hoy que cuando usted militaba?
Gorbán: Yo ya no lo soy. Cuando lo era, la mitad del mundo era socialista y vos creías que ahí se vivía mucho mejor. Después descubrí que no, que no había analfabetos ni desocupados pero no había tanta gente feliz como creíamos. No había villas pero no había confort y un montón de cosas más. Sí, era más fácil ser comunista en esa época.

 

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